
Por: José Romero
En los años 70 nuestra televisión emitió a lo largo de tres temporadas una serie producida en la década anterior en EEUU. Se llamaba La Isla de Gilligan, cuyo personaje de ese nombre era interpretado por Bob Denver. Gilligan era un personaje algo tonto y disparatado que tenía el papel principal en esta comedia. Se trataba de un grupo que luego de naufragar en un yate se estableció en una isla, donde viven las más divertidas aventuras. Junto con Gilligan naufragan un millonario, su esposa, el capitán del barco, un profesor, una actriz de cine y una guapa joven, los cuales deleitaron a los espectadores a lo largo de 98 capítulos.
Tras una serie de peripecias todos vuelven a casa tras ser rescatados, pero en otro viaje marítimo en que se reúnen para recordar viejos tiempos vuelven a naufragar y terminan en la misma isla.
Este recuerdo viene a colación ya que nuestro país, en cierto aspecto se parece a ese grupo. Tras un desastroso gobierno entre 1963-1968 que terminó con un golpe militar, Acción Popular regresó al poder en 1980, tras 12 años. Aquellos años fueron el cimiento de la crisis ochentera que casi nos liquida como País, no solo en el plano económico sino en todos los, aspectos incluyendo el nacimiento y crecimiento del terrorismo genocida.
Ya sin la presencia de su fundador, en noviembre del 2000 Acción Popular volvió a ocupar transitoriamente la Presidencia tras la caída de Fujimori. El transitorio Panigua tuvo como mayor “mérito” liberar a cientos de terroristas y ser la cabecera de playa del regreso de los rojos y caviares al estado.
En el 2001 Acción Popular fue socio del toledismo corrupto y apoyó al humalismo incapaz en el 2011. En el 2016 apoyó al “gobierno de lujo”. Tras la caída de PPK tuvo una conducta ambivalente frente al actual gobierno y tras la ruptura del Orden Constitucional sirvió de comparsa del golpismo.
De ser un partido casi agonizante fue “el ganador” de las elecciones complementarias con el 6.1% de los votos totales con lo que hoy sirve de soporte gobiernista aunque Vitocho García Belaunde se ponga en “modo opositor”.
Cómo vemos Gilligan y los otros naufragaron por segunda vez, pero el Perú se apresta a naufragar por enésima vez con el barco llamado Acción Popular, que ocupará la Presidencia del Congreso y quizás por segunda vez la Presidencia Transitoria, si se vacara el actual presidente de llegarse a confirmar algunos rumores que sobrevuelan el espacio virtual.
Ya Piérola definió al Perú como un “país de desconcertadas gentes”. Pero esta reincidencia y vocación de naufrago o suicidio ya es demasiado.





