Política

¿QUIÉN ES GUSTAVO GORRITI?

En la Revista internacional EIR Vol. XVII, número 12 de la 2da. quincena de junio del año 2000 Carlos Wesley publicó este informe sobre Gustavo Gorriti. Lo reproducimos por considerarlo de interés y actualidad.

 

¿QUIÉN ES GUSTAVO GORRITI?

Por :Carlos Wesley

Gustavo Gorriti Ellenbogen, peruano de nacionalidad, forma parte del aparato panamericano político que cobró fama a mediados de los ochenta en el tráfico de drogas por armas que se conoce como el escándalo “Irán contra” de George Bush. Es a través de este aparato que se vincula con el ex subsecretario asistente de Estado de los Estados Unidos Elliot Abrams y su sucesor Bernard Aronson; con Samuel P. Huntington y Luigi Einaudi, autores intelectuales de un plan para acabar con las instituciones del Estado nacional; con el banquero panameño Roberto “Bobby” Eisenmann, varias veces implicado en el lavado de narcodólares; y con otros que, como Gorriti, abiertamente se dedican a la defensa de grupos narcoterroristas tales como Sendero Luminoso, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y que demandan el desmantelamiento de las fuerzas armadas y de los gobiernos de Iberoamérica.

Los detalles
1. La conexión con el narcolegalizador Soros: Como es de todos sabido, Gorriti fungió como asesor de prensa del derrotado candidato presidencial peruano Alejandro Toledo. Al igual que Diego García Sayán, principal asesor de Toledo, Gorriti también tiene conexiones con el aparato narcolegalizador del multimillonario George Soros. Para empezar, Gorriti pertenece a una organización llamada International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ), con sede en el Center for Public Integrity, en la ciudad de Washington, DC., que recibe su financiamiento de, entre otros, The Open Society Institute, de George Soros. También recibe dinero de la Carnegie Corporation, de la Fundación Ford, y de Rockefeller Financial Services. Además de Gorriti, pertenecen a la ICIJ los peruanos Angel Páez y Fernando Rospigliosi, la colombiana María Jimena Duzán Sáenz, el brasileño Amaury Ribeiro Jr., quien acaba de emprender una campaña contra el ejército del Brasil por supuestas “violaciones de los derechos humanos”, y el argentino Horacio Verbitsky, quien fuera el encargado de inteligencia de los Montoneros.

2. La conexión con el narcolavandero Eisenmann: Hasta que se integró a la campaña de Toledo, Gustavo Gorriti ostentó el cargo de director adjunto del diario panameño “La Prensa”, propiedad de su viejo amigo y colaborador de años, Roberto “Bobby” Eisenmann. La relación de Gorriti con Eisenmann se remonta a mediados de los ochenta, cuando ambos eran compañeros de aula en la Universidad de Harvard. Eisenmann se encontraba allí becado por la Fundación Neumann, supuestamente estudiando periodismo, y Gorriti tenía una beca de la Fundación Guggenheim para escribir un libro sobre Sendero Luminoso.

Durante esa época, Eisenmann le dictaba artículos a Gorriti atacando al general Manuel Noriega de Panamá (de quien quería deshacerse George Bush), artículos que Gorriti entonces publicaba en la revista peruana “Caretas”. Posteriormente, los mismos artículos se publicaban en “La Prensa” de Eisenmann, citando a “Caretas” como la fuente. Con este “lavado” se evadían las estrictas leyes panameñas contra la difamación y la calumnia. Más o menos por las mismas fechas, se destapó el caso de lavado de narcodólares contra el Dadeland Bank de la Florida, del que Eisenmann, el colaborador de Gorriti, era copropietario.

Stephen Samos, otro accionista del Dadeland Bank de Eisenmman, fue uno de los integrantes más importantes del equipo de Irán contra de Bush, que inundó los arrabales de EEUU con cocaína “crack”. Samos, cuya especialidad era vender empresas de membrete (su compañía, Interseco, creó y vendió más de 2.000 firmas de este tipo), estableció las compañías que sirvieron de parapeto para las operaciones de Elliot Abrams. Cuando se descubrió lo que el propio Eisenmann denominó el “affaire Samos”, Eisenmann escribió un artículo defendiendo a “mi amigo” Iván Robles, y a su hermano Winston Robles, director de “La Prensa”, a quien calificó de hombre de “integridad inflexible”. También hizo propalar el cuento de que el involucramiento de estos en el tráfico de narcóticos hasta cierto punto se justificaba por la lucha contra “la dictadura” de Noriega. En cuanto a su ex socio, el narcolavandero Samos, Eisenmann lo elogió como hombre de “mucho éxito”, en una entrevista con el “Wall Street Journal”.

El “affaire Samos” no fue el único caso de narcolavado donde figuró el nombre de Eisenmann. El compinche de Gorriti, Eisenmann, era director del Banco Continental de Panamá cuando los Rodríguez Orejuela, narcotraficantes colombianos de peso, lo usaron para lavar unos 40 millones de dólares, como se descubrió en 1985. En la actualidad, Eisenmann es presidente de la filial panameña de Transparencia Internacional, una organización no gubernamental (ONG) creada por el Banco Mundial, con la participación directa del príncipe Felipe de Inglaterra. Transparencia Internacional -en la cual Elliot Abrams, el único implicado en Irán-contra que se declaró culpable, también juega un importante papel en las Américas-, es uno de los principales instrumentos que hoy día se usa contra los gobiernos soberanos del mundo, irónicamente, so capa de “luchar contra la corrupción”.

3. La conexión con el narcoterrorista Sendero Luminoso: El propio Gorriti revela sus lealtades en su libro “La historia de Sendero Luminoso” que se publicó a principios de los noventa y que de hecho es una apología de Sendero Luminoso en la que le echa la culpa a los militares por la existencia de la insurgencia terrorista. En el prefacio de su libro, Gorriti expresa su agradecimiento a quien fuera su tutor cuando estudió en los Estados Unidos: Samuel P. Huntington.

En su libro, Gorriti plantea la hipótesis de que ¡fueron los mismos militares peruanos los que alimentaron a Sendero Luminoso! La desinformación prosenderista propalada por Gorriti la usó el Departamento de Estado estadounidense para justificar condenas y bloqueos contra el gobierno y los militares peruanos. Y, en septiembre de 1992, cuando la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense, presidida por Robert Torricelli (entonces novio de Bianca Jagger, la misma que escandalizaba Nueva York en el famoso Studio 54 y que estuvo en Perú a mediados de febrero de este año, declarando que no existían las condiciones para un “proceso electoral libre”), organizó audiencias sobre Sendero, uno de sus principales testigos fue Gorriti, quien pidió el aislamiento internacional del gobierno peruano, justo cuando encaraba la mayor ofensiva senderista. En abril de 1992, cuando el presidente Alberto Fujimori decretó las medidas de emergencias que condujeron a la derrota de Sendero Luminoso, las fuerzas de seguridad encarcelaron a Gorriti, acusado de espía. Gorriti logra su libertad gracias a la intervención personal del entonces subsecretario asistente de Estado para asuntos Interamericanos, Bernard Aronson, y sale del país para refugiarse en el Centro Norte-Sur de la Universidad de Miami, un “think-tank” que se especializa en Iberoamérica, y que dirige Ambler Moss, ex embajador de EU en Panamá y miembro de Diálogo Interamericano, una organización de influyentes que desde mediados de los ochenta viene haciendo campaña para legalizar los estupefacientes. Gorriti permanece en ese “think-tank” hasta que va a Panamá a trabajar con Eisenmann”.

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