Política

UN TEQUILA DESDE EL MERO MÉXICO

Por: Uri Landman

Las primeras referencias históricas del tequila datan aproximadamente del año 1538, cuando los primeros fermentados del agave comenzaron a producirse en el estado de Jalisco. Esta bebida se elabora a partir de la fermentación y destilado del jugo extraído de la planta Agave tequilana. El conquistador español Hernan Cortés, en una carta enviada al rey Carlos V, menciona la venta de productos derivados de esta planta en los mercados de la Ciudad de México.

Este fin de semana, la golpista y prófuga de la justicia peruana, Betsy Chávez debe estar tomando un tequila en uno de los bares con vista al monumento del Ángel de la Independencia, burlándose de todos nosotros.

La ex ministra de trabajo, ex ministra de cultura y ex primera ministra del golpista y corrupto Pedro Castillo, fue condenada a once años de prisión por su participación en el fallido golpe de estado que dio Castillo en diciembre del año 2022. Sin embargo, nunca pudo ser detenida en vista que Chávez ingresó a la embajada de México en el Perú el 2 de noviembre del año 2025, solicitando asilo político a ese país.

A pesar que está expresamente prohibido en el Artículo III de la Convención de Caracas sobre asilo político, el cual indica: “No es lícito conceder asilo a personas que al tiempo de solicitarlo se encuentren inculpadas o procesadas en forma ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes, o están condenadas por tales delitos y por dichos tribunales, sin haber cumplido las penas respectivas…”  el gobierno izquierdista de México se zurró en la noticia y le concedió asilo a la golpista Chávez.

En su momento, el gobierno de Jerí no le otorgó el salvoconducto para que pueda dejar el país. El gobierno de Bálcazar tampoco lo hizo.

La semana pasada, nos enteramos los peruanos, que el recientemente estrenado gobierno de Fujimori, le otorgó el salvoconducto el 6 de agosto. En una operación llevada en la más absoluta reserva, la prófuga Chávez, fue conducida por la policía peruana desde la embajada de México hasta el Grupo Aéreo # 8, en donde un avión de la Fuerza Aérea Mexicana la estaba esperando para llevarla, con todos los lujos, a ese país.

Horas después de conocida la noticia, la Cancillería anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el país del norte, las mismas que se encontraban rotas desde que México le otorgara irregularmente el asilo a Chávez.

En mi opinión, la excusa del restablecimiento de relaciones diplomáticas con México, no justifican el haberle concedido al salvoconducto a una criminal como Chávez. Este hecho más bien muestra una debilidad de la posición del estado peruano frente al gobierno izquierdista de Sheinbaum, alfil de Andrés Manuel López Obrador. Son públicas las múltiples declaraciones de AMLO en apoyo del corrupto Castillo y sus reiteradas intervenciones en asuntos internos del Perú, algo totalmente inaceptable para un país orgulloso y soberano como el nuestro.

A pesar que algunos internacionalistas y diplomáticos afirman que era una obligación del gobierno peruano el otorgar el salvoconducto una vez que el asilo había sido concedido por el gobierno mexicano, el gobierno de Fujimori no debió darlo y, por el contrario, debió dejar el tema congelado durante los 5 años de su mandato.

Desde esta columna pregunto ¿tener a Chávez encerrada en la embajada de México durante 5 años hubiera sido perjudicial para nuestro país? La respuesta es no. Para los que digan lo contrario, les recuerdo que el gobierno de Inglaterra, un país con una tradición diplomática más larga que la nuestra, se demoró 7 años en concederle el salvoconducto a Julian Assange, después que se metió solicitando asilo político a la embajada de Ecuador en dicho país.

Una parte de la opinión pública, entre los que me encuentro, opina que el gobierno peruano debió haber seguido el ejemplo ecuatoriano. En dicho país, las fuerzas del orden, entraron al consulado de México en Quito y capturaron al ex – vicepresidente Jorge Glas, quien tenían una orden de detención en su contra por corrupción y solicitó asilo político a México.

Según vemos de los primeros nombramientos y medidas tomadas por la presidenta Fujimori durante los primeros días de su mandato, parecería que quisiera complacer o al menos apaciguar a las fuerzas de oposición. Los nombramientos de algunos ministros del ámbito caviar y algunos anuncios de políticas públicas tibias así lo dan a entender.  Esto es un error.

Las fuerzas de izquierda nunca van reconocer ni aceptar nada bueno que haga el gobierno de Fujimori. Se van a pasar los siguiente 5 años criticando cada uno de sus actos y “siendo su peor pesadilla” como lo dijo el ex candidato comunista Roberto Sánchez.

La presidenta Fujimori debería recordar las palabras del presidente de Argentina, Javier Milei, quien dice: “al Zurdo no le puedes dar un milímetro porque te destroza. No se negocia con los zurdos”.

 

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