
Por: Juan Carlos Eguren.
Keiko necesita de los votos de Porky en el congreso, pero sabe que si Porky se queda con Lima hasta el 2030 lo empodera a nivel de chantaje. Esa es toda la historia del debate del domingo.
Daza no fue a debatir sobre sobre Lima. Fue a hacer el Olivera del 2016. Olivera con 1 por ciento mirando a Alan García y diciéndole usted encarna la impunidad lo hundió en vivo. No ganó la presidencia, pero pasó a la historia como el sicario político del debate. Daza quiso hacer lo mismo con Porky. Con 3 por ciento en las encuestas, esa era su única forma de salir en todos los diarios.
La pregunta que todo el mundo se hace es si fue orden de Keiko, iniciativa propia de Daza o encargo de otro candidato que está mejor posicionado en Lima. No hay un chat, no hay un audio que pruebe una orden de Keiko. Hasta hoy lo único que hay en expediente es la denuncia de Daza. Lo demás es especulación, pero con lógica.
Si fue orden de Keiko, juega con fuego. Hoy faltan 11 días para la elección del 4 de octubre. Keiko necesita los votos de Renovación en el congreso. Si rompe con Porky pierde el Congreso y particularmente el Senado.
Si fue iniciativa propia, Daza hizo su negocio. Necesitaba pantalla y la consiguió. El costo político no lo paga él, lo paga Keiko.
Si fue encargo de un tercero, el beneficiado es el que está segundo en Lima. Mientras la derecha se mata entre Fuerza Popular y Renovación, el del centro pasa por el medio y se lleva la alcaldía.
Y ahí está la trampa. Si Porky gana el 4 de octubre a pesar del ataque de Daza, Porky va a saber que Keiko quiso bajarlo. Va a llegar a la negociación del Congreso no como aliado, sino como dueño de Lima hasta el 2030. Y ahí cada voto le va a costar a Keiko el triple. Es el chantaje en estado puro.
Si Porky pierde el 5 de octubre porque la derecha se dividió, Keiko va a salir a decir que fue culpa de los operadores. Nadie le va a creer. Y no solo pierde al aliado, sino que le entrega Lima al rival por haberse peleado entre ellos.
Es el mismo libreto del 2016. Keiko y Alan eran aliados en el Congreso para bajarse a PPK y a Vizcarra, pero se mataban en campaña porque solo uno podía ser el jefe de la oposición. Al final se destruyeron los dos y le abrieron la puerta a Castillo.
Hoy es setiembre del 2026. En 11 días se vota Lima. Lo que está en juego no es la alcaldía. Es quien va a chantajear a quien en los próximos cinco años.




