Política

ALERTA COMUNICACIONAL: CUANDO EL DEBATE POLÍTICO SE CONVIERTE EN CONFRONTACIÓN

Por: Lucía Ferraro

La creciente presencia de Keiko Fujimori en distintas regiones del país está generando una reacción que merece ser observada con atención.
La presidenta viene recorriendo el Perú, acercándose a ciudadanos, organizaciones y comunidades, recogiendo demandas y recibiendo expresiones de respaldo. Esa presencia territorial está modificando el escenario político y, evidentemente, incomodando a quienes durante años han sostenido una narrativa abiertamente crítica del fujimorismo.

En ese contexto, las intervenciones de la periodista y abogada Rosa María Palacios adquieren una particular intensidad.
Su tono, sus cuestionamientos y la dureza de sus expresiones reflejan una posición política y comunicacional claramente confrontacional frente a Keiko Fujimori. Y ese elemento no debería pasar inadvertido. Porque una cosa es fiscalizar al poder —una función indispensable del periodismo— y otra es que el análisis político termine percibiéndose como una batalla personal contra una determinada opción electoral.

EL PUNTO DE FONDO
Keiko Fujimori no está haciendo política únicamente desde los estudios de televisión o las redes sociales.
Está recorriendo el territorio.Está entrando en contacto directo con ciudadanos que tienen problemas concretos: inseguridad, empleo, servicios públicos deficientes, infraestructura abandonada y falta de oportunidades. Y cada encuentro modifica la conversación política.
Por eso, más que descalificar las expresiones de respaldo que recibe, corresponde preguntarse: ¿Qué está viendo una parte del país en Keiko Fujimori que algunos sectores de la opinión publicada se niegan a reconocer? Esa pregunta es mucho más incómoda que cualquier titular.

EL ERROR DE SUBESTIMAR AL ELECTOR
Existe un riesgo para determinados sectores de la prensa y de la opinión política: creer que sus propias convicciones representan necesariamente el sentimiento mayoritario del país. El Perú real no termina en Lima. El Perú también está en los mercados, las comunidades, las provincias, los pequeños negocios, los barrios populares y las zonas rurales. Y allí se está librando una batalla política que no siempre coincide con lo que se comenta en los principales espacios de opinión. La política se puede cuestionar desde un estudio de televisión; pero el respaldo ciudadano solamente puede medirse caminando el territorio.

UNA ADVERTENCIA PARA LA COMUNICACIÓN POLÍTICA
Si el objetivo es derrotar políticamente a Keiko Fujimori, la estrategia no debería consistir en negar que existe respaldo, ridiculizar a quienes la apoyan o convertir cada aparición pública en una confrontación. Eso puede producir exactamente el efecto contrario. Cada ataque excesivo puede reforzar la percepción de que existe un sector de la élite mediática que no acepta que una candidatura que ha sido permanentemente cuestionada siga teniendo capacidad de convocatoria.

Y allí aparece una paradoja: cuanto más intentan silenciar una narrativa, más atención pueden terminar generándole.

Keiko Fujimori tiene una larga historia política, con adhesiones y profundas controversias. Precisamente por eso debe ser fiscalizada, cuestionada y evaluada. Pero también debe reconocerse una realidad: si miles de ciudadanos salen a recibirla, escucharla o respaldarla, ese fenómeno político no desaparece porque una parte de la prensa lo desapruebe.

EL PERÚ DECIDE EN LAS CALLES
La política peruana no se gana en X, ni en una columna, ni en un programa de televisión. Se gana construyendo confianza. Se gana escuchando. Se gana caminando. Se gana dando la cara. Se gana enfrentando el problema de raíz. Y, finalmente, se gana en las urnas.

Por eso, el verdadero desafío para quienes se oponen a Keiko Fujimori no debería ser intentar desacreditar cada muestra de respaldo que recibe. Debería ser convencer al ciudadano de que existe una alternativa mejor. Porque en democracia no basta con querer que un candidato pierda. Hay que convencer al elector de por qué debe elegir a otro. Y mientras algunos discuten desde Lima, Fujimori continúa recorriendo el país.

La pregunta ya no es solamente qué dicen sus críticos. La pregunta es: ¿Qué está escuchando Keiko Fujimori en ese Perú profundo que otros todavía no quieren escuchar?, ¿Tiene Keiko Fujimori la legión de diputados y senadores que necesita para redoblar sus esfuerzos a favor del país?, ¿Veremos ese esfuerzo redoblado de sus legisladores durante la semana de representación del Congreso o será pura foto?

Ese puede terminar siendo uno de los datos políticos más importantes de esta campaña.

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