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ESCÁNDALO: SOCIO DE BRUCE SE ENCARGA DEL MATERIAL ELECTORAL

Situación que enturbia el proceso

Por: Luciano Revoredo

En nuestra democracia tenemos un problema que tiende a convertirse en crónico: la desconfianza en las instituciones electorales. Cada elección debería ser una oportunidad para recuperar la confianza de los ciudadanos, pero ocurre exactamente lo contrario. Las dudas, los cuestionamientos y las sospechas terminan instalándose antes que las propias propuestas de los candidatos.

A pocos días de las Elecciones Regionales y Municipales, aparece ahora un caso muy preocupante. Se cruzan aquí relaciones empresariales, influencia mediática y una empresa vinculada a la logística electoral. Y en el centro de todo aparece un mismo nombre: Justo Carbajal Aguirre.

Nos referimos al papel de la empresa AFE Operador Logístico. Según información que debe ser esclarecida, esta empresa, de propiedad de Justo Carbajal, se encarga del traslado y manejo de materiales electorales de la ONPE.

Esa información no sería importante si no fuese porque el señor Carbajal es socio hace muchos años de un candidato a la alcaldía de Lima: Carlos Bruce Montes de Oca. El vínculo entre Carbajal y Carlos Bruce no es una especulación ni una relación circunstancial. Es una relación empresarial que existe y que ha sido pública. Ambos fueron socios en La Trastienda, restaurante ubicado en la Costa Verde desde hace más de una década.

Negocio que también tuvo problemas y cuestionamientos desde su origen. En diciembre de 2016 el semanario Hildebrandt en sus trece bajo el título “Fea Trastienda de Bruce” denunció que el entonces congresista Carlos Bruce acababa de inaugurar un restaurante sin licencia de funcionamiento, autorización de la Costa Verde ni certificación de Defensa Civil. Era la Trastienda, de la sociedad Bruce-Carbajal. Según el semanario la Municipalidad de Lima, confirmó que los dueños del negocio no tramitaron el permiso. Fue también en esta inauguración que se produjo un escándalo cuando Bruce solicitó seguridad policial en el local usando su condición de congresista.

¿Es razonable que una persona vinculada empresarialmente con un candidato participe también en la logística del proceso electoral? ¿No fue precisamente ese el punto débil del anterior proceso?

No estoy afirmando que esa relación implique por sí misma una manipulación del proceso electoral.  Pero precisamente porque hablamos de elecciones, la sola existencia de una situación que pueda generar dudas debería ser motivo suficiente para que las autoridades expliquen con claridad qué controles existen, cómo se garantiza la cadena de custodia y qué mecanismos de supervisión se aplican.

Pero hay más, el propio Carbajal, socio de Bruce, compró hace un tiempo la revista Caretas, no llama la atención entonces la portada de esta semana a pocos días de las elecciones en la que muestran a Bruce comiendo un sándwich de chicharrón con una evidente referencia a “comerse” a Rafael López Aliaga.

Por supuesto que un medio tiene derecho a fijar una posición editorial. Nadie discute eso. Lo que corresponde preguntarse es si esa posición está siendo ejercida con la independencia que los lectores esperan de un medio de comunicación o si, en este caso particular, existe un interés de manipular groseramente al electorado.

Es así que una relación comercial adquiere otra dimensión. Porque una cosa es que un empresario tenga negocios con un candidato y otra, muy distinta, que ese mismo empresario tenga además capacidad para influir desde un medio de comunicación durante una campaña electoral y sea el encargado logístico del material electoral.

En materia electoral, más aún luego del desastre que fue el último proceso, no basta con ser imparcial. También es necesario parecerlo. La situación es tan importante como para pedirle al ciudadano que simplemente “confíe” y no haga preguntas.

A todo lo dicho se suman serios cuestionamientos sobre Carbajal y que también deberían ser esclarecidos con documentos y fuentes verificables. Si existen investigaciones, procesos judiciales o denuncias relacionadas con una persona que participa en una actividad tan sensible como la logística electoral, corresponde saber exactamente de qué se trata, cuál fue su resultado y si esos antecedentes tienen alguna relevancia para la contratación realizada.

No se trata de convertir una denuncia o una investigación en una condena. Eso sería injusto y jurídicamente incorrecto. Pero tampoco se puede pedir a los ciudadanos que ignoren cualquier cuestionamiento cuando está en juego la confianza en el proceso electoral. Más aún que en corrillos políticos se comenta que Carbajal también sería el financista de la campaña de Bruce.

Ante esta situación la ONPE tiene la obligación de explicar. Debe aclarar cómo se realizó la contratación, qué controles existen sobre AFE Operador Logístico, quién supervisa el traslado y custodia de los materiales electorales y qué medidas se han adoptado para evitar cualquier conflicto de intereses, real o percibido entre  la propia ONPE y la dupla empresarial y electoral Bruce-Carbajal.

Las urnas representan la voluntad de millones de ciudadanos. Por eso, cualquier relación empresarial, mediática o política que pueda poner en duda la neutralidad del proceso debe ser examinada públicamente y con absoluta claridad.

 

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