Política

¿VOTAR POR INTERÉS PERSONAL O POR EL BIEN COMÚN?

Por: María Ximena Rondón

“El bien común de la polis, la idea de que la fundación de una ciudad sea realizada no con vistas a

la felicidad de una sola clase sino para que lo sean todos los ciudadanos sin distinción alguna”,

-Platón.

Estamos en la recta final de la campaña de las elecciones generales. Ya sea a través de la lectura de las propuestas de los candidatos, o de su mayoritariamente ridícula participación en el debate, como pueblo peruano ya deberíamos tener una idea sobre por quién votar. Pero, hay que preguntarnos si nuestras marcas en la boleta electoral serán producto del interés personal o en favor del bien común.

Tenemos que comprender que vivimos en una democracia y que las elecciones son tan importantes que pueden cambiar nuestras vidas.

Si uno vota por alguien solo porque sus acciones le causan risa o simplemente “porque  le cae”, ese voto es por interés personal y una falta de conciencia sobre sí esa persona es un peligro o no para el país. Lamentablemente, el peruano se deja llevar por su emociones, dejando a la razón empolvándose en los estantes del olvido, y por eso siempre en la segunda vuelta estamos forzados a elegir entre “el mal menor” o “el sida o el cáncer”.

Quizás otros voten por conveniencia, ya que su prioridad es preservar sus intereses económicos, sociales, políticos, entre otros. Sin embargo, estos individuos también olvidan que sus decisiones afectarán a toda una nación.

Este desorden y caos se debe a una falta de educación cívica y de concienciación desde la infancia sobre el sistema y régimen político del país y sobre “el bien común”.

Ya que somos una democracia, se aconseja leer y analizar los textos de los filósofos griegos que establecieron las bases de esta forma de gobierno, como Platón y Aristóteles.

Sobre la mesura emocional en el ámbito político, recomendamos leer las Meditaciones de Marco Aurelio, emperador y filósofo romano.

Para comprender el significado del poder, Maquiavelo es el mejor maestro.

Todas estas lecturas desarrollarían el pensamiento crítico en nuestro país y también nos ayudarían a entender que es obligatorio pensar en el bien común o lo que es mejor para los ciudadanos.

Sea cual sea el partido o la ideología de tu preferencia, ten la decencia de votar completamente consciente de que sus propuestas son las mejores para todo el país y que, por consecuencia, repercutirán en tu vida.

Quizás, como propone Aristóteles, convendría un “justo medio”. Es decir, tener en cuenta el bien del país y en parte lo que es importante a nivel personal. Pero equilibrar ambos con justicia.

Vota por convicción y con pensamiento crítico. Deja a un lado las emociones de una buena vez. Piensa.

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