
Por: Juan Luis Vásquez Budge
Los que no votamos por Perú Libre y perdimos, tenemos la suerte de que a pesar de la desgracia originada por el descarado fraude, facilitado por la pasividad e indolencia ciudadana, muchos comodones y no menor número cojudignos, el que nos gobierna sea literalmente un ser ignorante, incapaz y limitadísimo, que sólo mira lo que lo rodea. El pendejerete, sinverguenza, ni siquiera puede controlar su instinto y chapa lo que hay, así sea la limosna de la iglesia, como si supiera que le durará poco la suerte y tiene que conseguir dinero para el resto de su vida, además de resultarle imposible cumplir con alguna promesa electoral que le demande sacrificio o desprendimiento.
El dicho “Dios es peruano”, está más vigente que nunca, porque si en lugar de Castillo, hubiera entrado Cerrón, hace meses que el congreso hubiera desaparecido y estaríamos viendo a una manga de impresentables redactando una nueva constitución marxista para perpetrarse en el poder y convertir al Perú en la necesaria “despensa” de la isla.
Agradezcamos que en estos 9 meses de frustración y sacrificio, se han auto destruido a un ritmo impresionante y que ya ni en Chota los quieren, y que su salida no será tan traumática ni contará con apoyo popular, algo que hubiera ocurrido si lo vacaban en el primer o segundo intento; ….. por algo pasan las cosas.
Todo lo que digan ahora, ofrecimientos o amenazas, caerá en saco roto porque ya nadie les cree, y ese supuesto 20% que dice apoyarlo o que confía en Castillo, no son más que resentidos, corruptos, comepanes y malvivientes que nunca faltan, pero que de ninguna forma inclinarán la balanza a su favor ni se esforzarán mucho por defenderlo.
La permanente resistencia pacífica, la masiva desobediencia civil en su cara pelada del 5 de abril y los destapes diarios, lo terminaron de destruir. Ahora hay que priorizar la salida de Boluarte, antes o en simultáneo a la de Castillo, porque si asume “Dinamita”, todo cambiará a favor de estos impresentables.
Sigan así; amenacen con llenar las ciudades con ronderos, tomar el congreso por asalto o algo peor, griten si quieren porque ya no asustan; basta ver sus “marchas multitudinarias” que cada día cuentan con menos apoyo, no superando los 100 o 150 manifestantes, o como la del 1 y Mayo, que fue un épico papelón.
La pregunta del millón: ¿habremos aprendido la lección?
añadir un comentario





