Política

PEDRO CASTILLO Y ALGUNOS ANTECEDENTES DE LOS COMUNISTAS EN EL PERÚ

Por: José Romero

En 1978 una sorpresiva fuerza electoral emergía en el panorama electoral a raíz de las elecciones para la Asamblea Constituyente.

Como parte de una izquierda dividida participó el llamado FOCEP (Frente de Obreros, Campesinos y Estudiantes del Perú) que no era sino un grupo de partidos trostkistas liderados por el asesino Hugo Blanco quienes se unieron a un folclórico abogado laboralista llamado Genaro Ledesma Izquieta. Su éxito electoral no fue acompañado por planteamientos ni trabajo en favor de los peruanos, algo que fue, es y será pero que siempre habrá quienes crean en “el humo” que venden los comunistas.

Tras ello y de cara a las elecciones de 1980 el FOCEP fue parte de un intento de confluencia de todas las fuerzas  comunistas que en conjunto habían conseguido un tercio de los votos en  1978.

Una “sopa de letras” ( diversas siglas con las que se identificaban) dieron origen al mencionado  intento llamado ARI (Alianza Revolucionaria de Izquierda) que en  quechua es “sí” .

Sin embargo la unidad se rompió poco antes de la inscripción de candidaturas  siendo unos de los responsables de esa ruptura, el trotskista Hugo Blanco y el comunista auto titulado mariateguista Javier Diez-Canseco. Blanco se inscribiría con un frente de trostkistas, del cual formaba parte el hoy periodista Nicolás Lúcar (“cargador oficial” de Blanco) y Ledesma se quedaría con los restos del FOCEP.

Viene al caso este relato para recordar lo inviable y malsanas que resultaban y resultan las propuestas de los comunistas.  Ledesma que es padre de la actual e ilegítima presidenta del Tribunal Constitucional cuyo mandato está vencido tiempo, propuso “sembrar trigo en la selva” como parte de su plan de gobierno. Por cierto una estupidez equiparable a las propuestas del outsider comunista y socio político del MOVADEF Pedro Castillo que en 53 días competirá por  la Presidencia de la República con Keiko Fujimori.

Como buen comunista,  no se dice tal pues sabe lo que ello representa; es por ello que se dice socialista o solamente progresista. Ya sabemos qué “progreso” trae el comunismo y que amenazas conlleva. Recordemos lo dicho por una “escondida” candidata a la vicepresidenta en la fórmula de Castillo, la señora Boluarte que ya ha amenazado destruir a la clase media “acomodada”.

Frente a estas declaraciones algunos ingenuos y odiadores pretenden “conversar” con Castillo o enfrentar esta disyuntiva “Castillo vs Keiko Fujimori” viciando su voto pretendiendo con ello anular las elecciones. Una quimera por cierto.

Pero antes de seguir volvamos al título de esta nota. Ledesma cuando rompió con los trotskistas se quedó con una parte minoritaria de los votantes de 1978 pero él se negaba a reconocerlo e igual que Hitler que suponía tener ejércitos con los cuales revertir su inexorable derrota en la Segunda Guerra Mundial; Ledesma hablaba de “las fuerzas” del FOCEP.

Los resultados de su participación en las elecciones de 1980 fueron paupérrimas pero ellas fueron camufladas con la posterior unión de los partidos comunistas  en un frente llamado Izquierda Unida (IU) con el que llegarían a obtener el triunfo electoral en la elecciones municipales primero en 1980 donde obtuvieron algunas alcaldías distritales y provinciales importantes y en 1983 varias más entre ellas la alcaldía de Lima Metropolitana con el “modosito” Alfonso Barrantes que era un comunista de buenas formas y que iba, según él, “sin prisa pero sin pausa” de cara a la conquista del poder a cuyo ritmo se impuso el frenético baño de sangre de los grupos terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA, a los que  un miembro de IU, Ricardo Letts, llamaba la “izquierda revolucionaria” que debía unirse en “una trenza” con la que llamaba “izquierda legal” (la IU).

Esto no era sino una táctica del comunismo para atraer cómplices y tontos útiles como hoy pretende el “profesor” Pedro Castillo, líder de una facción del sindicato magisterial que se opone al SUTEP “oficial” agrupando a sectores vinculados a la fachada de Sendero, el llamado MOVADEF. Esta vinculación trae consigo la demostración de cómo el magisterio infiltrado por el comunismo ha servido para promover a Castillo, no estando permitido ello por la condición de funcionarios públicos de los profesores estatales que desde hace tiempo viene fomentando “la lucha de clases” y con ello el odio así como agendas aberrantes como producto de planes elaborados en el sector Educación  con miras a momentos como éste; vale decir a este balotaje del 6 de junio.

Para enfrentar esta disyuntiva peligrosísima para nuestra Patria debemos conocer a los enemigos a los que nos enfrentamos. Y digo enemigos porque eso son los comunistas. Hay adversarios que se enfrentan usando métodos democráticos pero el comunismo no y usa la Democracia solo como un medio para lograr sus protervos fines.

Lo cierto es que volviendo a la actualidad, el domingo pasado se ha dado unos resultados atípicos. ¿Es posible que candidatos con tan exiguos porcentajes estén a punto de disputar la Presidencia? Bueno no solo es posible sino que  se dará con el agregado que debemos decir que Castillo ha ganado en primera vuelta en 16 circunscripciones de 27 y en 140 provincias de un total de 196. En tanto Keiko ganó en 8 regiones y en 36 provincias.

¿De dónde buscarán ambos los votos que llevará a uno de ellos a Palacio de Gobierno? En teoría Keiko podría tener el apoyo de 7.8 millones que votaron por ella y candidaturas afines y 6.0 millones apoyarían a Castillo. Pero ello no es así porque hay electores que habrían votado por Porky y no dudarían en votar por Verónica Mendoza y menos debemos de dejar de tener presente el factor “antivoto” tanto de Keiko como Castillo.

Aún así lo que hay que hacer es buscar votos en los más de 7 millones de electores que no fueron a  sufragar y 3.4 millones que votaron nulo o blanco. Sin embargo hay que decir que los mayores índices de ausencia se han dado en regiones pobres que han votado por Castillo con un adicional que hay que decir. Esas mismas regiones y gobiernos locales han sido gobernadas por comunistas incapaces corruptos. Entonces, ¿ de qué están hablando los comunistas?

Hay otros puntos resaltar. La costa hasta Tumbes eligió a Keiko con triunfos de Castillo en la sierra norte de Piura, de La Libertad y Ferreñafe.

Así mismo Keiko ganó en todas las provincias de Lima con excepción de Yauyos, en las provincias costeras de Ancash (en el Santa disputó el triunfo con APP), algunas provincias de la zona centro del Peru como Tarma, Jauja y Oxapampa además de Maynas, algunas de San Martín, 4 de las 5 provincias de Ica además de una presencia significativa  en Lima Metropolitana y Callao.

Castillo ganó abrumadoramente en el Sur andino, Cajamarca, la sierra centro de Pasco, Ancash y en el Valle del Mantaro y con fuerte presencia en Amazonas y San Martín así como en el sur (Arequipa, Moquegua y Tacna).

El ausentismo que fue de aproximadamente 30% no siendo tan catastrófico cómo se esperaba pero casi el doble de lo que fue el 2016 y que si bien ha sido alto en distritos medio altos y altos de Lima, el total de ellos no supera los 370 mil votos; en tanto el ausentismo donde ganó Castillo, en caso disminuya podría dar cómo consecuencia más votos para el comunista Castillo.

Ayer Keiko Fujimori dijo que  haría una campaña en base a propuestas, sin “terruquear”. ¿Olvidará hacer el deslinde con el comunismo sin tener en cuenta lo qué está en juego?

A la fecha, ¿estará todo decidido a pesar que aún hay 1.3 millones de votos pendientes de contabilización y que podrían dar un volteretazo que haría cambiar quien irá a la segunda vuelta o definir algunas curules que aún no están definidas? ¿ Puede hablar Castillo de “las masas” que representa; algo así como cuando Ledesma Izquieta hablaba de “las fuerzas del FOCEP?

Entre tanto López Aliaga exige con un escrito a la ONPE reconteo de votos, FREPAP ve que hay algo rato con su pase de la valla y el partido Morado pasa la valla al final y “sorpresivamente “.

Finalmente, el pasado domingo de elecciones recién nos enteramos que la ONPE solo iba a permitir tomar fotos de las actas y no entregar una copia de las mismas, lo que siempre ha ocurrido para fines de que los partidos hagan un conteo paralelo para fiscalizar los resultados.

¿ Los resultados del 11 reflejan la voluntad popular? ¿Se mantendrán los resultados previstos? ¿ Habrá habido unas elecciones limpias y transparentes? ¿Los reclamos de López Aliaga y el FREPAP podrán cambiar el panorama?

 

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