Política

¡BASTA YA!

Por: José Romero

Leí hace unos días al jurista Sergio Tapia   cómo los que lucharon contra el terrorismo, en este caso 34 marinos, son perseguidos por una mal llamada justicia. Esa misma que condena a cadena perpetua a un militar de 97 años como es el caso del General Francisco Morales Bermúdez u otro caso como el Presidente Alberto Fujimori por ser “autor mediato” de la muerte de presuntos delincuentes terroristas.

La persecución que se inició en el gobierno transitorio de Valentín Paniagua no para; sin embargo en ese mismo tiempo cientos de terroristas han abandonado las cárceles tras cumplir una pena reducida por jueces venales. Un ejemplo de ello es el feroz homicida autor del asesinato del General López Albújar. Me refiero al emerretista Peter Cárdenas Schulte, por citar un caso. Ni qué decir de cientos de terroristas que fueron absueltos antes de la implantación de jueces sin rostro o de Leyes Antiterroristas que permitieron derrotar no sólo militar sino jurídicamente al terrorismo

Pero, sectores cómplices del terrorismo han logrado torcer el brazo a la historia. La CVR y su Informe son culpables de ello así como el trabajo de oenegés que no sólo ayudaron a liberar a terroristas sino también a encarcelar a decenas de miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, persiguiéndolos como sucede en Argentina y en menor medida en Colombia y Chile.

Sin embargo ese afán de venganza se contrasta con la suavidad y nula acción para perseguir y buscar la extradición de terroristas como Luis Arce Borja, el alias Negro Avellaneda y de otros que gracias a  la estupidez de países como España, Alemania, Bélgica, Suecia, Inglaterra y otros gozan de asilo en calidad de perseguidos políticos. Un sinsentido y trabajo eficiente de tontos útiles.

Ya es hora que se permita vivir sus últimos tiempos con dignidad a militares  como el General Hermosa Ríos, se excarcele a inocentes como el General Juan Rivero Lazo, se deje de perseguir a los 34 marinos que lucharon en el Frontón, se libere a gente que lamentablemente se excedió en el ejercicio de sus funciones pensando hacer lo mejor para evitar que el Perú caiga en manos del terrorismo. Esa es la verdadera reconciliación.

La guerra contra el terrorismo fue justa. Fue la respuesta a los terrorista y sus cómplices. En la lucha hubo situaciones extremas pero ni hubo “terrorismo de estado” ni menos un exterminio contra quienes alzaron sus armas contra el Perú; que los cabecillas de los dos grupos terroristas estén vivos es una muestra de ello. Basta de mentiras acerca de “desapariciones forzadas, fosas clandestinas, secuestros y torturas”.

¡Libertad para quienes lucharon por la Patria y purgan carcelería! ¡Basta de persecución judicial! ¡Basta de mentiras!

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