La columna del Director

VOMITIVO

Los audios que se han podido escuchar por todos los peruanos denigran a la república. Enlodan la institución presidencial y mancillan a la Nación personificada por esta.

Por: Luciano Revoredo

Los audios que se han podido escuchar por todos los peruanos denigran a la república. Enlodan la institución presidencial y mancillan a la Nación personificada por esta.

El ambiente prostibulario de palacio de gobierno no tiene precedentes en la historia. Hemos tenido gobernantes corruptos y hasta pervertidos, pero nunca nadie de tan baja estofa como Martín Vizcarra.

Hemos asistido absortos a la revelación de los entretelones vomitivos de una vida personal y política mediocre y vulgar, que involucran a personajes salidos del submundo de la farándula, sexo al paso, secretarias ávidas de poder y maternidad adulterina, mentiras al por mayor, fraudes, testaferros y traiciones serían el pan de cada día en el despacho presidencial según los audios propalados. Todo esto en un ambiente de absoluta indolencia y frivolidad mientras miles de peruanos perdían la vida por la pandemia.

Por supuesto que la masiva circulación de los audios en redes sociales, ha venido a compensar el silencio cómplice de una prensa alcahueta y encubridora, que tras tan terribles revelaciones ha callado en todos los idiomas, cuando no ha tratado de cubrir todo con el manto de la corrección política y una falsa preocupación por una estabilidad  que el propio presidente de facto ha quebrado con su falta de compostura y clase.

Hay que tomar nota de quienes en este momento han salido abierta o encubiertamente a defender a Vizcarra. Desde un lamentable Eloy Espinosa Saldaña, que ha corrido a la televisión a minimizar la gravedad del asunto y que quiere pisar el acelerador para llevar de las narices al Tribunal Constitucional, en el que él mismo está con el mandato vencido y pervive pegado con babas, a una resolución prevaricadora salvando a Vizcarra de la vacancia que corresponde, hasta el arzobispo de Huancayo, monseñor Pedro Barreto, que en lugar de preocuparse en salvar las almas  y en la pronta apertura de las iglesias, ha declarado: “Lo digo y afirmo. Ya vivimos una catástrofe nacional por la gestión de la pandemia de la covid-19. En ese sentido, pensar que se tenga una situación como la vacancia presidencial, faltando siete meses para que culmine el período constitucional, sería una catástrofe”. No nos llama la atención. Barreto está en abierta campaña para presidir la Conferencia Episcopal y le conviene esta actuación “políticamente correcta”. Más bien haría en poner orden en su casa donde hay varios problemas por resolver. Sería bueno que actúe como el padre que es.

Esta es la situación con que iniciamos la semana probablemente más crucial del año. La línea está trazada. De un lado quedarán los cómplices de la corrupción y la mugre política y moral y del otro quienes frente a toda adversidad opten por el Perú. El futuro nos observa.

1 comentario

  1. Barreto ¿padre? No creo, eso sería “hetero patriarcado”. Y este, está más del lado de la corrección política. No creo que tenga lo que se debe tener (un cura amigo lo llamaba peso específico) seguro está vendido a cualquiera de las ONG caviares que financia su estilo de vida. A nadie de su entorno parece molestarle, aunque de seguro, habrá un Karen Roca, que ya tendrá un dossier preparado si llega a perder el favor del quetejedi

Dejar una respuesta