
Por: Luciano Revoredo
Lima atraviesa una situación difícil. La inseguridad, el caos del tránsito, la falta de infraestructura y el deterioro de muchos servicios forman parte de la vida diaria de millones de limeños. Por eso, cuando se habla de quiénes aspiran a gobernar la ciudad, no basta con mirar los discursos de campaña. También hay que mirar la trayectoria de quienes pretenden ocupar el sillón municipal.
En ese contexto aparece el nombre de Samuel Daza, actual alcalde de Ancón y aspirante a la alcaldía de Lima por Fuerza Popular.
Sin embargo, uno de los aspectos que llama la atención en su trayectoria política es el número de agrupaciones por las que ha pasado en relativamente pocos años. Su recorrido incluye el PPC, Perú Patria Segura y Podemos Perú, tres partidos hoy inexistentes y, más recientemente, Fuerza Popular. Naturalmente, cambiar de partido no constituye por sí mismo una falta. Pero cuando los cambios son frecuentes, resulta legítimo preguntarse qué tan firmes son las convicciones políticas que se defienden y cuánto pesan las circunstancias electorales en esas decisiones, el transfuguismo ya nos ha costado caro en la escena política nacional..
Por otro lado, resulta preocupante su pasado y cercanía con un partido siempre observado por sus desaguisados delincuenciales como Podemos Perú de José Luna Gálvez, quien enfrenta una acusación formal del Ministerio Público que solicita 22 años y 8 meses de prisión en su contra, al ser señalado como presunto cabecilla de una red criminal en el marco del caso denominado “Los Gángsters de la Política”. No hay que olvidar que Daza fue elegido en Ancón en ese partido.
Pero el asunto no termina allí. Sobre Daza existen además cuestionamientos y registros de investigaciones que deben ser conocidos por los electores. Tuvo graves denuncias por maltrato psicológico en contra de su expareja, también un caso de conducción de un vehículo bajo los efectos del alcohol y distintas investigaciones vinculadas con su desempeño en la función pública. Entre ellas aparecen señalamientos por presunta negociación incompatible, delito tipificado en el artículo 399 del Código Penal peruano que sanciona al funcionario o servidor público que, indebida y de manera directa, indirecta o simulada, se interesa en provecho propio o de un tercero por cualquier contrato u operación estatal en la que interviene por razón de sus funciones, además Daza también es portador de presuntas infracciones relacionadas con la propiedad intelectual y cuestionamientos vinculados al cumplimiento de normas ambientales. Con ese llamativo currículum es una ofensa a los limeños que pretenda ser alcalde de la capital. Es legítimo que los ciudadanos conozcan estos antecedentes y pidan explicaciones a quienes pretenden administrar la ciudad.
Gobernar Lima no es un asunto menor. Estamos hablando de una ciudad de millones de habitantes, con problemas enormes y decisiones que afectan diariamente la seguridad, el transporte, las obras públicas y la calidad de vida de sus vecinos.
Por eso, antes de votar, vale la pena mirar algo más que los afiches y las promesas. Hay que revisar la trayectoria de los candidatos, sus cambios políticos, sus antecedentes y, sobre todo, las explicaciones que estén dispuestos a dar sobre los cuestionamientos que pesan sobre ellos.
La ciudadanía tiene derecho a exigirlo. Y quienes aspiran a gobernar Lima tienen la obligación de responder.






