
Por: Luciano Revoredo
El cuarto gabinete como era de esperarse resultó peor que los anteriores. Castillo y la camarilla de comunistas que lo rodean, han dado un paso que muestra en su real dimensión la amenaza que se cierne sobre el Perú, a la par que una vez más han mostrado su absoluta incapacidad para formar un gobierno decente.
Colocar a un personaje como Aníbal Torres como Primer Ministro solo muestra un afán confrontacional. Torres ha demostrado desde la misma campaña electoral, cuando nos amenazaba con ríos de sangre, que es un intemperante, un intransigente que además se encuentra desfasado en todo sentido. En los meses que ha ocupado el Ministerio de Justicia también se ha mostrado así. Recordemos sus maltratos a la prensa y sus declaraciones destempladas, como por ejemplo cuando declaró que López Aliaga moriría en manos del pueblo colgado como Mussolini.
En realidad Torres viene demostrando hace tiempo, que aparte de ser un radical, es una persona que por su edad ya ha perdido facultades mentales. Entregarle el manejo del gobierno a él solo puede deberse a la “necesidad” del ejecutivo de salir al choque. De enfrentar a la oposición y provocar al Congreso de la República para buscar su disolución y la posterior instalación de una asamblea constituyente que permita la instauración de la tiranía comunista en el Perú.
El resto del gabinete es deplorable. Un equipo que muestra una total mediocridad, el signo distintivo del gobierno es la improvisación, lo anodino y gris. El Perú no merece una afrenta tan grande.
Si los gabinetes anteriores merecieron el general repudio este solo alcanza el nivel del desprecio. Un gabinete armado para el choque. Baste mencionar que hay varios ministros cuya experiencia en el sector público ha sido ser parte del corrupto gobierno regional de Junín que encabezó el condenado por corrupción Vladimir Cerrón.
Entre ellos el más notable es tal vez el del nuevo ministro de salud Hernán Condori, miembro de Perú Libre y conocido por ser promotor de ciertos productos de “medicina alternativa” sin ningún sustento científico. En manos de este improvisado cerronista se ha puesto la salud de los peruanos en un momento tan crítico como el actual para ese sector.
Mención aparte también merece la nueva ministra de la mujer Diana Miloslavich, una feminazi radical de las canteras de la ONG Flora Tristán, que unas horas antes de ser nombrada misnitra organizaba plantones contra el gobierno. Un chantaje en toda regla. Con esto ha pretendido Castillo comprarse el favor de ese sector. Diana Miloslavich no es más que una enferma de odio feminista y promotora del horrendo crimen del aborto.
En otro de los puntos en que el gabinete toca fondo es con Modesto Montoya, un falso valor al servicio de la causa comunista. Es momento de llamar a las cosas por su nombre y el señor Montoya no ha aportado nada en su vida a la ciencia ni mucho menos conoce el tema del medio ambiente.
Así estamos. El resto del gabinete no merece ni una linea en un análisis serio. Es carne de cañón para la confrontación final. Esperamos que el congreso esté a la altura del momento.





Pues espero como en otras ocasiones, que el parlamento dé la confianza, en un par de semanas, caerá el 4to gabinete por su propio peso o su falta de él.