Política

¿ESTADO EN DESCOMPOSICIÓN?

Por: Alfredo Gildemeister

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define al término “Descomponer” como: “desordenar y desbaratar”; “averiar, estropear, deteriorar”; o también como “corromperse, entrar o hallarse un cuerpo en estado de putrefacción”. Para efectos del presente artículo, prefiero quedarme con esta última definición. Cuando una persona muere, su cuerpo en el mismo instante de la muerte comienza un proceso de descomposición. De acuerdo con la ciencia, cuando un cuerpo comienza a descomponerse, la piel de la cabeza y el cuello se decolorarán y se extenderá al pecho, los muslos y el resto del cuerpo. Las células muertas comienzan a romperse y a liberar toda clase de sustancias -incluidas enzimas- que crean un ambiente ideal para las bacterias y los hongos, que comienzan a descomponer el cuerpo humano. Según las condiciones del cuerpo, esta fase -conocida como colicuativa- puede durar desde 96 horas a 12 meses, periodo tras el cual empezaría la reducción del esqueleto. Esta etapa de descomposición ha sido medida, analizando cadáveres dentro de un ataúd. Señalan los especialistas que el cadáver de un ser humano recién enterrado tarda hasta una década en descomponerse por completo. Un ataúd reduce el proceso a poco más de tres años. En el camino, todos los enseres y las pertenencias del difunto, como la ropa, se consumen en el proceso. En resumen, tan pronto una persona muere, se inicia el proceso de descomposición o putrefacción, por el que se irán descomponiendo los elementos más complejos del organismo, hasta que este queda reducido a un esqueleto.

Así como el cuerpo humano muerto sufre -si cabe el término- un proceso de descomposición, lo mismo de alguna manera podría suceder con un Estado, como es el caso del actual Estado peruano. Un Estado que desde hace unos años – ya que este proceso de descomposición no es de hoy pues su inicio data de hace al menos diez años, más marcado desde el gobierno de Ollanta Humala – se encuentra en un metódico y paulatino proceso de descomposición. Es así como las principales instituciones del Estado fueron poco a poco copadas por esta bacteria tan dañina como es la denominada “caviar”. Esta bacteria letal a largo plazo se ha ido instalando en las principales instituciones y organismos del Estado, logrando su total control y manejo. Con los nefastos gobiernos de PPK, Vizcarra y Sagasti, la infección de esta bacteria caviar continuó, infectando prácticamente todos las instituciones y organismos públicos, alcanzando al Tribunal Constitucional, así como a los poderes Ejecutivo, Judicial y parte del Legislativo, al imponerse -curiosamente gracias a una minoría- una presidenta del Congreso comunista como lo fuera la congresista Vásquez en la época de Sagasti.

Finalmente, el proceso de descomposición del Estado llegó a su plenitud con el impuesto presidente Castillo -en mi modesta opinión, luego de un burdo y descarado fraude- el cual permitió -siguiendo los lineamientos del Grupo de Sao Paulo y de Puebla- que otra bacteria más letal aún, infectase el ya debilitado Estado peruano. La bacteria del comunismo chavista, esto es, personas de extrema izquierda como comunistas, filoterroristas y narcoterroristas, vinculados a Sendero Luminoso, a Cuba y a la Venezuela de Maduro, que coparon parte del Congreso, así como todas los demás organismos públicos e instituciones como la, Fiscalía de la Nación, Procuraduría, Contraloría y recientemente las procuradurías en provincias. A ello debemos agregar que esta infección que acelera el proceso de descomposición del Estado, también afectó profundamente a los altos oficiales de las Fuerzas Armadas, así como de la Policía Nacional. Con ello, el proceso de descomposición del Estado ingresó a su fase definitiva y terminal.

De allí que sea patente que, al igual que sucede en el cadáver de un cuerpo humano, el Estado peruano actual es casi un cadáver puesto que vive un proceso de descomposición o de putrefacción para ser mas exactos, en todos sus extremos. El mismo cuestionado presidente, así como los diversos gabinetes y ministros nombrados en los últimos seis meses, no han logrado revivir a este organismo en descomposición que es el actual Estado peruano, sino todo lo contrario, han acelerado su descomposición, ya que se le quiere revivir con ministros y funcionarios que, al igual que el cadáver, también están en franco proceso de descomposición y putrefacción al ser ministros poco o nada eficientes, por no decir incapaces, sino que muchos se encuentran con un serio prontuariado, denuncias, procesos y acusaciones penales graves, por lo que no se puede revivir un organismo en un proceso de descomposición con elementos ya descompuestos.

Ante esta grave situación de ver a un Estado peruano en franca descomposición, esto es, con una seria gangrena y antes de terminar en una mortal septicemia, no queda otro camino que cortar el miembro podrido, tal como lo recomienda la medicina. En el presente caso, no cabe otra salida que la renuncia expresa del presidente y la salida de toda la gentuza que lo rodea; o su inmediata vacancia por incapacidad moral para el cargo, mas aún luego de esa vergonzosa y nefasta declaración pública a nivel internacional, de estar de acuerdo con ceder mar territorial a Bolivia, lo cual lo convierte, a mi modo de ver, en un traidor a la patria. ¿Ustedes se imaginan al presidente Biden de USA declarando que esta de acuerdo con ceder parte de Texas a Méjico; o al Primer Ministro de Reino Unido declarando que entregaría Gibraltar a España; o al presidente de Francia que amablemente cedería Alsacia y Lorena a Alemania? No queda pues otro camino. Tenemos un presidente muy cuestionado e incapaz y un gobierno de ineptos, muchos con prontuario, que constituyen una vergüenza para nuestra patria, y que están causando intencionalmente -sabe Dios de acuerdo a qué planes chavistas comunistas- la descomposición del Estado peruano. La sociedad civil peruana tiene que actuar de inmediato. Ante un gobierno que no ama a la patria, sino todo lo contrario, desea su franca destrucción, la sociedad civil en base al principio de subsidiaridad y bien común, debe actuar ya y tomar las riendas de la conducción del Estado. De lo contrario, seguiremos teniendo no solo un Estado en acelerado proceso de descomposición, sino un Estado putrefacto que ya apesta, y solo nos quedará lamentarnos y proclamar en palabras de Vallejo: “Y el cadáver, ¡ay! Siguió muriendo”.

¡Despierta Perú!

2 Comentarios

  1. Creo que hay un error de juicio de su parte y el moribundo Perú, (no cadáver como usted supone) tiene algunos reflejos/reacciones inmunitarias en medio de su terrible y terminal cáncer y por eso no llegan a imponerse esos supuestos “médicos” -leáse ministros- quienes son despachados pronto. Si la caviarada que dirige “el comerciante”; no se hubiese empecinado en derrotar una vez más al pésimo sparring -keiko para más señas- y se hubiese contentando con elegir el trencito, ahora tendríamos un cadáver, falleciendo apaciblemente, en medio de un sueño morfinico, en lugar de los constantes y dolorosos sobresaltos, pero como el estado de muchas de nuestras pistas, la vida política en el Perú es como un viaje en combi, los únicos que están convenientemente adormecidos son los empresarios, con el narcodólar.

  2. Muy bien escrito todo esta mas que claro, para los que sabemos entender si prejuicios, sin resentimientos sociales, sin victimilandia, para los que nos esforzamos día a día haciendo Patria y nuestros impuestos se ven afectados por el estado, no como esos galifardos que viven del estado, que antes era desastroso y ahora es negasto y podrido. Alfredo te felicitó, agradezco y mejor explicado no puede ser!

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