Política

Umberto Eco y las características del Feminismo…digo, Fascismo moderno

Por Jorge Caballero

En 1995, en la universidad de Columbia, el célebre novelista, semiólogo y pensador italiano, Umberto Eco enumeró poco más de diez características que, en su opinión, estaban presentes en el fascismo de toda época, es decir, en el peligro de los regímenes totalitarios. A poco más de dos décadas de su conferencia, vemos que el Feminismo cumple lo dicho por este escritor con una aterradora exactitud.

Umberto Eco, al igual que muchos otros escritores del siglo pasado, advirtió que la modernidad estaba en peligro de caer, de nuevo, en el riesgo de los sistemas opresivos y controladores. Orwell, Huxley, Chesterton y muchos otros predijeron, aunque con más talento, la amenaza de una civilización anclada en la nada, cuyos valores fueran puestos y dispuestos según la voluntad del gobernador en turno o de un stablishment de objetivos dudosos.

Sin embargo, ninguno de estos profetas fue capaz de vislumbrar el rostro que este nuevo totalitarismo tendría y me atrevo a decir que Eco, pensador liberal y posmoderno, jamás habría visto en la promesa del movimiento feminista la encarnación de una pesadilla ideológica. En efecto, Feminismo y Fascismo tienen más en común que su similar pronunciación. De hecho, en los últimos años, en que el Feminismo ha tomado un papel tan importante en la cultura, sus verdaderos rasgos pseudo-religiosos y políticos afloran con una claridad innegable.

A continuación, enumeramos algunas características dadas por Eco y explicamos la “curiosa” forma en que éstas han sido implementadas por este movimiento.

1. Rechazo al modernismo

Aunque es una realidad social nacida en la modernidad, el Feminismo y el resto de los denominados estudios de género no son científicos y, de hecho, se caracterizan por una actitud irracional, que excluye el auto-cuestionamiento, los estudios empíricos y la investigación comprobable.

Por ello, no es de extrañar que en Hungría se hayan prohibido hace poco por su escaso valor social y monetario.

2. El culto de la acción por acción

De tan activas las llamamos activista. En realidad, el Feminismo, como muchos otros movimientos sin bases intelectuales sólidas, no necesita de la reflexión, a la cual teme, sino del proselitismo, al cual promueve. Su falta de sustancia es sustituida con una acción exacerbada, ya que, al eliminar el pensar, caen en un culto en el hacer, típico de todos los fideísmos.

3. Rechazo del pensamiento crítico

Para el fascismo toda forma de diferencia es traición. Ya lo dijo la filósofa Camille Paglia, “Lo que pasa es que estas burguesas, las feministas, lo que buscan es una forma de religión. Quieren un dogma.” Sus palabras son acertadas. Hoy en día criticar el Feminismo puede ser motivo de anatema. En la fe, cualquier separación del dogma es herejía y una de las razones por las que el Feminismo, hoy en día, pierde tantas adeptas es por su descalificación a cualquiera que ponga en dudas las verdades-feministas como la brecha salarial o la violencia de género.

4. Miedo a la diferencia

Eco decía que el fascismo era racista por definición. En el Feminismo, cuya nueva forma de raza es el género, vemos una forma de elitismo que se manifiesta como un desprecio irracional a cualquier ser diferente. Ser un hombre, una persona conservadora, un pro-vida o un ama de casa es, para este movimiento, ya un motivo de sospecha y para exigir que éstos se disculpen.

5. Llamamiento a las frustradas clases medias

Actualmente, los conceptos de proletario, clase media, clase trabajadora y demás se han vuelto obsoletos. Ya lo decía Agustín Laje, al señalar que en el Neo-Marxismo las minorías culturales/sexuales eran el nuevo sujeto de choque, idea que se repite en la emblemática frase de la teórica marxista, Rosa Luxemburgo, quien afirmaba que “La revolución será feminista o no será”. Así, el Feminismo llama a la frustración histórica de las mujeres, clama por la imposibilidad de votar, de trabajar, de estudiar y algunos otros conflictos que fueron resueltos hace más de medio siglo.

En el mundo moderno occidental, no hay razón para que las mujeres se sientan frustradas, mucho menos oprimidas, por ello, el Feminismo inventa problemas que justifiquen una frustración y una movilización. De ahí, llegamos a los micro-machismos, a la violación telequinética y algunos otros graves conflictos sociales.

6Nacionalismo y xenofobia

Estas dos características se expresaban, para el autor de El nombre de la rosa, en una obsesión con el complot. Esta obsesión por el complot ha llevado a las feministas, miembros de una comunidad, casi de una nación simbólica, a construir a un gigante enemigo imaginario, el cual, con un poder que raya en lo divino, se encarga de humillarlas y dominarlas en todas las formas posibles: el patriarcado.

El patriarcado está en la economía para que ganen menos; en el lenguaje para quitarles visibilidad; en la educación para reducir sus oportunidades laborales; en las propias mujeres para repetir los esquemas de violencia y machismo en las formas más efectivas. El patriarcado es, en resumen, el mal.

7. Envidia y miedo al “enemigo”

El Feminismo, como todas las paradojas, tiene mucho en común con su contrario, el machismo. Las feministas temen al hombre y al sistema, pero, a la vez, desean ser ellos. El ideal del Feminismo es que la mujer se transforme en la fuerza opresora, el hombre; quiere que la mujer trabaje como él, viva como él, piense como él, se vista, huela y actúe como él, detrás del Feminismo se esconde un desprecio a la mujer que termina idealizando e imitando la masculinidad.

8. Principio de guerra permanente

Al inflar las cifras y hacernos pensar, por ejemplo, que 54 mujeres mueren al minuto en Argentina por abortos clandestinos o que 27 mujeres son asesinadas en México cada día por el simple hecho de ser mujeres, nos hunden en un clima de enorme miedo y ansiedad, pero, ¿por qué? La respuesta es fácil, en un estado como este resulta difícil, sino es que imposible, promover el pensamiento crítico y la reflexión, que nos permitiría cuestionar la gran mayoría de estas cifras. Igualmente, como dice Eco, se crea el mito de que después de la guerra, vendrá una época dorada de paz y da fuerza para seguir la lucha.

9. Elitismo

El semiólogo italiano habla de un elitismo o desprecio por los débiles. No es una novedad que el Feminismo es un movimiento elitista, que se reserva a chicas occidentales, con estudios universitarios y de clase media y alta. El Feminismo hace poco por el resto de las mujeres, se la pasa, con frecuencia insoportable, haciendo apologías de las mujeres pobres que no pueden llevar adelante el embarazo, pero no mueven un dedo para ayudarlas; son idénticas al rico del cuento, que da todos los días una moneda al pobre, pero que no le interesa ayudarlo a salir de la pobreza, porque entonces ya no habría ningún pobre con quien ejercer su supuesta “caridad”. El dominador justifica su dominación bajo el pretexto de que el dominado es débil y necesita de él. La mujer, de igual modo, necesita del Feminismo.

10Heroísmo, culto a la muerte

Toda religión necesita sus santos y el Feminismo no es una excepción. Relacionado con el punto anterior, está el afán o gusto, casi morboso, que tienen en hablar de sus heroínas y mártires. Toman cualquier tragedia femenina, que debería ser motivo para reconsiderar verdaderamente los problemas sociales, y la hacen una propaganda a su movimiento esté relacionada o no. Ejemplo de esto serían los cuatro casos, de falsedad ya comprobada, de chicas argentinas muertas por aborto-clandestino, curiosamente, justo después de que la ley de despenalización fuera rechazada.

11. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales

El Feminismo confunde la batalla política con una batalla sexual, se transfiere la voluntad de poder a los hábitos sexuales, el sexo es público. Citando al autor, “Como el sexo también es un juego difícil de jugar, el héroe Ur-Fascista juega con las armas, que son su sustituto fálico: sus juegos de guerra se deben a una envidia del pene permanente”. Curioso que esto se relacione con el machismo o desprecio a la mujer, también presente en el Feminismo.

12. Populismo cualitativo

Los individuos en cuanto individuos no tienen derechos, el líder del partido se ve encargado de interpretar la “voluntad grupal”. El Feminismo, de esta manera, se da el derecho de hablar por Las Mujeres, aunque estas no estén de acuerdo con lo que dice.

13. Neolengua

De nuevo, aparece el lenguaje inclusivo. La pobreza de la retórica fascista predisponía una pobreza en el pensamiento. Además, en el caso del Feminismo, la creación de neologismos y de una gramática nueva crea, a su vez, un modo nuevo de pensar, “privilegiado”, “feminicidio”, “todes” presentan una serie de conceptos que nos dan una forma errónea de nombrar e interpretar el mundo según los preceptos de la femi-verdad.

Ignorando la característica faltante del culto a la tradición, el Feminismo cuadra perfectamente con el modelo fascista y se presenta como una amenaza social. En México y otros países hispanos, tal vez, para darnos cuenta de esto, deberemos esperar a que la situación llegue al nivel de los casos de Argentina y España, donde las acciones de este movimiento van desde la presión a la violencia explícita, desde imponer leyes injustas a amenazar con quemar la catedral y el congreso.

 

 

© Dominus Est

 

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