Política

LA IZQUIERDA ASINTOMÁTICA

La hoz y el martini II

Por: Percy Hartley

Había pensado también titular a este artículo “La hoz y el Martini II” pues en realidad es una continuación del anterior, solo que decidí precisar una idea y por eso el título, de lo que es propiamente el motivo central del mismo y una opinión de lo que vemos en el desarrollo de nuestra vida en estas nuevas modernidades a raíz de la lamentable pandemia ( Covid-19 ) en este impredecible año 2020.

Como bien grafica la ilustración que acompaña a este artículo, a diferencia de los tonos vivos y la copa de Martini llena y burbujeante ( ¡Qué genio el inspirado dibujante anónimo de ambas, mis respetos! ) del literalmente “  previo “ , ahora hemos pasado a una resaca de copa vacía, la cual no solo nos ha dejado un inmenso dolor de cabeza sino un sentimiento y reflexión sobre el comportamiento de la izquierda  caviariforme y lo que es más delicado, del contagio asintomático  que ella ha dejado en  mucha de nuestra población, y esto sin distinciones de posición social, cultural, educación, religión o tendencias políticas.

El tema es que este ensayo de imposición de ideas cavernario-socialo-confiscatorias ha calado profundamente en nuestras conciencias y ahora que se han terminado el Martini (aunque por lo visto caviar del bueno les queda para rato ) imaginamos que estarán muy satisfechos con la resaca. Pues quiérase o no, nos han contagiado ese terrible virus, insistimos, asintomáticamente. Un nuevo virus peligroso y aun no examinado por la ciencia que ha inoculado casi imperceptiblemente en la población un gustillo por las estas intolerables tendencias de socializar lo que aparentemente abusa o no funciona (¡Qué curioso, lo mismo decían Lutero, Danton, Lenin, Mao, Fidel, Chávez y el Che! ) , para que generen condiciones de volver, subrepticiamente ( ¡ Nuevamente Perú! ¡Qué nos pasa! como decía el recientemente desaparecido Maestro Héctor Suárez ) a fantasmas expropiatorios, sin que la población realmente lo perciba y es más, justificando increíblemente en la tentativa ( el que no fue logrado no quiere decir que no lo quisieron hacer ) el sentir de nuestra gente que golpeada por la angustia e incertidumbre de la nueva situación que empeoró su cotidianidad, ahora sin trabajo, sin esperanzas y  peor, sin salud, medicinas y con mucha hambre e incluso  ojo de los que todo lo tienen también  y ven, lamentablemente,  como una dulce venganza contra el que sí lo puede y sí lo tiene, por su supuesto “ representante “  Estado . Ya lo había esbozado en el artículo previo: nadie va a justificar el abuso, al contrario, muy censurable, pero que lo corrija el regulador, el constitucionalmente apto para ello. Entonces, suena a nostalgia del control omnipresente del Estado, suena a deseos de volver con una astucia finamente pensada y argumento bien estructurado a las garras del destructor total del país por antonomasia. ¡Así no juega Perú!

Ahora con la resaca de la copa vacía, pensemos bien. Suficiente ejemplo vivimos todo el tiempo, todos los días, en Colombia, Ecuador, Panamá, Brasil, Chile, Bolivia, en toda América y en Perú especialmente, en carne propia, con las vivencias de nuestros pobres hermanos venezolanos, de cuyo éxodo no podemos ser ajenos. ¿Acaso no sabemos de sus penurias, de su vida paupérrima, de sus presos políticos, de la miseria del Estado más rico de Latinoamérica ? Estamos viendo y viviendo su sufrimiento todos los días, y ¿Queremos que ese ejemplo se replique, otra vez, en nuestra patria? ¡Qué nos pasa! Una oración por el Perú, por no caer de nuevo en esa penosa etapa de nuestra historia, que no es tan lejana. Recordarlo para no volver a vivirlo. Amén.

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