Política

¿HASTA CUÁNDO NOS DEJAREMOS ENGAÑAR?

Por: María Ximena Rondón

Esta semana, el velo de los “respetable” cayó para dejar al descubierto a personajes que se jactaban de esa cualidad y actuaban como luminarias morales, dejándonos una nueva advertencia para no caer en engaños disfrazados de palabras hermosas.

Vivimos en una sociedad anclada en apariencias y discursos de adoctrinamiento para hacernos creer que lo bueno es malo y viceversa. Es una locura, aumentada por el hecho de que muchos sigan cayendo en ella.

Sin duda, la primera figura, internacional, que usaré para explicarlo es el Dalai Lama y su gesto pedófilo. Este personaje es tratado como un gurú espiritual, incluso muchos se dirigen a él como “santidad”. Lo que resulta curioso es que, tras la difusión de imágenes donde este sujeto realiza un contacto con su boca y lengua a un infante, no se haya suscitado un escándalo de las mismas proporciones que si se tratara de un sacerdote católico.

¿Por qué? Después de todo, las religiones deben ser tratadas por igual ¿verdad? No he visto, escuchado ni leído a las típicas luminarias morales de la sociedad desgarrarse las vestiduras ante tal horror. Lo peor de todo, es que no se trata de un relato de abuso sexual sino que es algo que todos podemos ver. Y, estoy convencida de que hay una intención detrás de esta falta de indignación mundial. Me parece que ese acto deplorable fue cubierto con ligereza a nivel mediático, político y social. Tal vez sea porque lo importante sea destruir a la Iglesia Católica y no a las otras religiones. Al menos, esa es mi “especulación responsable”. ¿Por qué una sí y otra no? ¿Se dan cuenta del engaño?

El siguiente caso concierne a una figura que considero patética y una vergüenza para mi sexo: el presunto vínculo de Sigrid Bazán con Argelia para un buen lavado de imagen internacional.

Lamentablemente, la “generación idiota” alaba y le perdona todo a esa mujer, cuyos talentos se reducen en atarantar con sus gritos y ser la personificación de la izquierda y el caviarismo.

Reconozco que es una buena estrategia poner a alguien de rostro bonito, y que aparenta tener muchos dedos de frente, para convencer a las masas. A una persona así, es fácil perdonarle todo y darle el beneficio de la duda ¿verdad? ¿Qué habría pasado si no se tratara de Sigrid sino de alguna congresista del lado conservador/ derecha? Ustedes saben a lo que me refiero. Obviamente sería otro escándalo y tendríamos a las luminarias morales pronunciando lamentaciones por todas partes.

Ya basta de engaños. Esta sociedad, especialmente la peruana, tiene que despertar. No se dan cuenta de que son víctimas de trucos preparados para que sean peones en planes mayores. Siempre recordaré las marchas del 2020 porque son el máximo ejemplo del poder que tienen estos malos elementos. Mucha gente a la que yo consideraba como respetable e inteligente, participó y defendió de una forma pasiva/agresiva estas manifestaciones. Después quedaron como tontos y, en mi caso, perdieron todo respeto.

¿Hasta cuándo nos dejaremos engañar? Miren el estado deplorable del país. Si está así, es nuestra culpa, porque no sabemos qué hacer, porque no nos interesa y porque nos dejamos engañar ¿Qué más tendrá que ocurrir para que despertemos?

3 Comentarios

  1. A estas alturas del partido por el Perú, escribir artículos genéricos, sin señalar nombres o instituciones, sigue siendo parte del problema

  2. No creo que sea rema religioso cuánto político, lo que vemos es ventana de Overton, si no prestemos atención a las inmorales declaraciones de la española aquella que funge de ministra sobre el supuesto derecho de niños a tener sexo, y a nivel mundial hay en diversas legislaciones avances hacia la pedofilia y el referente de izquierdas M. Foucault ya a finales de la década de 1970, había firmado en carta abierta en el diario le monde, a favor de esta condenable práctica. Pero es el esquizofrénico comportamiento habitual de los comunistas de salón.

  3. Y de la calabazona Bazán, qué se podría esperar, lo repito, las leyes se dan para intentar regular la realidad, las leyes incas siguen el mismo proceso, entonces tenemos que las conductas atávicas del peruano son robar, mentir y holgazanear y de ahí los “NO” respectivos que han llegado hasta nosotros.

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