“EL DE DINA BOLUARTE ES UN GOBIERNO PRECARIO, SIN RESPALDO SÓLIDO”: ENTREVISTA A FERNANDO ROSPIGLIOSI

Por: Juan Antonio Bazán
- Cuéntanos, ¿cómo fue tu etapa de niño y adolescente, y cómo surge tu vocación política?
Pasé mi niñez y adolescencia en Miraflores, una vida familiar de clase media. Estudié en el colegio Champagnat y luego en la Universidad Católica. El interés por la política se despertó en la universidad. En esa época era muy fuerte la influencia de la versión idealizada de la revolución cubana, las repercusiones de la guerra de Vietnam, luego el estallido de mayo de 1968 en Francia. En el Perú se vivían fuertes cambios sociales y políticos: la migración a las ciudades, la expansión de la educación, movimientos insurgentes (Hugo Blanco en 1962, MIR y ELN en 1965), campañas “antiimperialistas” contra la International Petroleum Company (IPC) en las que participaba hasta un diario entonces conservador como “El Comercio” y los mandos militares que se pronunciaban en ese sentido, los golpes institucionales de las FFAA en 1962 y 1968, y las conmociones producidas por el gobierno socialista del general Juan Velasco.
- Tu militancia en la izquierda ha sido muy larga. ¿Qué aprendizaje de la tradición de izquierda aún permanece en tu personalidad política?
Fui militante durante doce años, desde 1968 hasta 1980, toda la dictadura militar, un período duro para los que éramos opositores, no había elecciones, ni partidos políticos legales, ni libertad de prensa, aunque es verdad que ese gobierno no fue brutalmente represivo como otros de la época en América Latina. Milité siempre en Vanguardia Revolucionaria, un partido de la “nueva izquierda”, que no se alineaba con los centros de poder comunista de aquella época.
Mi militancia la desarrollé básicamente en sindicatos obreros y más de la mitad del tiempo en provincias. Aprendí mucho sobre el Perú. De la tradición de izquierda no creo conservar nada, aunque debo reconocer que siempre he sido un radical, no me gustan las medias tintas.
- La izquierda cultural ha producido una buena parte de los mejores analistas políticos de coyuntura. ¿Cómo defines al golpe de Estado de Pedro Castillo?
Un golpe mal preparado y peor ejecutado, por una gavilla de ineptos, pero que reflejó los propósitos de esa pandilla, que muchos no querían ver. Desde el comienzo Pedro Castillo y sus secuaces pretendían acabar con lo que queda de democracia e instalar una dictadura chavista, del socialismo del siglo XXI. Una constituyente dominada por sus esbirros, liquidar la autonomía de las instituciones y perpetuarse indefinidamente. Por suerte Castillo es un incompetente total y la reacción de las instituciones, sobre todo de las FFAA y la PNP, frustraron sus siniestros propósitos.
Fue tan torpe que aceptó la propuesta de su recién nombrado ministro de Defensa, un desquiciado militar retirado, que el día del golpe, a las 7.30 am en Palacio, despidió al único jefe militar que podía haber respaldado a Castillo –o mantenerse neutral-, el jefe del Ejército. Éste, cuatro horas después, obviamente se sumó a los otros mandos militares que rechazaron el golpe.
Si se hubieran salido con la suya estaríamos en camino a convertirnos en otra Venezuela o Nicaragua.
- ¿Cómo defines al gobierno de Dina Boluarte, más allá de su carácter de transición?
Es un gobierno precario, sin respaldo sólido, dirigido por la que fue socia y cómplice de Castillo y Vladimir Cerrón hasta hace muy poco. A ambos los traicionó por la ambición de poder, no por discrepancias políticas o ideológicas. Pero ello tiene varias ventajas: Primero, no puede imponer una dictadura chavista. Segundo, la violenta oposición de sus antiguos cófrades la ha obligado a reaccionar, aunque tardíamente, recurriendo a las fuerzas del orden para frenar la ofensiva violentista. De eso es muy difícil regresar. Tercero, se ha visto obligada a plegarse al adelanto de elecciones. De todas maneras, hay que observar con cuidado el desempeño de su gobierno, sin forjarse demasiadas expectativas.
- Tu sostienes que Boluarte, una vez presidenta, ha cambiado al extremo de la metamorfosis. Sin embargo, ¿crees que en algún momento ella podría rearcaizarse, al punto de convertirse en la segunda fase del régimen de Pedro Castillo?
No, es muy difícil porque no tiene la fuerza para hacerlo. Los herederos de Sendero Luminoso y el MRTA y otros grupúsculos similares la odian y la combaten. La sostienen los que fueron opositores a Castillo que no la apoyarían si marcha en esa dirección, y ella no tiene fuerza propia. No tendría con quién hacerlo.
- Boluarte no ha logrado conformar un gabinete de ministros políticos, que tengan capacidad para convertirse en agentes del proceso político, y de la estructuración social en estos días. En dos semanas ha juramentado a dos gabinetes de ministros parecidos. Ha cambiado de personas, pero no de conceptos. En ambos gabinetes, sus ministros son, en su mayoría, funcionarios púbicos de rango medio, en el mejor de los supuestos con experiencia en gestión pública. ¿Qué consecuencias le puede producir al gobierno y al Perú la inexistencia de un gabinete político?
Ese fue un error –similar en ese sentido al de PPK que constituyó un gabinete “técnico” y poco político-, sobre todo porque en medio de la convulsión actual se necesitan muchas habilidades. Aunque hay que reconocer que es muy difícil para Boluarte encontrar políticos capaces, honestos y que no sean controversiales para aquellos que la respaldan ahora.
A estas alturas las expectativas se han reducido al mínimo. Solo se espera que no roben, que expectoren del Estado a la pandilla de delincuentes que llegó con Castillo, que sea capaz de mantener el orden y que no interfiera en el próximo proceso electoral. Si hace esto y algo más, por comparación con lo anterior, recibirá la aprobación ciudadana.
- ¿Por qué la derecha política casi no le está haciendo oposición a Boluarte? ¿Crees que la derecha se ha acojudado?
Porque la amenaza principal viene de los secuaces de Castillo, que quieren derribarla y provocar el caos. Y porque no se percibe una alternativa viable. Aunque, ciertamente, hay algunos que ahora creen, equivocadamente que ella es una consecuente demócrata. Eso es una tontería. Ella conspiró contra Castillo para ocupar su lugar –como hizo el Lagarto con PPK-, y luego también ha dejado en la estacada, felizmente, a varios caviares que la rodeaban. No es una persona confiable. Pero es lo que hay.
– Por último, ¿Qué libro de ciencias sociales recomiendas para entender al Perú convulsionado de estos días?
Ninguno. Para entender la política recomendaría el de Ian Kershaw, “Personalidad y poder: Forjadores y destructores de la Europa moderna” (2022), y el de Yascha Mounk “El pueblo contra la democracia” (2018).





