Política

EL BUENO, EL MALO Y EL MONO CON METRALLETA. EL MEXICAN STANDOFF DE PEDRO CASTILLO.

La táctica del Duelo Mexicano como método de supervivencia política.

Por :Francis W. Butters
Se preguntará el amable lector, que diablos es esto del “Mexican Standoff”, sin percatarse de que todos lo hemos visto de una u otra forma cientos de veces en el cine y la televisión. Tal vez el mas conocido de estos, sea el que protagonizaron los personajes de Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleff, en la película Lo Bueno, lo malo y lo feo. En la famosa escena, los tres personajes se apuntan unos a otros con sus armas, sin que ninguno llegue a disparar.
La definición, según Frank Buytendijk, el especialista holandés en temas de administración, “es una confrontación en la cual no existe una estrategia de victoria para ninguno de los involucrados”. Es decir que no importa quien inicie el tiroteo, recibirá un balazo de alguno de los otros dos. Esta táctica, porque de estrategia no tiene nada, solo sirve para mantener a todos vivos, en la medida en que nadie quiere ser el que jale primero del gatillo. Esta situación se conoce también como punto muerto.
Esa ha sido hasta ahora la estrategia de Castillo, el sobrevivir el día de hoy, presentado a la oposición, un nuevo escandalo, o un nuevo enemigo que lo distraiga de apuntarle solo al él. Su mas reciente recreación de esta famosa escena, involucra la liberación de Antauro Humala, con el revuelo que este ha causado, y agravando las características del duelo mexicano, nos ha puesto al frente a un mono con metralleta. Obviamente en el guion de esta versión chotana de la película del italiano Sergio Leone, el bueno es Castillo, y el malo es el General Williams, elegido ayer como el nuevo Presidente del Congreso, y a quien la ex premier Mirtha Vásquez, (firmante del Decreto de Urgencia que hizo posible las obras de la Municipalidad de Anguía, y motivo el arresto y posterior prisión preventiva de la cuñada del presidente, y del propio alcalde de la localidad), ya se apresuró en identificar como el alfil del fujimorismo, que pretende asumir la Presidencia de la Republica, ante una posible vacancia de su héroe.
Como siempre, el fujimorismo es algo que la izquierda lleva por si acaso, en el bolsillo de su gabán, cuando de meterle miedo al pueblo se trata. Es risible que ella, siendo parte de la “intelectualidad” caviar, se reúna a discutir “como salimos de esta”, en un abierto esfuerzo por sacar a Castillo y ubicar en su puesto a Dina Boluarte.
No hay nada como ser un golpista de izquierda, sentado confortablemente en un sillón, y rodeado de sus congéneres que lo aplaudan a uno, cuando sus educadas y privilegiadas neuronas, producen esos “fuegos fatuos”, combinación de ese fosforo, consustancial a la esencia de todo buen zurdo, y ese metano, que todos, todas y todes, ellos, ellas y elles, producen en cantidades exportables, que podrían salvar a PETRO PERU de su actual bancarrota. Se preguntará el amigo lector, a que viene la comparación de las tácticas de este régimen con la trama de una coboyada espagueti? Pues es bastante simple. Hasta antes de la aparición de Antauro Humala como el tercero en escena, a quien apuntar, la dinámica de las relaciones entre el gobierno y la oposición, era la de dos fuerzas en pugna y enfrentamiento permanentes; y en donde poco se podía hacer para distraer a la oposición de su abierto esfuerzo por deponer a quien ven, con justa razón, como una amenaza para el presente y el futuro del país.
Todos sabíamos de la existencia de Humala, y de sus desquiciados exabruptos, y mas de un analista le parecía demasiado descabellado el soltarlo en plaza para que pudiera perturbar a todo el mundo, incluyendo al propio régimen. No se les ocurrió a muchos, que el terciar en ese enfrentamiento, podría significar una distracción difícil de ignorar, y posiblemente percibida como un peligro mayor, por parte de la llamada oposición democrática. El soltar a Humala, equivalía a soltar al ruedo, a un mono con metralleta, que aunque es un peligro para todos, logra eficientemente el cometido de quitarse de encima la exclusividad de la atención tanto de los políticos, como de la prensa. La dinámica del ¨ciclo noticioso¨, hace que se sigan intentando todo tipo de distracciones, todo tipo de lucecitas brillantes, algunas mas torpes que otras (como el burdo intento de deshacerse del Coronel Colchado, a través de un memorándum, a sabiendas de que fue nombrado por una resolución ministerial), que los analistas persiguen afanosamente.
Castillo seguirá intentando distraer la atención de la población, la prensa y los políticos, con sus métodos habituales, como llamar a Williams al dialogo (igual que llamo al Cardenal Barreto, o al psiquiatra Hernández), o solicitar permiso para salir del país a la reunión de las Naciones Unidas, o solicitar un Hábeas Corpus para su cuñadija, o alguna otra de sus travesuras. No hay que perder de vista, sin embargo, los movimientos que interesan de entre todas las contorsiones que despliega para la audiencia. Por ejemplo, ante la inminente salida del ministro de Transportes y Comunicaciones, hay que prestar atención a quien será el nuevo titular de la cartera. Castillo tenia en mente desde antes de juramentar como presidente, cuales serian las vacas que llamaría al establo para ser ordeñadas, en el mas puro estilo cajamarquino.
Dos de esas vacas ya han sido identificadas, una es el Ministerio de Vivienda, y la otra es el Ministerio de Transportes. Castillo no se ha rendido, y en la terquedad que lo caracteriza, va a seguir en lo que cree que sabe hacer. Mientras tanto, pueden esperar que Antauro siga dando de que hablar, y siga haciendo sus manifestaciones, no me cabe duda que con ayuda del gobierno, para que el terror se apodere de la oposición y esta no sepa a quien apuntarle primero, si al bueno, o al de la metralleta…

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