
Por: Luciano Revoredo
En una gran cantidad de países se han caído las exigencias de Pase sanitario, Pasaporte Sanitario o Carné de Vacunación. La realidad así lo ha exigido. No es admisible esta suerte de apartheid que convierte a los no vacunados, en ejercicio de su libertad, en ciudadanos de segunda clase. Lamentablemente existe todo un trabajo psicosocial que ha convertido a los ciudadanos en temerosos y obsecuentes ante estas medidas, renunciando a su libertad.
Está claro además, que el uso de estas restricciones no sirve para reducir los contagios ya que los vacunados y los no vacunados contagian por igual. Por otro lado, es sabido que en este momento las muertes por COVID no llegan al 1% de los contagiados y que la casi totalidad de estos son personas con comorbilidades o problemas de salud independientes del COVID.
Es decir, algo está pasando que podría cambiar las estrategias y poner fin, al menos temporalmente, a la tiranía sanitaria. Hasta el momento Reino Unido, Irlanda, Turquía, Dinamarca, Noruega, Suecia, México, Bolivia, Paraguay, Japón, República Checa, El Salvador, Escocia, Rusia, Holanda, Israel, en Estados Unidos Florida y Texas, en España Cataluña y algunos estados en Brasil, ya han suspendido las restricciones, en todo o parte y ya no exigen el Carné de vacunación. Por otro lado, algo está cambiando en la narrativa oficial “covidiana”. Es evidente que se viene desacelerando. Se está creando el concepto de “vivir con COVID”. Esa frase se viene repitiendo mucho en la prensa “oficial” de la pandemia. Ya se dice que Ómicron será el camino a la conversión del COVID en algo endémico.
En nuestro país se mantiene esta medida ridícula, se discrimina a los no vacunados y se hace pasar a los ciudadanos por el infamante trance de mostrar un carné o constancia para poder acceder a centros comerciales, bancos, restaurantes y otros lugares públicos. Más aún, como para los genios que establecen estas medidas todo es poco y los ciudadanos son lo último, todos son tratados como delincuentes y se presupone que mienten. Entonces cualquier empoderado guachimán se siente con derecho de exigir que los ciudadanos además del carné de vacunación muestren el DNI. Esto es inaceptable y ya es hora de que se termine.
A menos seamos capaces de renunciar al conformismo y defender la libertad, a menos que enfrentemos la tiranía, las sociedades occidentales seguirán avanzando hacia lo que Ayn Rand llamó la etapa de la inversión última. Etapa sobre la que dice con clarividente exactitud: “Nos estamos acercando rápidamente a la etapa de la inversión final: la etapa en la que el gobierno es libre de hacer lo que le plazca, mientras que los ciudadanos pueden actuar solo con permiso; que es la etapa de los períodos más oscuros de la historia humana, la etapa del gobierno por la fuerza bruta”.






Pues, eso, algunos guachimanes, son los sheriff del carné de vacunación, he optado por no ingresar a bancos y supermercados dónde el sheriff es intransigente y buscado a los comprensivos, que me dejan entrar con una sola vacuna