La columna del Director

¿QUEDA ALGUIEN CON DIGNIDAD EN LAS FUERZAS ARMADAS Y POLICIALES?

Por: Luciano Revoredo

Existe una clásica y arquetípica idea que asocia al militar con lo heroico, con el sacrificio y el estoicismo. Con modelos como Alejandro Magno, Napoleón, Wellington o Patton y en el Perú los más grandes, siempre Grau y Bolognesi.

Esta idea se ha dejado un poco de lado ante la idea de que estamos en los tiempos postheroicos, en que los militares se han vinculado más a la sociedad.

Por otra parte, el mundo globalizado y tomado ideológicamente por la progresía aborrece al ideal heroico. Quieren ejércitos controlados por la ideología de género, jefes sin autoridad, jerarquías sin poder, democratismo en las decisiones. Todo lo contrario al ideal clásico de la vida militar.

En nuestro país hemos visto la más denigrante de las situaciones cuando una organización criminal dirigida por remanentes de Sendero Luminoso ha tomado el poder y las fuerzas armadas han mantenido su neutralidad y se han sometido al acto luctuoso y lastimero de reconocer a estas autoridades y rendirles honores.

A lo largo de un año han aceptado todo tipo de humillaciones. Desde un asesino como canciller que se atrevió a decir que el terrorismo comenzó en la Marina de Guerra, hasta un terrorista que funge de congresista y que se permitió ofender a un héroe viviente de la patria o un infame como ministro de defensa capaz de denigrar su condición de almirante al ser comparsa de un gobierno castrochavista.

Solo hemos visto reacciones dignas de los militares en retiro. Nada, ni un pronunciamiento de los que están en actividad.

Ahora con motivo del acto de terrorismo cometido en Chota por ronderos que secuestraron a un periodista el impresentable primer ministro Aníbal Torres sale en defensa de las rondas campesinas para decir que con ellas “se acabó el abigeato, el robo, el delito contra el patrimonio y la violencia contra la mujer. Ya quisiéramos que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas brindaran la misma seguridad en todo el país”.

Sin duda este personaje que ya viene hace tiempo soltando todo tipo de dislates y desatinos lo menos que merece es dejar el cargo para el cual no está capacitado y cuya dignidad afrenta con su sola presencia. Pero también ante la falta de reacción y respuesta de las Fuerzas Armadas y Policiales ante semejante falta de respeto, cabe preguntarse ¿Queda alguien con dignidad en las fuerzas armadas y policiales?

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