
Por: Antonio Moreno Ruiz*
El 12 de abril tendrán lugar las elecciones generales en el Perú; acontecimiento que podemos y debemos ver como una oportunidad. Estamos hablando de política, pero no sólo. Porque los problemas, así como las ventajas, que tiene el Perú, sobrepasan lo “meramente electoral”. Conociendo el Perú, creemos que hay varios temas que van a ser fundamentales para entender lo que está en juego, máxime ante tanta atomización política.
INSEGURIDAD
Entre los problemas del Perú, la inseguridad es probablemente de los más llamativos; de tal manera que, en cierta medida, está llegando a provocar la emigración de muchos peruanos por este “leitmotiv”.
Aparte de la delincuencia local, la “política de fronteras abiertas” con los venezolanos que comenzó el presidente Kuczynski, lejos de perjudicar al chavismo, fue acicate para que Maduro se quitara a muchos indeseables de encima, haciéndole de esta forma la guerra al Perú.
No estamos diciendo que todos los venezolanos que han emigrado al Perú sean delincuentes. Pero lo que es una realidad es que el Perú, al no tener frontera con Venezuela, dependió de una frágil frontera colomboperuana por la que se infiltró con facilidad tanto el Tren de Aragua como parte de la mafia colombiana. Y los datos son tercos. Si bien ya había problemas con la delincuencia local, el nivel de criminalidad y violencia es asfixiante.
Así las cosas, se invoca a Bukele, quien con su política, ha transformado El Salvador, convirtiendo al país centroamericano en uno de los más seguros del mundo, contra todo pronóstico; paras asombro de propios y extraños. Y, sin menospreciar los contundentes aciertos de Bukele, no obstante cabe recordar que entre El Salvador y Perú existen notables diferencias poblacionales y geográficas.
Para las dimensiones del Perú, se impone toda una labor de inteligencia, amén de fuerza.
En la maltrecha España, quien salva muchas situaciones es la Guardia Civil; institución (militarizada) que fue creada en 1844 por el duque de Ahumada, esto es, descendiente de Moctezuma; para la seguridad de los caminos rurales y lucha contra el bandolerismo, entre otros. Institución que también echó raíces en el Perú. Consideramos que es buen momento para que esta institución se recupere y armonice sus labores de inteligencia, fuerza y seguridad con el ejército y la policía.
ECONOMÍA
Que el peruano se “recursea” y no muere de hambre no son sólo dichos, es toda una realidad. El peruano es emprendedor y trabajador y lo demuestra tanto en su país como allá dónde va. Sin embargo, la informalidad supone un problema para la economía y el estado peruano en general. A ello se le añade el elevado costo de vida, lo cual supone que muchos peruanos tengan que vivir en condiciones muy difíciles, alimentándose de ello los partidarios de discursos de resentimiento y división.
Unificar y simplificar tributos es toda una tarea, así como materializar el respeto a la propiedad y la ley. Pero muchas veces, la ley no llega a todos. La década de los 80 del pasado siglo XX fue devastadora y todavía se están pagando sus consecuencias.
Pero ha llegado la hora, sin caer en excesos estatalistas o burocráticos, de ponerle remedio a eso por el bien del Perú.
Porque, bien es cierto que entre la informalidad y el alto costo de vida, sobrevive el sol como la moneda estable de Sudamérica; lo cual habla de que en Perú hay, al menos, un “modelo económico”, que debe pulirse y fortalecerse ante ese océano de oportunidades que es el Pacífico.
INFRAESTRUCTURA
Lima ya no puede crecer más. O al menos no debería. En la práctica, concentra la tercera parte de la población del país. Dicha situación no contribuye a solucionar problemas como la inseguridad o la informalidad. Una política urgente que habría que acometer sería el desarrollo de las provincias, con la consiguiente política de poblar y asegurar las fronteras, tal y como Brasil y Argentina lo hicieron en la región.
Muchos provincianos acaban acudiendo a Lima por falta de infraestructuras, refiriendo, por ejemplo, la carencia de hospitales o del sistema educativo. Pero esa falta de infraestructuras también afecta al transporte y a la conexión con Lima.
Si bien en los últimos años tiene mucho auge tanto la construcción como la minería, también han sido muy escandalosos los casos de corrupción relacionados con estos rubros, siendo que hay una lista de expresidentes que cuentan sus días entre rejas.
Así, una de las tareas que se impone es una “descentralización efectiva”, lo cual se dirige especialmente a sectores como la construcción, el transporte, la sanidad y la educación.
Llegados a este punto, no es extraño que muchos peruanos muestren desdén o desconfianza hacia la política.
Pero, como decimos, no estamos hablando “sólo de política”. Estamos hablando de oportunidad y de futuro. Y de renovación. Porque el Perú tiene muchas posibilidades, si se van limando asperezas, de convertirse en una potencia regional. Y por idiosincrasia y por historia, ¿por qué no?
De hecho, recién se está empezando a reconocer sin complejos el poderío de la cultura peruana, tanto en el resto de nuestra América como en España; con la gastronomía por bandera, sin desmerecer a la arquitectura, la artesanía o música y el folclor en general. Pareciera que hasta hace poco, el peruano tenía que hablar con la boca pequeña o pedir permiso, cuando su cultura es todo un escaparate desde el mundo hispanoamericano para el mundo. Como ejemplo, válgannos los meritorios trabajos de restauración del centro de Lima, que desde hace años nos está haciendo redescubrir toda una capitalidad cultural.
Y, como sea, el Perú sigue resistiendo. Rojos y progres de toda clase han tomado varios países de la región, como han tomado buena parte de Europa y de Norteamérica. Pero las garras del Foro de Sao Paulo y compañía no terminan de quedarse con el Perú, acaso su botín más preciado. Y esto se traduce en una capacidad de resistencia encomiable, que puede y debe ser acicate para agarrar el toro por las astas y salir adelante con la cabeza alta.
El poeta peruano José Santos Chocano sentenció en “Alma América:”
“Que más tarde joven, libre y fecundo,
el País de Amazonas era el Centro del Mundo.”
Y no en vano el poeta nicaragüense Rubén Darío expresó en el mismo libro:
“Él tiene el Amazonas y domina los Andes.”
Es la hora de replantearse el Perú y apostar por el porvenir. En un mundo convulso y confuso, ¿por qué no fijarse más en las virtudes y echar a un lado el pesimismo?
Con fe y con esfuerzo, ¡se puede y se debe!






Para el tema de la seguridad se requiere un tratado con la empresa meta, dueña de fb e ig, por el que entregue al estado peruano el número de teléfono y la ubicación probable de todas las fotografías donde se vean hombres o mujeres mostrando armas, pistolas y dinero. Eso es lo primero, y la suspension inmediata de la cuenta asociada. Ahora con tanta inteligencia artificial eso debe ser cosa de minutos. Tan pronto aparece una persona mostrando armas y dinero llega un aviso a la policía del número de celular y la ubicación probable y se interviene. Eso reduce el deseo de llamar la atención y dado que muchos adolescentes ingresan en ese submundo por carencias afectivas, fácilmente se reduce la cantidad de los dispuestos a cometer fechorías. Eso para empezar, lógicamente algo que no se ha hecho hasta ahora es el bloqueo de la señal celular al interior de los penales, mano dura, todos han arrugado en ese tema y ya se sabe que si hay restricción en ese aspecto menor delincuentes van a intentarlo una mafia intracarcelaria desaparecería de inmediato. Y así ideas no muy difíciles de implementar que bajarían la delincuencia.