
Por: Mario Linares
De usted padre o madre de familia depende vivir una reunión familiar de navidad o una mentira de solo buenos deseos, comida y abrazos de medianoche.
La navidad es la conmemoración de la encarnación de Dios, del punto central de la historia, de la salvación del género humano, de un acto de amor insondable. El amor se hace carne y nos enseña que el mal no prevalece, que es bienaventurado aquel que se encuentra en medio del sufrimiento porque la felicidad es espiritual, que hay esperanza a pesar de la falta de salud o de trabajo y qué los misterios en la vida se hacen llevaderos y que el final no es tal y que hay vida plena luego.
La conmemoración y festejo de ese nacimiento, de la confianza absoluta en la providencia de este, aunque esté revestido de paja con orines de animales y de un comedero de estos haciendo de cuna; el celebrar ese nacimiento que fue con coros de ángeles pero apuntando hacia el sacrificio 33 años después, ese misterio, no puede ser negado, disminuido o censurado en la interacción social y en la intimidad familiar.
No se puede ser católico y prescindir de reflexiones y referencias a Jesús, de brindar y cenar en su nombre, de decir una oración, de bendecir la mesa, todo ello a pesar de haber algún familiar o amigo con pensamientos muy distintos a los nuestros. Que la premisa de que en la mesa no se habla de religión se abandone. La navidad es como no, religión, es un derecho y también una necesidad.
Desde nuestra fe, básica, quizás sin práctica, desde la certeza de que es posible reunirnos con los nuestros que partieron, desde la esperanza de mejorar en todo sentido, debemos manifestar nuestra fe en aquel que nos ama y convoca; desterrando una navidad faláz.
Que no nos satisfaga la frase cliché de deseos de felicidad respecto de una alusión a fiestas en plural y que se realiza en el ámbito social a fin de no ofender a nadie pero con el oscuro propósito de no nombrar a Jesús. Que las felices fiestas se convierta en acicate para desear en todo ámbito y más, mucho más en nuestras casas, feliz navidad.
Feliz nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, el niño de María, Dios y hombre verdadero. ¡Feliz navidad en familia!





