Política

LOS SECRETOS Y LAS TRAICIONES

Por: José Romero

“Un dolor entre dos es menos atroz” dice un antiguo dicho . Siempre necesitamos el brazo y consuelo amigo para pasar los sinsabores e infortunios de la vida.

Confiamos en nuestros amigos y en los que dicen serlo y algunas veces somos traicionados.
Algunos dice que si uno quiere que un secreto lo sea, “que no se le cuente ni a la almohada”. Quizás sea un llamado pertinente pero no siempre lo es . Hay gente leal y amiga que no nos fallará nunca.

Lo cierto es que hay que saber escoger a nuestros amigos, algunos de esos que se llaman como tales, a veces lo son por alguna conveniencia pasajera.

Las traiciones se pagan y quienes las cometen merecen nuestro desprecio. Las perdonaremos a veces pero nunca debemos  olvidarlas.

Pero qué decir de las filtraciones de carpetas fiscales que deberían ser confidenciales y que aparecen en algunos medios “interesados” para sembrar mentiras y alimentar odios. ¿Qué hacemos con aquellos miserables que filtran fotos de difuntos y peor aún a ésos que las difunden?

Vivimos un país convulsionado, donde el respeto por la vida, por la verdad y por los derechos de los demás no vale nada.

¿Cuándo veremos verdaderas acciones fiscales que acusen a esos miserables y jueces que los sentencien en el marco de la ley y del respeto de los derechos conculcados?

Ya es hora de guardar los secretos que nos confían, que seamos leales. Basta de autoridades que promueven el odio y la mentira. Lo único que están haciendo es abonar un sendero por el que caminarán los que quieren cosechar la destrucción de nuestra sociedad; entre ellos, los promotores de la agenda aberrante (que dicen que no existe) pero que ya se demostró de qué se trata (la hipersexualización en la enseñanza de niños y jóvenes, por ejemplo).

Así como el accionar de los enemigos de la fe, de la vida, de la familia y del orden natural no para; así tampoco debe parar la defensa de ello. No transigir con la mentira, el odio y las aberraciones. Basta de fomentar la destrucción de la sociedad promoviendo la promoción del consumo libre de drogas, tampoco el atentado contra el ser humano no nacido y menos ser cómplice de proyectos terroristas.

Que el Ministerio de Cultura no siga financiando y promoviendo películas complacientes con los enemigos del Perú; que el Ministerio de Educación y todo el Estado no promuevan políticas públicas aberrantes y que los altos dignatarios de nuestra Iglesia Católica no sean cómplices del mal con posturas laxas.

 

 

 

© El Oráculo de don Tribi

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