Cultura

LA MUERTE DE PRIMO SIENA, EL PRIMERO DE MIS MAESTROS. IN MEMORIAM.

Esta madrugada del 15 de noviembre de 2022, faltando solo cinco días para su nonagésimo quinto aniversario, ha rendido su alma al Padre Eterno, el profesor Primo Siena, colaborador e inspirador metapolítico de “La Abeja”, y, desde que residió unos años en Lima, hace al menos 35 años, personalmente además maestro y amigo entrañable de varios de los que la fundamos.
La emoción por la pérdida de este Patriota de la Tierra y del Cielo, fino espíritu definido hoy en el obituario de un medio de la prensa itálica como “uno de los más importantes intelectuales de la derecha italiana”, nos embarga profundamente.
A modo de homenaje a su señera persona, a sus indelebles enseñanzas y ejemplo de vida coherente, siempre “en pie en medio de las ruinas” de este caduco Mundo moderno, traducimos y a continuación hacemos propio y compartimos el artículo de Giovanni Perez, otro de sus discípulos, publicado hoy en “giornaleadige.it”
Bersagliere profesor Primo Siena, ¡Presente!

LA MUERTE DE PRIMO SIENA, EL PRIMERO DE MIS MAESTROS.

IN MEMORIAM.

 

Por Giovanni Perez.

Este recuerdo “In memoriam” es un signo muy modesto de gratitud hacia el “Primero” -en el nombre y en los hechos- de mis maestros, ahora que su camino terrenal ha terminado. Remontándome a los años de mi formación cultural, junto a la de muchos otros de toda una generación, convocada sobre todo por el compromiso dedicado a la acción política, entre los que supieron ofrecer las “Directrices” necesarias, Primo Siena es el primer nombre que puse en la cima de mis recuerdos. Desde entonces, a pesar de pertenecer a distintas generaciones, se cimentó a lo largo de los años una profunda amistad, fruto de conversaciones que, en ocasiones, invadían los respectivos ámbitos privados. Y luego, las muchas intuiciones, las anécdotas, los recuerdos de toda una vida a través de los cuales tratamos de encontrar el sentido de nuestra pertenencia común a un mismo mundo humano, y por tanto ideal y político. Todo esto hasta su colapso físico, del cual, lamentablemente, nunca se recuperó.

Hablaré entonces de él como conviene en ocasiones tristes como ésta, dejando aflorar también las palabras del sentimiento. Primo Siena nació el 20 de noviembre de 1927 en San Prospero, en la provincia de Módena, en el seno de una familia de la pequeña burguesía rural. Se le dio ese nombre, en memoria de un tío que murió tras las palizas sufridas por un grupo de “bolcheviques”, dadas sus conocidas simpatías fascistas. El 20 de septiembre de 1943 adhirió al fascio republicano de Módena, alistándose el 2 de noviembre en la 1er. Batallón Bersaglieri “Mussolini”, de las R.S.I., formado en Verona el 9 de septiembre. Tenía entonces dieciséis años.

Llegó a la zona de guerra al norte de Gorizia el 1 de diciembre y participó en los acontecimientos bélicos hasta el 30 de abril de 1945, luchando contra el IX Corpus partisano yugoslavo, que amenazaba la frontera oriental italiana. A partir del 30 de abril fue prisionero de guerra en el tristemente famoso campo de concentración de Borovnica, hoy en Eslovenia, hasta el 30 de octubre de 1945. Se reunió con su familia en Verona, adonde se había mudado para escapar, tras la “liberación”,  a las represalias partisanas en el notorios triángulos de la muerte.

El 17 de marzo de 1947 se incorporó al Movimento Sociale Italiano, desempeñando diversas funciones políticas y destacándose inmediatamente por su compromiso en el campo de la cultura, consolidándose a nivel nacional especialmente en el sector pedagógico y didáctico, participando como protagonista en la sección veronesa del Grupo Juvenil de Estudiantes y Obreros dirigido a nivel nacional por Roberto Mieville, llegando a ser dirigente provincial y nacional del [sindicato; N.d.T.] Cisnal-Scuola y concejal municipal en Verona en los años del tristemente célebre “Arco constitucional antifascista” y de la represión del “Sistema”, ganándose el aprecio de muchos de sus oponentes políticos.

Colaborador del “Risveglio Nazionale” (1949-1953) fundado por Gaetano Rasi y Cesare Pozzo, dirigió con Carlo Amedeo Gamba y Carlo Casalena la revista “Cantiere. Rassegna di critica e cultura politica” (1950-1953), para luego fundar y dirigir con Gaetano Rasi, “Carattere. Rivista di fatti e di idee” (1955-1963). Se trata de revistas en las que Siena aportó su propia orientación católico-tradicional, pero que en todo caso también estaban abiertas a otras aportaciones ideales y doctrinales. Esta última revista, sin duda, sigue siendo su mejor iniciativa editorial, en la que los temas éticos y pedagógicos se volvieron en algunos aspectos incluso más importantes que los políticos e históricos.

Después de haber combatido al comunismo en sus manifestaciones históricas y militares, defendiendo el frente oriental italiano de los ataques de los partisanos de Tito, una vez que regresó a sus estudios, Siena se preguntó si esa elección juvenil de luchar del lado de los que seguramente estaban destinados a la derrota, había sido realmente la correcta. La respuesta a esta pregunta crucial, pero dramática, se encuentra ahora en las páginas del libro “Le alienazioni del secolo” [Las Alienaciones del Siglo; N.d.T.], en el que critica las ideologías contra las que antes había luchado en una guerra vivida, sobre todo, como una guerra ideológica: la democracia contractualista, el liberalismo laicista, el socialcomunismo. Este libro fue publicado en 1959 y fue premiado como manuscrito dos años antes, en el concurso del “Premio Angelicum” por el entonces Mons. Montini, el futuro Pablo VI.

Bajo la guía de dos auténticos maestros, Umberto A. Padovani y Marino Gentile, Siena se licenció en pedagogía en 1964 en la Universidad de Padua. Se orientó hacia un cristianismo en aquellos años testimoniado por la revista “L’Ultima”, fundada por Giovanni Papini y dirigida de Adolfo Oxilia; luego emprendió un camino de realización interior que lo llevó a sumarse al proyecto que dio vida a la Revista de Estudios Tradicionales “Metapolítica”, animada por Silvano Panunzio, que se convirtió en su referente definitivo.

Durante la década de 1960, años del Concilio Vaticano II, el choque entre las dos almas de la cultura católica, la tradicionalista y antimodernista por un lado, y la progresista o modernista por otro, se agudizó de manera particular, imponiéndose una radical elección de bando, que era un preludio de la adhesión o no a la Democracia Cristiana, en nombre del principio de unidad política de los católicos en Italia. La elección de Siena por el primero de los dos campos estuvo en consonancia no solo con la impronta ejercida por la figura materna, sino con la enseñanza de sus antiguos maestros: Guido Manacorda, Attilio Mordini, Romano Guardini, Armando Carlini, Silvano Panunzio; elección compartida también por otros ilustres intelectuales de su generación, con los que compartió un apasionante y difícil compromiso político: Fausto Belfiori, Fausto Gianfranceschi, Gianfranco Legitimo, Tazio Poltronieri, Giuseppe Spadaro, Piero Vassallo, Massimo Anderson, Pietro Cerullo.

Entre los otros maestros que conoció Siena en la metafórica “Tierra Media”, Giovanni Gentile, Alexis Carrel, Michele Federico Sciacca, Russell Kirk, Giovanni Papini, Ferdinando Tirinnanzi, Vintila Horia y, a pesar de la muy diferente declinación de la idea de Tradición, Julius Evola, hacia quien mantuvo una deuda de gratitud que se remonta a los años en que Siena pertenecía al movimiento juvenil del MSI, conocido con el sobrenombre de “Hijos del Sol”, lo que lo distingue de otros pensadores católicos tradicionalistas, entre quienes ese nombre, por el contrario, era completamente impopular.

Pero la figura de pensador y a la vez de hombre de acción, a la que nos parece debemos asociar a Primo Siena, es la de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de Falange Española, espléndida figura de militante político e intelectual, pura encarnación del lema paulino: Vita militia est!. El jefe de la Falange, que además aceptó algunas de las críticas dirigidas por el marxismo al capitalismo, pero yendo más allá de ellas, en nombre de una concepción más amplia e integral del hombre, fue fusilado por los socialcomunistas durante la guerra civil, en 1936.

Una vez dejado de lado el compromiso partidista, Siena profundizó una ya intensa actividad periodística, colaborando con las principales revistas que formaban esa cultura de derecha, a la que contribuyó sobre todo siguiendo su vocación de pedagogo, dirigiéndose así a los jóvenes, en quienes vio perpetuarse el futuro de ideas e ideales con sabor antiguo y, por tanto, perennemente vigentes.

Como director de las escuelas de italianas en el extranjero, Siena estuvo primero en Somalia, y luego, en 1978, se trasladó a América Latina, Perú y Chile. En esa nueva realidad, todavía moviéndose en la doble vía del compromiso político y cultural, Siena destacó en el contexto de la Asociación de los Italianos en el Exterior, observando con interés y curiosidad cada metamorfosis del mundo de la derecha, sobre cuyos principios llamaba constantemente la atención de los nuevos protagonistas que poco a poco iban surgiendo.

En 1996, Siena accedió a quien esto escribe a dar vida a una nueva serie de ” Carattere”, con el subtítulo ” Rassegna di cultura politica e scienze dell’uomo”, estableciendo así no sólo una especie de continuidad ideal, sino mi deuda de gratitud hacia él; deuda no tanto como individuo, sino en nombre de una generación a la que su obra había dado tantísimo. Mi artículo de apertura se titulaba “Para no dispersar un legado, el de Siena, Por una cultura militante en el signo de la continuidad”. En los dos números siguientes, impresos en 1997 y 2000, sus contribuciones se titulaban: “Romano Guardini. El ocaso de la era moderna” y “De la sociedad individualista a la «Respubblica» participativa”.

En sus últimos años de actividad, Siena se dedicó a la Escuela Italiana de Santiago [de Chile; N.d.T.], cubriendo también el papel de representante de la comunidad italiana en Chile, sin perder nunca los lazos con la madre patria, donde un núcleo de admiradores, no sólo en Verona, se dedica a la difusión de sus obras y a la profundización de sus ideas, pero también de las provocaciones contenidas en ellas.

PRIMO SIENA. BIBLIOGRAFIA [PARCIAL; N.d.T.]

Uomini tra la vita e la storia, (in collaborazione), C.E.N., Roma 1955.

Le alienazioni del secolo, Cantiere, Padova 1959

Il profeta della Chiesa proletaria (Emmanuel Mounier), Edizioni dell’Albero, Torino 1965.

Donoso Cortés, Edizioni Volpe, Roma 1966.

Giovanni Gentile, Edizioni Volpe, Roma 1966.

Da Cesare a Mussolini. Storia dell’itala gente, 2 voll., C.E.N., Roma 1967.

José Antonio Primo de Rivera. Scritti e discorsi di battaglia, (a cura di), Edizioni Volpe, Roma 1967 (nuova edizione Settimo Sigillo, Roma 1993).

Arriba España, (in collaborazione), C.E.N., Roma 1969.

Corporativismo e libertà. Verso un nuovo tipo di rappresentanza,Istituto di Studi Corporativi, Roma 1972.

Riforma della Scuola Italiana nel tempo europeo, Gnomes, Roma 1972.

Modello ispiratore del nuovo stato giuridico della Scuola italiana, in Almirante-Siena-Ruggiero, Salvare la scuola dal comunismo, Edizioni d.n., Roma 1974.

Alexis Carrel. Patologia della civiltà moderna, (a cura di), Edizioni Volpe, Roma 1974 (nuova edizione Il Segno, Verona 1995).

La concezione organica, in Il corporativismo è libertà, Istituto di Studi Corporativi, Roma (s.d. ma 1976), pp. 9-12.

I feticci dell’educazione contemporanea, Edizioni Thule, Palermo 1979.

Scuola del malessere, Società Editrice Il Falco, Milano 1983.

Per una «Carta della Gioventù», ora in Julius Evola, Idee per una Destra, Europa Libreria Editrice, Roma 1997, pp.61-64.

Para entender el Señor de los Anillos, (In collaborazione), UGM, Santiago de Chile 2004.

 

 

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