Política

LA “MAQUINITA” DE CASTILLO

Por: Uri Landman

Cuenta la leyenda, que para evitar que el pánico financiero de 1907 se extendiera a los demás bancos de Nueva York, el legendario banquero J.P. Morgan colocó cerros de dólares en los mostradores de los principales bancos de la ciudad. Así, la gente que estaba haciendo cola para retirar su dinero, por temor a una falta de liquidez de los mismos, pudiera ver que los bancos tenían suficiente dinero para cubrir sus retiros, lo que finalmente los desanimaría a retirar sus ahorros de las casas financieras.

Lo cierto es, que J.P. Morgan pudo convencer a un grupo de banqueros neoyorquinos que debían salvar la Trust Company of America, el fondo dirigido por Oakleigh Thorne, quien le había solicitado una infusión de liquidez para evitar la quiebra. Morgan, a pesar de tener una aversión a los “trust”, por considerarlos inestables, entendió que la quiebra de esta institución financiera traería más problemas a los demás bancos y a la economía en general. Fue por eso que autorizó al National City Bank que depositara la suma de 2.5 millones de dólares en efectivo en dicho trust, con la opción de otros 20 millones si fuera necesario.

Con esta acción, el pánico de los mercados había menguado, lo que finalmente logró crear tranquilidad en la población, terminando la crisis de ese año. Una de las lecciones aprendidas luego de superada la crisis, fue que el mercado no podía depender de banqueros como J.P. Morgan para proveer de liquidez a los bancos en épocas de crisis.

Tanto políticos como banqueros se dieron cuenta que el gobierno federal de Estados Unidos tenía que asumir un papel de mayor importancia para mantener la salud del sistema financiero. El resultado de estas deliberaciones fue la Ley de Circulación Aldrich-Vverreland, aprobada por el Congreso en 1908. Esta legislación también creó la Comisión Monetaria Nacional, con Aldrich a la cabeza, para hacer futuras recomendaciones al Congreso. Finalmente, todo ello trajo que se aprobara en 1913 la Ley Federal de Reserva. Esta ley creó las doce unidades del Sistema Federal de Reserva bajo el liderazgo de la Junta Federal de Reserva, más conocido el día de hoy como “La Fed” o “La Reserva Federal”.

La Reserva Federal tiene como misión ocuparse de la política monetaria de los Estados Unidos mediante el control del suministro nacional de fondos. Supervisa las instituciones del sistema bancario del país, con el fin de garantizar la estabilidad de la economía.

De la misma manera que Estados Unidos cuenta con la Reserva Federal, nuestro país cuenta con el Banco Central de Reserva, más conocido como el BCR.

El 9 de marzo de 1922 se creó el Banco de Reserva del Perú. En 1931, luego de las recomendaciones del profesor Edwin W. Kemmerer y un grupo de expertos, cambiaría a Banco Central de Reserva del Perú. De acuerdo a la Constitución, las funciones del BCR son: regular la moneda y el crédito del sistema financiero, administrar las reservas internacionales (hoy en día de aproximadamente 67 mil millones de dólares),  emitir billetes y monedas e informar periódicamente sobre las finanzas nacionales.

En el marco de la Constitución y de su ley orgánica, el BCR cuenta con autonomía y las herramientas de política monetaria que le permiten cumplir su objetivo de preservar la estabilidad monetaria.

A partir de 2002, la política monetaria del BCR se conduce bajo un esquema de Metas Explícitas de Inflación, por medio del cual se busca manejar las expectativas de inflación de la población fijando metas. Actualmente, la meta de inflación del banco contempla un rango del 1% al 3%.

Como todos sabemos, el directorio del BCR está compuesto por el señor Julio Velarde, quien lo preside, y seis miembros más. Las decisiones en el directorio se toman por mayoría, por lo que entendemos la necesidad de Velarde de contar con un directorio profesional y con afinidad a su visión de política monetaria.

Después de leer esta reseña del principal banco central del mundo, la Reserva Federal, y luego de nuestro propio banco central, seguramente se estará preguntando ¿y todo esto, cómo me afecta de manera personal?

La respuesta es bastante sencilla. La estabilidad de nuestra economía, del precio del dólar, de la inflación y por ende de los precios de los productos básicos, depende en gran medida de un manejo adecuado e independiente del BCR.

Lo que comúnmente se conoce como la “maquinita” o emisión inorgánica de dinero y que fue aplicado en administraciones  populistas, como el de Alan García en su primer gobierno, es lo que genera inflación y por ende la pérdida del valor adquisitivo del dinero. La emisión inorgánica de dinero consiste en imprimir billetes que no cuentan con ningún tipo de respaldo. Hasta el año 1971 las monedas estaban atadas con un cambio fijo (aunque se permitía cierta flexibilidad) con respecto al dólar y éste a su vez se podía convertir en oro a una tasa fijada por el gobierno norteamericano. Después de 1971, las monedas están respaldadas por los bienes y servicios del país. Si los bienes del Perú no crecen pero la cantidad de dinero en circulación aumenta, esto trae de manera inmediata inflación y por ende pérdida del valor de la moneda. ¿Recuerdan cuando un pan costaba 500 mil intis y un chocolate costaba dos millones de intis? Eso es exactamente lo que sucede cuando se emite dinero sin ningún respaldo.

Ahora podemos entender (recordar para algunos) por qué es importante contar con un BCR independiente y profesional, pero sobre todo por qué necesitamos políticas económicas de libre mercado que ya han demostrado durante los últimos 20 años que traen progreso y bienestar a nuestro país.

La crisis financiera de Cuba, el desastre económico de Venezuela con una inflación en 2018 de 130,060 % (leyeron bien, ciento treinta mil por ciento), no se deben al imperialismo yanqui, ni es culpa del bloqueo estadounidense, ni una conspiración internacional de la derecha, menos es culpa de los empresarios, como tanto alegan los comunistas. Estos colapsos económicos se deben a las políticas intervencionistas y estatistas de sus modelos económicos, que han fracasado en todos los países donde se han aplicado y por increíble que parezca, Castillo y los comunistas en el poder, quieren imponer en nuestro país.

No podemos permitir que ello suceda. Es nuestra responsabilidad preservar nuestra libertad económica y desterrar aquellas ideas que solo traerán miseria al país.

Estas políticas solo aseguran “Pobres en un país rico”.

 

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