
Una grave denuncia difundida por La Abeja respecto a las intenciones del Señor Arzobispo de Lima causó gran conmoción en el ambiente católico. Incluso fue tomada y rebotada por agencias internacionales y también ocasionó que un grupo de fieles decida rezar por el arzobispo y su recto actuar en la puerta de su residencia en San Isidro.
Ante esto el Arzobispo ha respondido con el siguiente vídeo, el cual ha sido comentado por Manuel Castañeda Jiménez, fiel católico y asiduo colaborador de este portal (ver el comentario luego del vídeo).
Monseñor Castillo es presa de una grave confusión. En su vídeo de respuesta, entre otras cosas manifiesta:
- Que él habló de una hipótesis. Y no es así. Él planteó una TESIS que incluso la ha llevado al Vaticano.
- Dice que el Vaticano II es un concilio dogmático y no es cierto. Solo una parte tiene carácter dogmático, y otra parte (la mayor parte) es PASTORAL y, por tanto, discutible.
- Menciona la “celebración dominical sin sacerdote”; pues bien, si ello ya está regulado ¿a qué viene su insistencia de entregar parroquias a los laicos, cuando además su tesis es que en esas parroquias el cura asista a celebrar el domingo? Ya se trataría de “celebración dominical CON sacerdote”, que no tiene nada que ver con lo que él trata de usar como argumento.
- Su insistencia en defender su tesis, sin decir una palabra respecto del incremento de vocaciones sacerdotales, que debería ser su prioridad, muestra un empecinamiento suyo que no lo deja ver más allá. Si su tesis es alcanzar mayor área de evangelización, entonces que promueva las vocaciones y las misiones; que procure la conversión de los cristianos evangélicos que hacen arduo apostolado, para que ayuden a la difusión de la verdad católica. Pero nada de eso parece estar en el pensamiento del arzobispo.
- El derecho canónico es un instrumento, dice. Y, efectivamente, lo es. Pero no es un instrumento arbitrario, ni modificable como ahora el Congreso modifica una ley porque a un congresista se le ocurre plantear un proyecto de ley. El Código de Derecho Canónico lo aprobó San Pío X a comienzos del XX, y sólo se dictó uno nuevo en tiempos de Juan Pablo II, tras largos estudios. Va de la mano con la Tradición de la Iglesia (que él menciona, pero parece no hacer caso), y con la sabiduría de VEINTE SIGLOS. Más bien, Su Excelencia incurre en el “afán de novedades” del que ya hablaba León XIII en la “Rerum novarum”.
- El arzobispo trata de descalificar a quienes se le han opuesto a su TESIS (no es HIPÓTESIS lo que él plantea), diciendo que “están anclados en el pasado” y que “no han estudiado” diversos documentos del magisterio.
Sobre ello, primeramente, hay que recordarle que los Evangelios tienen casi DOS MIL AÑOS y el Antiguo Testamento mucho más. El Credo fue aprobado en Nicea en el siglo IV y lo seguimos rezando. El voto de castidad del clero es del siglo XI y la instauración de los seminarios tiene CINCO siglos (desde Trento). El propio Concilio que él tanto esgrime tiene más de 60 años de producido.
Entonces ¿Qué tiene que ver sostener o argumentar conforme a la manera en que la Iglesia ha actuado durante siglos o “en el pasado” que él trata de descalificar como si fuera algo malo?
Y, sobre el estudio ¿no sabe él que los apóstoles no tenían mayor instrucción? ¿Acaso no se menciona siempre el “sensum fidei” (el sentir de los fieles) como algo a tener en cuenta? ¿No es lo principal “sentire cum ecclesia” como guía cuando hay duda? ¿Es el mucho estudio el que hace al hombre o a la mujer más sabios o santos, más aptos para pastorear o instruir, o es el amor a Dios el que ha de ser guía del católico? ¿Piensa el arzobispo que porque alguien no estudió derecho canónico o los documentos conciliares no puede discutirle o echar abajo sus infortunadas TESIS?
Esperemos que eso sea una torpeza y confusión del señor arzobispo de Lima, y no una muestra de soberbia que contradiría aquello que dice al final, de que es “padre y debe escuchar a todos. Su Excelencia, se ve, no escucha a nadie y sigue afirmado en sus planteamientos. Lejos de enmendar rumbos y entender que los rezos y críticas no son para ponerle obstáculos sino para ayudarlo a que rectifique y no se desvíe de la sana doctrina; lejos de entender que eso es por amor a él como pastor y no por odio a él, sigue empecinado en tratar de hacer alegaciones a favor suyo.
Habría, por cierto, mucho más para decir. Es necesario seguir rezando por él.






Cuando la ideología y la soberbia te ciega no hay quien te saque de allí.