La columna del Director

EL PERVERSO ARZOBISPO DE LIMA Y SUS PLANES (CONTIENE VÍDEO)

Por: Luciano Revoredo

“Nada jamás sustituirá el ministerio de los sacerdotes en la vida de la Iglesia”. Benedicto XVI

Hace tiempo nos llegó la información que el señor arzobispo de Lima tenía un plan al cual él mismo había llamado coloquialmente el Plan Chocolateo. Se trata de moverlo todo, cambiar los párrocos y quitarles las parroquias y responsabilidades a los que él considera peligrosos, es decir a los conservadores y colocar en sus puestos a los progres de la teología de la liberación.

Sabemos por ejemplo que pretende despojar de sus templos y parroquias en los que vienen trabajando hace años e incluso ellos las han construido, a diversos grupos a los que llama “carcas”, por su posición “conservadora”. Castillo detesta la liturgia y la tradición. En este sentido desconoce que el peruano aprecia mucho el respeto a las formas litúrgicas.

Este atropello que viene planeando, que incluso ya lo tiene por escrito y que habría llevado a Roma para mostrárselo al Papa, se ha visto retrasado por la pandemia.

Pero nuestra sorpresa ha sido mayor cuando hemos accedido al vídeo que acompaña a esta nota y que corresponde a una charla de monseñor Castillo en la Videoconferencia “La crisis del Bicentenario: Crispación, odio, miedo. Un mensaje de esperanza”. En el se puede ver y oír en sus propias palabras que pretende sacar a los sacerdotes de las parroquias y mandarlos a “estudiar” y que sean familias, gente mayor, parejas, esposos los que manejen las parroquias. Los laicos van generando las comunidades cristianas y el cura iría solo una vez por semana a decir la misa, o dos misas el domingo. Que los laicos hagan de párrocos. Él mismo Castillo lo plantea así.

Ignora o pretende ignorar el señor arzobispo que la misa ha de ser el centro de la vida sacerdotal. Que los sacramentos son indispensables y que el sacerdote ha de estar siempre en frente a su comunidad. ¿Ignora que hay fieles de misa diaria?

El Santo Padre Pío XII en su Encíclica Mediator Dei señala “El sacramento del orden distingue a los sacerdotes de todos los demás cristianos no dotados de este carisma, porque sólo ellos, por vocación sobrenatural, han sido introducidos en el augusto ministerio que los destina a los sagrados altares y los constituye en instrumentos divinos, por medio de los cuales se participa de la vida sobrenatural con el Cuerpo Místico de Jesucristo. Además, como ya hemos dicho, sólo ellos son los señalados con el carácter indeleble que los asemeja al sacerdocio de Cristo, y sólo sus manos son las consagradas “para que sea bendito todo lo que ellas bendigan, y todo lo que ellas consagren sea consagrado y santificado en nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

Por su parte el Papa Benedicto XVI manifiesta “El sacerdote no es simplemente alguien que detenta un oficio, como aquellos que toda sociedad necesita para que puedan cumplirse en ella ciertas funciones. Por el contrario, el sacerdote hace lo que ningún ser humano puede hacer por sí mismo: pronunciar en nombre de Cristo la palabra de absolución de nuestros pecados, cambiando así, a partir de Dios, la situación de nuestra vida. Pronuncia sobre las ofrendas del pan y el vino las palabras de acción de gracias de Cristo, que son palabras de transustanciación, palabras que lo hacen presente a Él mismo, el Resucitado, su Cuerpo y su Sangre, transformando así los elementos del mundo; son palabras que abren el mundo a Dios y lo unen a Él. (Homilía en la clausura del Año Sacerdotal, 11 de junio 2010).

Monseñor Castillo pretende sacar a los sacerdotes de las parroquias olvidando la enseñanza de Pío XI es su  Encíclica Ad catholici sacerdotii en la que enseña que “Desde la cuna hasta el sepulcro, más aún, hasta el cielo, el sacerdote está al lado de los fieles, como guía, aliento, ministro de salvación, distribuidor de gracias y bendiciones”.

Los sacerdotes deben ser pregoneros infatigables de la buena nueva, estar en su comunidad parroquial, dedicarse a la salvación de las almas, brindar los sacramentos, animar a los fieles, nada de esto le gusta al arzobispo de Lima. La misión del sacerdote es combinar, conectar dos realidades aparentemente tan separadas, es decir, el mundo de Dios —lejano a nosotros, a menudo desconocido para el hombre— y nuestro mundo humano. La misión del sacerdocio es ser mediador, puente que enlaza, y así llevar al hombre a Dios, a su redención, a su verdadera luz, a su verdadera vida. Así lo enseña el magisterio de la iglesia. Esto no puede ser destruido por prejuicios progresistas o por perversidad revolucionaria.

Es deber de los laicos impedir que monseñor Castillo cometa los actos que pretende y es deber de los sacerdotes resistir.

Los enemigos de la Iglesia conocen bien la importancia vital del sacerdocio; y por esto, contra él precisamente […] asestan ante todo sus golpes para quitarle de en medio y llegar así, desembarazado el camino, a la destrucción siempre anhelada y nunca conseguida de la Iglesia misma.
Pío XI. Encíclica Ad catholici sacerdotii

12 Comentarios

  1. Este arzobispo si q ha llegado al grado más alto d imbelicidad completa q está yendo en contra d todos los principios cristianos. Q horror y q mal ejemplo pa la Iglesia.

  2. Cada vez que se pretende atacar o destruir a la Iglesia, arremeten contra los sacerdotes, porque “SIN SACERDOTE NO HAY EUCARISTÍA, PRESENCIA REAL DE CRISTO EN LA TIERRA”. Pero son vanos esos intentos porque Dios a dicho que las fuerzas del mal JAMÁS prevalecerán sobre la Iglesia. Oremos insesantemente y de manera muy especial por el Cardenal Carlos Castillo y de todos los que le secundan.

  3. Comprendo que para muchos fieles la forma de expresión del arzobispo de Lima parezca que va en contra de lo pronunciado por otros Papas y que les suene heretico. En mi opinión se requieren los cambios, es más un muchas comunidad al interior del pais ya se viene dando la animación de capillas por laicos. En Lima también hay varias capillas dirigidas por familias y es estupendo. Estamos tan acostumbrados con que el sacerdote sea el centro de lo litúrgico y NO lo es. Es Jesús que se hace comunidad, que optó por vivir en comunidad, y las primeras comunidades fueron fieles a ese carisma inicial. Lo que hay ahora es una suerte de clericalismo que no nos damos cuenta que nos hace daño e incluso es la base que permite diversidad de abusos de poder como abuso sexual. Si una comunidad de parroquia o capilla tiene claro que es tan igual que un sacerdote en el tema de liderazgo y de decisión las cosas serian muy diferente al momento de tomar decisiones y de defender o defenderse al momento de algun abuso.
    Por ultimo, no puedo dejar de compartir con amor fraterno que el presente articulo es una muestra de sacar de contexto toda la reflexión teológica SINODAL que se viene haciendo en América latina y en la iglesia. Sugiero que nos preguntemos porqué me afecta tanto las propuestas que refiere el arzobispo de Lima, y para el que escribo el articulo sugiero que revise Aparecida y que participe en la Asamblea del CELAM, veo que su interés por escribir este articulo parte de una experiencia de fe pues bueno la Asamblea actual sirve para escuchar todas las voces, es muy fácil escribir este tipo de artículos que tiene una clara intención de deslegitimizar la obra de P. Carlos Castillo y no una búsqueda de unidad.

    1. No olvides que Jesús encargó a sus apóstoles a evangelizar, no a cualquier hijo de vecino, sólo los sacerdotes pueden impartir los sacramentos, sólo ellos tienen sus manos consagradas para tocar al Santísimo. Monseñor Castillo debe rezar y pedir al Espíritu Santo que lo guíe, por lo pronto en nuestra comunidad estamos rezando por el y no nos prive de la misa diaria y de nuestro guía espiritual que es nuestro párroco

  4. Que pena y que tristeza el fin esta llegando este lobo disfrazado nos quiere llevar al abismo cual piara de cerdos. Nooo sr. Arzobispo es Ud. El que tiene que ir a estudiar Apologética de la iglesia católica.

  5. Mejor que cuelgue el hábito. Su idea no tiene base, en nada se compara un sacerdote a un laico primeramente los laicos no pueden hacer misa, el sacerdote es el indicado por su consagración ante Dios y haber estudiado años para ser sacerdote. Se le metió el diablo y quiere ser progre.

  6. Hay una aptitud de crítica frente a la Iglesia, especialmente contra los obispos, sucesores de los apóstoles. Incluso desde dentro de ella. Critica más o menos objetiva y más o menos injusta; algunas veces, despiadada con respecto al pasado: sobresalen, por ejemplo, el tema de la Inquisición, la convivencia con el poder temporal etc.
    Ante todo, lo que debemos afirmar es que la crítica a la Iglesia, como a cualquier institución (no olvidemos que la Iglesia también tiene carácter divina por su Fundador), se puede dar, incluso es conveniente que se dé. Solamente que el calificativo de crítica “despiadada” es lo que hay que matizar.
    En general, para que una crítica sea realmente digna de un acto religioso interno, y que tenga una finalidad constructiva, el que critica tiene que criticarse a sí mismo; es decir, no creerse un santo y que critica desde fuera. Si es cristiano, tiene que sentirse involucrado también en aquello que critica. Él es un responsable de la Iglesia: eso tiene que notarse.
    Toda crítica en que no se note que el que la hace, está criticándose a su vez, es decir que se siente responsable, sujeto mismo de la crítica, ciertamente no es una crítica intraeclesial.
    Desde luego hay cuestiones históricas muy complejas de resolver. Por ejemplo, la Inquisición, el caso Galileo etc. Yo, en general lo que diría sin entrar en exámenes históricos que la pureza del cristianismo no se mide por los errores que haya cometido. Lo que debe examinarse más bien, es si esos errores fueron en contra de su propio espíritu o no; y si para salir de ellos tuvo que arrancar páginas de su escritura o de su doctrina. En este caso fue al revés: para suprimirlos tuvo que volver a sí misma. De allí que, aunque objetivamente, se dieron algunos errores en el pasado, ello no dice nada contra el cristianismo.
    Saludos
    luchopizarro2@hotmail.com

  7. Es deber como católicos, obedecer a los obispos, sucesores de los apóstoles. Todos los enemigos del cardenal Castillo son amigos entre si. No se trata del sacramento de Orden, sino, de funciones de laicos en las parroquias. No olvidemos que la misión del sacerdote es anunciar el evangelio a toda criatura, la misión de los laicos, ayudar en las parroquias y dar solución a aspectos sociales. Los sacerdotes son administradores de sacramentos, los laicos, administradores terrenales. Saludos

  8. Atraviesa su alma la espada del igualitarismo como si fuese esa la misión de la Iglesia. Desconocer el rol irremplazable del sacerdocio, es de un fanatismo que puede entenderse solo en alguien sin fe. Dios quiera que rápido se corrija el error que significa tener esta autoridad eclesial.

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