Política

LA DANZA DE LOS CHALECOS

Por Francis W. Butters.

Tal vez uno de los fenómenos más representativos del yeyuno mental, social, político, e institucional del Perú, sea el uso difundido y universalizado de los chalecos, como símbolo visual para distinguir a un enjambre de compatriotas que circulan día a día por todo el país, mostrando con estos chalecos , que tienen algún tipo de autoridad; y reclamando con esta, algún tipo de protagonismo. Un sinnúmero de colores, logos y emblemas, confluyen en el campo visual de los peruanos, que difícilmente podrían distinguir cuál color de chaleco es el que corresponde a la autoridad pertinente a cada caso.

Todo el mundo usa un chaleco, desde el Serenazgo, hasta los detenidos por la policía. Tal parece que quien quiera que sea el de la idea de usar estos atuendos, que seguro trae consigo la necesaria adquisición de estas prendas, con o sin licitación, con o sin coima, no calculó cuán lejos llegaría su ocurrencia.

La pugna por situarse en el pico más alto de la autoridad, ha alcanzado ayer una cima nunca antes vista. Los chalecos rojos del Jurado Nacional de Elecciones(JNE), han generado una acusación penal contra los chalecos azules del Organismo Nacional de Procesos Electorales(ONPE) . Algo que además se suma a la detención “en flagrancia”, del Gerente de la ONPE, rodeado de chalecos policiales. El individuo solo atinó a preguntar, “cuánto tiempo estaría detenido”.

Los chalecos son una fuente de imagen, de escarnio, y hasta de burla, dependiendo de quién y en que circunstancias estos sean usados. Esta el ex Coronel Harvey Colchado, del Equipo Especial contra la Corrupción, el chaleco de detenida de Keiko Fujimori; o el chaleco anti balas del ex fiscal José Domingo Pérez; usado en plena audiencia judicial en el juicio de su archi enemiga.

La otra cara de este colorido despliegue del departamento de compras que toda institución tiene que tener para adquirir estas prendas, en este nuevo filón del negocio de las confecciones, es que los chalecos también sirven para identificar el caos, la ineficiencia, y hasta el abuso.

Más de una vez hemos visto a los agentes de fiscalización de los municipios, ataviados con los dichosos chalecos, cargándose a humildes peruanos y sus productos, mientras trataban de ganarse honestamente el sustento en la calle.

El domingo, todos los peruanos hemos visto a los chalecos azules de la ONPE, correteando como pollos sin cabeza, los locales electorales, a los que el material no llegaba, y tratado de justificar ante una multitud enfurecida, las tardanzas y las largas colas, sin poder cumplir con su derecho ciudadano. En mi local de votación de Nueva York, los chalecos azules de la ONPE, contribuyeron con su granito de arena al ejercicio físico de miles de compatriotas, a los que indicaban como es que tenían que darse la innecesaria vuelta a todo el Queens College, para votar en un edificio que estaba a escasos metros del lugar donde ellos estaban paradotes, dando las absurdas instrucciones.

El peruano promedio, se ha condicionado a ver estas prendas que otorgan a ejércitos de personas un uniforme innecesario, y un gasto superfluo; todo para ejercer una autoridad ineficiente, insuficiente, e insoportable.

Esta danza macabra se pigmeos en chalecos, solo contribuye a la contaminación visual que ya sufren los peruanos en la tugurizacion que parece ser una muestra más de la cultura chicha que nos envuelve y asfixia.

Los chalecos, su desfile y el caos que generan, en vez de organizar a una sociedad sedienta de orden; son un símbolo de cómo es que más ingredientes , no hacen un mejor resultado; creando tal vez una casta de burócratas que cree que esos chalecos los ubican por encima del resto de sus connacionales. En los próximos días, los que no usan chalecos, y solo usan una medalla, distinguiéndose en el color de sus cintas, van a tener un rol en mostrarle al país, que los chalecos están sujetos a la ley como todos los demás.

El chaleco azul de Piero Corvetto, parece que lo inspira en la conchudez de solo “pedir disculpas”, por el zafarrancho electoral más estrepitoso de la historia de la república; y al parecer le otorga en su mente, la autoridad, de cancelar las multas a los que no pudieron votar, algo que es competencia de los chalecos rojos del JNE. Estos chalecos son diabólicos. Deberían estar prohibidos!

En el fondo todo lo que no sirva para simplificar los procesos, colabora con el caos; y en el caos se beneficia la corrupción.

1 comentario

  1. De acuerdo! Harta de ver a todos con esos chalecos membretados o camisas membretadas como para sentirse importantes!!

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