Política

LA CALLE Y LA DEMOLICIÓN DEL CONGRESO

Por: Hugo Guerra Arteaga

Comienza la segunda parte del plan de gobierno comunista: dinamitar (políticamente) el Congreso de la República. El pretexto son las declaraciones de la presidenta Alva, quien ha dicho que “la calle pide la vacancia” presidencial.

La bancada de Perú Libre ha presentado una moción de censura y Guillermo Bermejo ha amenazado con “medir fuerzas”, sugiriendo un irresponsable choque de masas.
¿La típica gritería roja? No, en las condiciones actuales se trata de una grave provocación que necesita responderse con dureza. El gobierno que no da señas de moderación; en lo ideológico sigue aferrado a un ideario comunista que desprecia a la república liberal, pretendiendo refundarla vía la Constituyente. En el plano ejecutivo la demolición estructural del Estado alienta la agudización de la crisis económica al no adoptar medidas urgentes para frenar la caída de las inversiones mientras se disparan los índices de devaluación, inflación, carestía de la vida, inestabilidad del BCR, baja de la calificación internacional, crecimiento del desempleo, incremento de las tasas crediticias, etc. Todo lo cual se ha subrayado con la presentación de un proyecto de Presupuesto General para el año 2022 desequilibrado por el gasto populista y sus groseras inconsistencias fundamentales.

En lo político Castillo nombra ministros y altos funcionarios que no tienen currículum vitae sino prontuario criminal y defiende la línea pro senderista como en el caso de Iber Maraví, a quien no destituye pese a sus nexos terroristas.

El PCM, a su turno, es un socarrón misógino que se pasea por los medios amenazando a la oposición; en tanto Cerrón, la eminencia gris, ha sido descubierto, tras el allanamiento de su local partidario, como malandra de marca mayor.

Esa bazofia es la que aprobó el Congreso y paradójicamente el principal responsable fue AP, el errático partido de Alva, a quien los comunistas no le perdonan una crítica blandengue aunque sea su aliada funcional.

Esta semana toca que la comisión respectiva investigue el fraude electoral, que se apruebe la interpelación a Maraví y que el pueblo celebre los 29 años de la captura de la cúpula de SL, justo cuando intentan excarcelar al genocida Guzmán Reynoso. Por eso a los rojos les duele que la calle democráticamente movilizada exija la vacancia, no porque quiera un golpe de Estado, sino porque ya ha dado muestras contundentes de que no permitirá la consolidación de un régimen totalitario en el Perú cueste lo que cueste.

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