La columna del Director

EL INFAME VIZCARRA

Un sociópata de un egoísmo tal, que solo puede concebir las cosas como parte de un ejercicio perverso del poder

Por: Luciano Revoredo

Algunos aspectos de la personalidad se asocian a conductas desmedidamente egoístas. Hablamos del egoísmo psicopático. Investigaciones al respecto han concluido que los rasgos más negativos de la personalidad son parte de un mismo núcleo oscuro. Estas investigaciones han denominado a este núcleo oscuro de donde proceden los rasgos negativos el “factor oscuro de la personalidad” o el “factor D” (‘DARK’, en inglés).

El factor D indica que es posible que una persona se involucre en un comportamiento de uno o más aspectos negativos. Esto quiere decir que alguien con un comportamiento perverso en particular tendrá la tendencia a otras actividades malévolas.

Una conciencia y una razón ancladas en el factor D, podrían explicar la infame conducta de personajes como Martín Vizcarra. Un ser aparentemente sin capacidad de distinguir el bien del mal, la verdad de la mentira, lo justo de lo injusto, un sociópata de un egoísmo tal,  que solo puede concebir las cosas como parte de un ejercicio perverso del poder. Llama sin embargo la atención que haya miles de peruanos que aún lo respaldan.

Esto se podría explicar recurriendo a lo que afirma  Rosario Pérez Bernal: “los grandes infames de la historia: Marqués de Sade, Gilles de Rais, Atila el Huno (conocido como El azote de Dios), Nerón, Calígula, entre otros, han causado desaprobación; sin embargo, aunado a estos sentimientos de índole negativa, existe fascinación por estos personajes debido a que sus actos perversos traspasaron el umbral de lo que se considera un crimen o una fechoría”.

Ese sería el caso de Vizcarra, un hombre cuya sola presencia deshonra. Cuya execrable existencia repugna al espíritu. Un mitómano que carga sobre sus espaldas la muerte de miles de compatriotas, la destrucción de la economía, la decadencia de la política, el envilecimiento de la prensa y aún así reclama airadamente reconocimiento público y lo obtiene en parte de la sociedad que es capaz de votar por él, a pesar de todo lo ya se conoce  sobre su réproba conducta.

Vizcarra no representa lo que Elisabeth Roudinesco en su obra  Una historia de los perversos, define como “el goce del mal”; más bien, él es de los perversos que “gozan del poder”, mientras que el mal, la maldad de sus actos, es el medio para subir y conquistar el poder. En el camino puede negar el oxígeno o las vacunas a a miles que confían en él y mentirles a diario por la televisión, mientras sólo urde la forma de adquirir más poder. Ese es el modo de actuar de Vizcarra.

Ha sido inhabilitado por diez años de la vida pública. Motivo para celebrar. Este es uno de esos árboles caídos de los que sí hay que hacer leña. Pero no necesariamente  pasar la página. Aún conserva parte de esa droga a la que es adicto, esa droga maligna llamada poder.

1 comentario

  1. El genocida no es un enfermo mental. “El comportamiento genocida no surge de súbito, sino que solapada, astuta y paulatinamente se infiltra empapando los tejidos elitistas que ostentan el poder de la sociedad, emperejilándoles con el hacer de que se sientan diferentes al resto, con el hacer de que rezumen el que cumplen un objetivo para el que solamente ellos se hallan elegidos”. (Wikipedia).
    Así encontramos a Hitler, Stalin, Abimael etc…
    Pero esto aunado con el afán de lucro es doblemente delictivo. Esa respuesta que “ellos se quieren comer la torta solos” identifica esa mezcla de falta de moral y ansia de lucro. Aquí tuvimos y existen autoridades con ansia de poder que los lleva por ese poder a la corrupción en su beneficio, pero ninguno salvo uno lo llevo a nivel de genocidio por inacción. Pero que les pasa por su cabeza al genocida? Como se indica líneas arriba que solapadamente y astutamente entonces existe la planificación. ¿Quizás pensó que la pandemia eliminaría a sus otros enemigos con la pandemia? Recordando una entrevista a una radio en Moquegua donde indicaba que se enfermarían todos. ¿La inacción buscaba esa limpieza de sus enemigos dentro de los miles de inocentes? La vacuna clandestina buscaba esa protección y blindaje personal. Por eso tiene que crearse una comisión de la verdad y buscar las responsabilidades de este personaje y sus secuaces que demostró en todos sus actos la amoralidad y corrupción generalizada. Si no fuera por la respuesta organizada de la ciudadanía y apoyo privado el drama seria mayor.

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