
Por: Ricardo León Dueñas
Hoy culmina el “debate” organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (las comillas se justifican, pues de debate no ha tenido nada). Desde que se inició este evento, que ya lleva varios días, hemos lanzado varios post cortos criticando el formato y su previsible desarrollo. En tal sentido, vamos a puntualizar el porqué de nuestra opinión sobre el particular.
1. En primer lugar, los moderadores -para variar- intentando ser protagonistas, cuando bien se sabe que su función asemeja a la de un arbitro de fútbol que desempeña correctamente su labor. El éxito está en pasar desapercibido. El solo hecho que estemos nombrándolos me releva de mayor comentario.
2. El formato para escuchar a ¡36 candidatos! es absurdo, de hecho debería eliminarse para la primera vuelta y dejarlo tan solo para la segunda vuelta. Nadie en pocos minutos o segundos puede elaborar un discurso que no sea una proclama o un intercambio de adjetivos. De hecho, eso es lo que vimos.
3. Los candidatos punteros van al evento paradójicamente disminuidos, pues su nivel de exposición es mucho mayor que el de los pitufos (¡y vaya si en esta elección particularmente no ha sido así!). Una legión de NN, pitufos electorales, gente desconocida en sus casas, viejos -y no tan viejos- políticos reciclados, esos que aparecen en la escena electoral cada cinco años alternando con quienes tienen verdadero apoyo popular.
3. Obviamente, la inmensa mayoría de estos enanos políticos -de izquierda y caviares naturalmente- se la pasaron -cual parásitos, pues de eso vienen viviendo hace décadas- atacando al fujimorismo y a su lideresa Keiko Fujimori. También aprovecharon naturalmente para arremeter contra Rafael Lopez Aliaga. En todo caso, ambos pasaron la prueba, pues mas allá de recibir estoicamente los agravios y contestarles debidamente (sin mayor tiempo que el necesario) se centraron -con las justas y mal (por el formato)- en lo que debían: sus propuestas.
3. Hubo sí dos momentos estelares en materia de pullas, cuando Keiko le dijo fuerte y claro cobarde al canalla del comunista y castillita Roberto Sanchez y cuando un inspirado Lopez Aliaga ungió como “Miss Odebrecht” a la caviarona Marisol Perez Tello, quien a lo largo del debate se dedicó a lo que mejor sabe: repetir verborreicamente las típicas y cansinas letanías del más infecto rojerío…para el olvido
4. Mención aparte merece la performance del novel candidato del APRA, Kike Valderrama. Aprovechando su muy buena formación política aprista y utilizando apropiadamente sus tiempos, puso en su sitio al favorito de la progresía Jorge Nieto Montesinos, recordándole su apoyo a la corrupta e impune Susana Villaran y luego se enfrentó valiente e inteligentemente a un desconcertado Fernando Olivera, recordándole su vergonzoso apoyo al corrupto régimen de Toledo y rematando su participación proponiendo internarlo en una clínica de rehabilitación… OEPD Popy.
El resto, ni siquiera vale la pena comentarlo.





