Política

DEBATE SUBDESARROLLADO

Por: María Ximena Rondón

“El vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito”, El Príncipe, Nicolás Maquiavelo.

 

Los debates han confirmado la baja calidad de las intenciones y pensamiento de los posibles futuros gobernantes de Perú. El paupérrimo intelecto no fue considerado por los creadores del término “subdesarrollado”. O quizás las carencias de una nación se reflejan en la mente.

Dejemos a un lado las preferencias hacia los candidatos y centrémonos en la parte intelectual de todos los debates.

Lo más preocupante es que todos se ciñen a propuestas básicas ligadas a problemas que se arrastran desde hace años, como la seguridad ciudadana. En cada debate nos presentan varias iniciativas y el mal perdura o se agrava.

Se presentan cambios para leyes e instituciones que ya existen, lo cual podría hacer pensar que estas no existen. Por ejemplo, el tema de la inteligencia, la cual el país ya tiene y que requiere un refuerzo, actualización y perfeccionamiento de las habilidades.

Quizás con algunas excepciones, la mentalidad es básica.

También continúan las típicas rencillas entre candidatos, que dejan a la seriedad como un trapo para secar el sudor de la estupidez.

¿Qué nos dejan los debates? Momentos. Aquellos que provocan risa y alimentan las “emociones” de la población, la cual recepciona como positiva las acciones que rayan en lo absurdo y como negativa (o aburrida) las exposición de propuestas.

Por otro lado, el tiempo para debatir es muy corto y representa un desafío para expresar ideas claras. O quizás, el problema es que la mentalidad peruana no es capaz de presentar ni de absorber ideas complejas y consistentes.

Sobre los moderadores, la vestimenta de la periodista fue inadecuada, no había necesidad de usar un escote y un traje carente de elegancia, así como su actitud desagradable y hostil. El otro moderador se ceñía al guión y preguntas sugeridas por el equipo de preparación. Sin embargo, todas son igualmente cuadriculadas. No se piensa fuera de la caja.

Hubiera sido interesante que los candidatos expusieran planes para mitigar el problema de la escasez del petróleo por la guerra de Irán y quizás comentar si se han usado las reservas de oro nacionales para conseguirlo y abastecer a la población, ya que Perú no es un país petrolero.

Tampoco se plantea fortalecer nuestro país ante el mundo. No tenemos estrategias suficientes para desarrollarnos y superar a las grandes potencias. No se habla de alianzas o de liderazgo internacional. No se habla de estar a la vanguardia.

El tema de la educación, como siempre, es decepcionante. Es debatido como algo que se debe implementar y no como un derecho que se debería estar desarrollando y explotando el gran potencial de nuestro pueblo. Todo esto provoca que las mentes brillantes sigan ahogándose en las aguas del conformismo.

Incluso si alguien piensa fuera de la caja, todas esas ideas demoran muchísimo en aplicarse o se topan con una puerta cerrada.

¿Cuál será el resultado de las elecciones? El mismo escenario de siempre porque tanto nuestros políticos como el pueblo siguen una brújula emocional y no han desarrollado el pensamiento crítico y el verdadero interés hacia su patria.

 

Nota: Este artículo no es un apoyo político a ningún candidato.

1 comentario

  1. El problema es la legislación electoral dejada desde el tiempo del infeliz vizcacha, que ha devenido en 35 candidatos, lo cual ha hecho de los debates una parodia, y los irresponasables que no alcanzan el 1% en intención de voto, harían bien en retirarse, sin participar del debate, con lo cual ahorramos esfuerzos, y tiempo que favorecería a propuestas expuestas con claridad y no generalidades de a un minuto por candidato. Es una vergüenza. Y todos los que proponen aumentar impuestos en lugar de crear riqueza, los que impiden que seamos como Qatar, negando la posibilidad de extracción de recursos naturales, los que quieren un estado empresario, cuando lo que nos conviene es poner facilitar que empresarios del mundo vengan al Perú, siempre y cuando cumplan nuestras condiciones, eso fue lo que hizo de la China comunista lo que es hoy. Nos conviene que empresas extranjeras, produzcan en Perú, que sean ellas, las que contraten a los más calificados, y preparen a nuevas generaciones y además carguen con el costo de la actualización de maquinarias y reparación de las mismas. Eso es lo más anticorrupción que hay.

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