La columna del Director

¿A QUIÉN LE IMPORTA SI ARBIZÚ SE BAÑA?

Por: Luciano Revoredo

 Una leyenda urbana que ha motivado numerosos memes e incluso incidentes electorales ha sido el hecho que el abogado y pintoresco activista de la izquierda Julio Arbizú tendría malos hábitos de higiene por lo cual sería un personaje maloliente. Obviamente que él ha sacado partido de esta situación victimizándose y apelando al absurdo recurso de vincular su supuesta mugre corporal y fetidez con un tema de racismo, como si la higiene o la suciedad fueran patrimonio de una raza u otra.

Esta situación recientemente ha llegado a extremos ridículos cuando nada menos que el Ministerio de Cultura ha hecho el papelón de movilizar todas sus estructuras para atender el caso del exprocurador quien denunció una vez más ser víctima de racismo luego de que en un programa de YouTube volvieran a soltar el viejo chiste de que no se baña. En una escena surrealista propia de una comedia del cine caviar, el viceministro de Interculturalidad, Juan Reátegui Silva, informó que el MINCUL va a acompañarlo técnicamente en la nueva denuncia que interpondrá ante la Fiscalía.

Cabe preguntarse si el MINCUL en lugar de dedicar su tiempo y presupuesto a la protección y promoción de nuestro patrimonio material e inmaterial y al impulso de las industrias culturales, debe estar al servicio de este señor que finalmente a nadie le importa si se baña o no. Pero que además recurre al fácil recurso de apelar al tema del racismo y el ministerio le sigue el juego. Habría que recordarles por ejemplo que un reciente informe de la Deutsche Welle menos del 65% de alemanes se ducha diariamente, mientras un alto porcentaje de latinoamericanos se ducha hasta dos veces al día. ¿Incurriríamos en racismo si cuestionamos las costumbres de ese alto porcentaje de alemanes? No porque son blancos y privilegiados diría el catecismo progresista.

Finalmente, más graves que sus miasmas y efluvios personales son los comportamientos antisociales de Arbizú en las redes sociales, donde ante cualquier crítica suelta frases como “Fuera de acá bestia de mierda”, “Fuera de acá bestia inmunda”, ”Anda nomás, escuálido asqueroso” o  “Anda volantea tu CV nomás CTM”.

A propósito del volanteo del CV, que Arbizú utiliza a manera de insulto para manifestar con soberbia su desprecio ante alguien que considera inferior por no tener un empleo formal como millones de peruanos, convendría recordar que el propio Arbizú tuvo un grave incidente cuando como jefe de la Procuraduría Anticorrupción, mintió en su CV respecto a sus estudios, colocando una maestría que no tenía y también mintiendo respecto a que había sido asesor principal de una comisión en el congreso cuando en realidad había sido asesor asistente y su trabajo fue con la cocalera Nancy Obregón quien luego de terminar presa por sus vínculos con el narcotráfico y el terrorismo era negada por su exasesor y brazo derecho.

Finalmente, con todos estos antecedentes ¿A quién le importa si Arbizú se baña?

2 Comentarios

  1. Finalmente a quien le importa que se bañe o no. Aunque es digno y civilizado hacerlo, aunque sea de vez en cuando, para que fluya una aceptable convivencia humana.

  2. Bueno, a los que tenemos cierta sensibilidad olfativa de hecho que nos agrede. Felizmente no tenemos negocio con el sujeto. Pero además es un menosprecio a los muchos peruanos que si desean bañarse, para lo cual deben cargar agua, desde el lugar donde la cisterna la vende, hasta sus casas. No tiene tanto que ver con la raza, sino con la educación y el acceso al servicio de agua. Ahora bien, probablemente el sujeto que nos ocupa esté pasando por algún cuadro depresivo, tal vez su situación no es la prometida y eso lo tiene alicaído, por lo cual no encuentra motivo para ingresar a la ducha o está enviando algún tipo de mensaje a sus valedores.

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