
Por: Hna. Paqui Morales
En medio de la situación tan dura que se está viviendo a nivel mundial, en la ciudad de Chone, Ecuador, hemos tenido la oportunidad de vivir “un ratito de Cielo”
¡Necesitamos de Dios! ¡Necesitamos de Dios! y su presencia produce tanto consuelo y da tanta fortaleza!
El domingo de la Divina Misericordia, a las 3 de la tarde, hora de la Misericordia, salíamos de la parroquia San Cayetano de Chone a recorrer con Jesús Eucaristía todas las calles de la ciudad. Fueron casi 5 horas de recorrido, 5 horas de CIELO.
Era impresionante ver a Jesús Sacramentado recorrer esas calles, desde el centro de la ciudad hasta el sector más pobre, recibiendo tantos actos de amor, tantas solicitudes de perdón, tantos actos de adoración… El corazón estallaba de alegría.
Ver a personas sencillísimas, arrodillarse sobre la tierra, sobre las piedras, cuando veían llegar a Jesús Sacramentado , ver rostros llenos de lágrimas al poder desahogar su dolor, ver también tantos rostros llenos de alegría, que experimentaban que se “llenaban de vida” en la presencia del Dios Vivo.
Un momento especialmente emotivo fue el paso por el hospital. El hospital de Chone, tras el terremoto, por falta de infraestructura, atienden en unas carpas, unos contenedores, que mal equipados, reciben los pacientes, y los médicos hacen lo que pueden por aliviar el sufrimiento, sin contar con los medios necesarios. Al paso por el hospital, el padre hizo parar el carro e impartió la bendición al personal sanitario que había salido rápidamente al escuchar que se acercaba el Santísimo. El Médico de nuestras almas, fortalecía a los médicos del hospital, que humildemente recibían la bendición llenos de gratitud, algunos con lágrimas en los ojos.
Damos gracias a Dios por su bondad, porque es eterna su Misericordia, y porque en los momentos de sufrimiento está más cercano todavía. ¡Dios con nosotros!
¡Viva Jesús Sacramentado!
Hna. Paqui Morales, SHM





