La columna del Director

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA SUPUESTA AMENAZA A PAOLA UGAZ?

Por: Luciano Revoredo

El 9 de octubre último Paola Ugaz y Pedro Salinas ofrecieron una conferencia de prensa virtual, junto con su abogado Carlos Rivera Paz (IDL), en la que afirmaron que, a partir de su problema con el obispo de Piura, José Antonio Eguren, “empezó, en paralelo, una ola de lodo encima de cada uno de los dos (Salinas y Ugaz) para destruir nuestro prestigio”.  Lo mismo ha dicho luego, de manera individual, Pedro Salinas en su programa “Apocalipsis Now” y en su última columna de La República titulada “Asco”, con ese estilo visceral que saca de paseo cada vez que se siente descubierto. El culmen de esta “persecución” en contra de ambos periodistas sería la “amenaza” que ha recibido Ugaz en la red social Instagram en la que un troll le habría dicho que la va a matar como en el caso parisino de Charlie Hebdo. Todo esto ha sido, además, y para sorpresa de muchos, secundado por un artículo de Gustavo Gorriti en el que corona los hechos denunciando una “amenaza terrorista” en contra de la periodista.

Personalmente, en un contexto distinto una situación como esta la dejaría pasar como una pataleta más de ambos periodistas, como las que suelen hacer luego de sentirse víctimas de alguna delirante persecución contra su derecho a la libertad de expresión. Sin embargo, en esta ocasión me veo en la obligación de aclarar algunos puntos ya que, aunque parezca increíble, de alguna u otra manera están intentando armar un caso en el que, tal vez, yo termine de sospechoso de estar detrás de la “amenaza terrorista”. Por ello quisiera afirmar categóricamente que nada tengo que ver con dicha amenaza. Alguno pensará, ¿y por qué tendrías que sentirte aludido? Pues porque ha llegado a mis manos el escrito de la denuncia policial que Ugaz y Salinas presentaron el pasado 8 de octubre a la DININCRI y en la que, ¡oh, coincidencia!, se menciona mi nombre sin mayor razón aparente ni vinculación con la supuesta amenaza de muerte. ¿Por qué lo hacen? ¿No sería una manera indirecta de ponerme en el radar de la policía para “armar un caso” en mi contra? Demás está decir que Paola Ugaz tiene todo el derecho como ciudadana de pedir que se investigue y se determine quién estuvo detrás de ese mensaje, siempre en el marco de la ley y los debidos procesos. Sin embargo, que me involucren en un acto de esta naturaleza me obliga, pues, a rechazar cualquier vinculación de mi persona con este hecho.

Luego de revisar con detenimiento la denuncia, hay algo que me llamó la atención y conviene mencionar en este contexto. Tanto Ugaz como sus amigos vienen difundiendo en medios y redes una versión recortada del mensaje “amenazador”. Si se lee el texto completo  se aprecia que se trataría más bien de un troll enajenado que se quiso pasar de listo. De esos desadaptados y groseros que abundan en las redes, y la señora Ugaz lo sabe muy bien ya que fue la Jefa de Social Media de la gestión de Susana Villarán. Obviamente, el mensaje recortado abona en la línea de una amenaza mientras que el texto íntegro perfila mejor el carácter “trollero”. (véase lo subrayado en el escaneado de la denuncia)

Por otro lado, el rebote mediático de estos sucesos ha tenido un efecto secundario que no puede pasar desapercibido: desviar la atención de hechos que siguen esperando una investigación y una respuesta por parte de Paola Ugaz y de Pedro Salinas. Por ejemplo, en su programa en La Mula, Salinas dedica amplio espacio a despotricar contra el diario La Razón por haber publicado dos páginas sobre la venta de la mitad de su propiedad de Mala a Paola Ugaz. Les dice de todo. Hasta los acusa de haber puesto la dirección de la casa de sus hijos en el texto cuando, si se lee con detenimiento, es Salinas quien la consiga en la denuncia que él mismo hace acusando de reglaje.

Sin embargo, en este ruido de insultos y adjetivos parece que a propósito obvia decir lo más importante: ¿Cómo así Ugaz le pagó alrededor de 400 mil dólares por la mitad de su predio en Mala y no hay un solo registro de eso? O, ¿cómo así Paola Ugaz puede comprar tamaña propiedad y mantener el estilo de vida que tiene si es que, según ella misma dijo en la audiencia judicial del caso que tenemos en común, solo gana aproximadamente 1,200 euros como corresponsal de un diario español?  Porque eso sí, Salinas ha dicho de todo en estos días, pero nada de nada sobre la presunta transacción de compra y venta entre él y su socia.

Finalmente, lo repito una vez más, La Abeja es un medio independiente y no existe ningún ni conspiración complot en contra de Ugaz y Salinas para silenciar sus investigaciones sobre el Sodalicio de Vida Cristiana. Su argumento de que todo se inició con la querella del obispo de Piura no responde a la realidad. Más bien, visto en retrospectiva, fue una suerte de catalizador que puso al descubierto una serie de inconsistencias en la manera de hacer periodismo y negocios de Salinas y Ugaz. Estas faltas de rigor por parte de ambos, que llegaron en varias ocasiones a flagrantes mentiras incluso en ambientes judiciales, junto con los crecientes rumores de la vinculación de ambos con círculos ligados a la corrupción, motivaron —al menos en nosotros— el interés por seguir más de cerca su trabajo y su modo de operar. Ese fue, para La Abeja, el origen de las investigaciones que venimos publicando.

Reitero mi preocupación por la denuncia que ha hecho Paola Ugaz por actos de terrorismo. Y dejo constancia a las autoridades policiales de que estamos siguiendo de cerca lo que se haga con la misma sobre todo porque estoy incluido con nombre y apellido sin ninguna pertinencia en el hecho ni ninguna justificación.

1 comentario

Dejar una respuesta