La columna del Director

¿QUÉ HACE LA CONFER PROMOVIENDO EL ISLAM EN EL PERÚ?

Por: Luciano Revoredo

El Perú es, por esencia y raíces, una nación forjada bajo la sombra de la Cruz. Nuestra identidad, nuestras costumbres y nuestra cohesión social han dependido, durante siglos, de una fidelidad inquebrantable a la Tradición Católica. Sin embargo, hoy asistimos a un espectáculo inaudito: las propias instituciones encargadas de agrupar a las órdenes religiosas, como la CONFER, parecen haber olvidado su misión evangelizadora para convertirse en anfitrionas de credos ajenos a nuestra historia.

No es un secreto que amplios sectores de la Iglesia en las últimas décadas han sido permeados por las tesis de la Teología de la Liberación y un progresismo mal entendido. Bajo el paraguas de una “sinodalidad” que a menudo se percibe como una ruptura con el dogma, se está promoviendo una agenda que desdibuja la singularidad de Cristo y su Iglesia.

La reciente noticia de que la sede de la CONFER será el escenario del evento Jalsa Salana, de la comunidad musulmana, no es un gesto de “tolerancia” aislado; es un síntoma de la autodemolición de la Iglesia. Al ceder espacios sagrados o institucionales para la promoción del Islam, se envía un mensaje de indiferencia religiosa que desarma espiritualmente a los católicos peruanos.

Resulta particularmente alarmante que la CONFER haya decidido abrir sus puertas precisamente a la comunidad Ahmadiyya para su asamblea anual, el Jalsa Salana. Mientras que en el mundo islámico ortodoxo este grupo es frecuentemente perseguido y rechazado por sus desviaciones doctrinales, en Occidente despliegan un activismo proselitista sumamente agresivo y estratégico. Que una institución que agrupa a los superiores de las órdenes católicas del Perú les preste su local no es un simple gesto de cortesía, sino un reconocimiento institucional de facto. Esta decisión constituye una imprudencia que confunde gravemente al fiel de a pie, quien ve con cómo la infraestructura de su propia Iglesia se convierte en la plataforma de lanzamiento para un credo ajeno, debilitando la identidad católica frente a un avance religioso que no oculta sus ambiciones de expansión en suelo peruano.

El Islam no es solo una religión; es un sistema cultural y jurídico que, históricamente, ha buscado expandir su influencia en cada territorio que pisa. Mientras la Iglesia Católica en el Perú parece empeñada en “despojarse” de su identidad para agradar al mundo moderno, otros grupos avanzan con una convicción que nosotros parecemos haber perdido.

¿Cuál es la reciprocidad? ¿Veríamos un evento de la tradición católica peruana  siendo promovido o albergado en los centros de poder de países islámicos? La respuesta es un rotundo no.

Permitir que la organización que reúne a los superiores de las órdenes religiosas del Perú actúe como plataforma del Islam es una claudicación ante el mandato de “Id y haced discípulos a todas las naciones”.

La identidad del Perú no puede ser objeto de experimentos sociológicos ni de un ecumenismo vacío que sacrifica la verdad en el altar de la corrección política. Defender la tradición no es un acto de odio, sino un acto de caridad y supervivencia. Si los pastores y las instituciones religiosas no defienden el terreno espiritual que les fue confiado, dejan al pueblo a merced de ideologías y creencias que son ajenas a nuestra alma y fisonomía nacional.

Es hora de que los laicos y los religiosos que aún mantienen el fuego de la fe tradicional levanten la voz. La CONFER debe explicar por qué, en lugar de fortalecer la formación de sus miembros en la sana doctrina, dedica sus recursos y espacios a promover un credo que es teológicamente opuesto al cristianismo.

1 comentario

  1. ¿Cuándo? Entiendo que el local es el colegio de Jesús en la avenida Brasil. Tal vez hayan olvidado aquello de no se puede servir a dos señores, o Dios o el dinero, y seguro, el dinero que han pagado, para llevar a cabo su reunión lo justifique, claro que no son capaces de darse cuenta que es un caballo de troya. Probablemente, se trate de el gran problema que afecta a la Iglesia catolica, la crisis de fe. En todo caso, hacía falta ese ejercicio de presunción de virtud, o postureo moral? No hay suficientes hoteles o espacios laicos, sin relación con entidades de la Iglesia católica, donde pudieran llevar a cabo sus reuniones, y hacía falta venderse así?

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