
Por: Aldo Lorenzzi
Hoy nuestra región es testigo de diferentes acontecimientos de toda índole, entre ellos, lo peor, de las administraciones de los estados. La pandemia ha sido uno de estos sucesos que ha permitido ver la tremenda debilidad institucionalidad que existe hoy en día, así como la corrupción de las transnacionales como Odebrecht, que ha atravesado todo como una espada a los gobiernos. Esta es otra de las muestras de que algo no está funcionando bien en nuestros países.
Tenemos sociedades en donde la representación política aprendió a ser el mejor vehículo para la corrupción a gran escala, sin impunidad. ¿En dónde se podrían hacer los mejores negocios sin que nadie te pueda fiscalizar? Actualmente tenemos sociedades tan polarizadas en donde los extremos se echan la culpa de quién es más corrupto, de por qué las economías han echado retroceso. La pobreza y la falta de oportunidad en nuestros países cada vez es más fuerte. ¿Qué pasó para que terminemos de esta forma? Primero vivimos una época de tiranía a través de golpes militares en toda la región y después regímenes autoritarios bajo otro tipo de forma de gobierno que utilizaron la democracia para desarrollar sus propias agendas e intereses.
Hemos llegado a esta instancia donde la representación política, o sea los partidos políticos carecen de ideología y de política. Podríamos decir que solo son acopiadores de personajes que buscan lograr hacer negocios en el Estado desde una posición privilegiada. Para estos personajes la búsqueda del bien común no es un punto dentro de la agenda para desarrollar. La única agenda gira en torno a sus intereses y no al ciudadano.
Quizá como dicen este sea el final de un ciclo de la humanidad, el famoso “reseteo”. Puede que parte de este proceso es que los ciudadanos tengamos representantes huecos, carentes de preparación con discursos demagogos, sin ideología, ni capacidad política. O quizá sea tiempo de darnos cuenta que como ciudadanos de esta región debemos crear nuevos liderazgos que trascienden fronteras y que el bienestar de la persona sea el único objetivo. Solo el tiempo lo dirá.





