
Ha muerto la cantante folclórica Martina Portocarrero. Ha muerto en Europa. Obviamente las izquierdas y el gobierno neosenderista lamentan su deceso. No caeremos en esa práctica de canonizar a todos los muertos y llamaremos a las cosas por su nombre. La señora Portocarrero era una aliada del terrorismo y siempre lo fue. Hoy hasta el Ministerio de Cultura la homenajea llamándola “la mejor intérprete de La Flor de Retama”.
Hay que recordar que como bien señala José Romero: “La flor de retama, es una canción que recuerda las revueltas estudiantiles de los 70s en Ayacucho. Si bien no es propiamente una canción senderista fue expropiada por el terrorismo para resaltar un mensaje subversivo”. Lo cierto es que se convirtió en un himno senderista y la malograda cantante la interpretó siempre a pesar de eso. Al igual que su otro éxito proterrorista Mamacha de las Mercedes canción en homenaje al senderista Jovaldo, muerto en el motín de El Frontón.
Si todo esto no es suficiente para esclarecer su posición de aliada del terror recordemos cuando el año pasado, en una entrevista con la periodista Karina Novoa, se negó enfáticamente a llamar terrorista al genocida Abimael Guzmán, así como también se negó a calificar como grupo terrorista a Sendero Luminoso, calificándolo simplemente como una organización política. Añadiendo que incluso no veía a Sendero Luminoso en el VRAE y que siempre hablan de tema para subir el sueldo de los militares.
Esa era la verdad de Martina Portocarrero. Que su fallecimiento no sirva para ocultar esta realidad.





