La columna del Director

LOS CUELLOS BLANCOS DE LA PRENSA (II PARTE)

EL CASO CHISAC

Por: Luciano Revoredo

Como mencionamos en la nota anterior, la idea de esta serie de artículos es evidenciar que los “media training” que tanto escandalizaron hace algunos días, cuando se descubrió que el periodista Augusto Álvarez Rodrich había realizado uno para Osinergmin, no es algo nuevo. Lógicamente, el afán de estas notas no es defender el modelo de “negocio”. No es decir que “como todos lo hacen, está bien”. Al contrario. Queremos evidenciar que, a pesar de que es una práctica común entre este tipo de consultoras, sorprende que las personas se escandalicen solo cuando, valga la redundancia, están asociadas a un “escándalo”.

Y para evidenciarlo seguiremos hablando de una empresa en concreto: Chirinos & Salinas y Asociados, más conocida como CHISAC. Y no es porque no hayan más como ellas. Las hay y en el desarrollo de esta serie iremos demostrando cómo se interrelacionan entre ellas. Pensamos que para ilustrar estos casos, vale el “para muestra, un botón”. Porque esto no es solo un lío de empresas. También de colegas y comadres. Hay mucho material allí por desgranar, pero en esta nota nos centraremos en conocer a la empresa en sí. Nada más.

¿Quiénes son los Chisac? Según lo que presentan en su página web ­­­—www.chisac.com— es una consultora en comunicación con especialización en relaciones con medios de comunicación y en manejo de crisis. Opera desde 1995, tiempo en el que se ha convertido en una de las más reconocidas consultoras del país, caracterizándose por su eficiencia, su conocimiento de la oferta de medios de comunicación, de su dinámica interna y principales protagonistas, así como por su credibilidad”. ¿Manejo de crisis? ¿Su conocimiento de la “oferta” en medios, su “dinámica interna” y sus “principales protagonistas”? ¿No suena a algo así como un “media training” con manejo de contenido según intereses del cliente en los medios cercanos y con periodistas amigos? De hecho, puede que sí, puede que no. Pueden ser interpretaciones subjetivas. Sin embargo, dicen que “por sus obras los conocereís”. Así que hacía allí vamos. Poco a poco.

Si quedan dudas sobre el concepto de venta de CHISAC, podemos seguir con el siguiente punto de su presentación. En aquella parte donde dice Metodología de trabajo: “Contribuimos a que nuestros clientes sean más conocidos y mejor entendidos. Damos soluciones a través de nuestra experiencia en medios de comunicación y conocimiento del mercado periodístico”.  ¿Alo, hermanito? ¿Me das una manito? Tengo un cliente que necesita que no se le comenten algunos puntitos oscuros en prensa. Por ejemplo, su responsabilidad en un incendio en una discoteca en la que murieron 29 jóvenes. Y de paso, a ver, si lo ayudas con una entrevista en tu programa. ¿La ética ante este tipo de  actos? Parece que muy poco, o nula. Hasta a algunos de los socios, le “vale madre”.

De hecho, cuando comenzamos luego a revisar el historial de contratos que ha tenido la empresa CHISAC desde su creación, (como dice la web allá en 1995 aunque su alta en Sunat fue en 1996), nos podemos dar cuenta que entre el modo de operar de OTROSI y CHISAC, solo por poner alguna referencia cercana, hay más puntos en común que diferencias. Por ejemplo, Pedro Salinas de CHISAC es íntimo amigo de Jorge Bruce, muy ligado a OTROSI. No solo comparten afición por la consultoría en comunicaciones, sino que Bruce acompaña muy de cerca a Salinas en su cruzada anticlerical, presentando sus libros y haciéndole sus pericias psiquiátricas para sus juicios personalísimos, que pretenden reemplazar a aquellas que fueron legalmente ejecutadas por el Ministerio Público y cuyo resultado no es del gusto de Salinas. Claro, a nadie le gusta que le digan que sus problemas vienen de sus padres y no de sus supuestos victimarios.

Pero bueno, eso es un tema personal que no compete a esta nota. Lo que tratamos de decir es que OTROSI y CHISAC hacen el mismo trabajo: manejo de crisis, lavada de cara, favores con los amigos de prensa, entre otros, a cambio de un buen pago y sin importar que haya víctimas mortales. Reales, concretas. Claro, cuando la víctima no es un negocio, deja de ser relevante para el justiciero.

Basta con seguir haciendo scroll down a la página de CHISAC para encontrar los servicios que ofrecen. Por ejemplo: generar noticias a partir de las actividades de cada compañía, liderazgo de opinión, gestión ante los medios de comunicación para la publicación de notas de prensa y/o entrevistas, identificación de los momentos clave en los que debe brindarse información a los medios, prestar soporte en casos de crisis institucionales, entre otros. Sobre este último punto —las crisis— tal vez el caso reciente más emblemático fue, como veremos posteriormente, aquel en el que los CHISAC le organizaron un desayuno con periodistas al entonces Fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, luego de que la congresista Yeni Vilcatoma lo denunciara. Y ni qué decir de sus asesorías al entonces alcalde del Callao, hoy preso por corrupción, Félix Moreno. O a PPK. O a Susana de la Puente. Pero como diría Luis Fonsi, vamos “pasito a pasito”.

Otro punto que llama la atención es \el equipo de trabajo que presenta la página web. Además de los socios, Freddy Chirinos y Pedro Salinas, hay 12 empleados más. Definitivamente, mal no les debe ir. Sobre todo, cuando vemos que sus oficinas quedan en el lujoso edificio Patio Panorama. Sin duda, la consultoría en comunicaciones es un lucrativo negocio cuando se tiene a toda la argolla amiguera moviendo las piezas en los medios. Y, por supuesto, cuando los clientes son los peces más gordos. ¿Y qué pez más gordo hoy que el Estado? De sus arcas —vale decir, del dinero de todos— beben tantas boquitas. Entre mermeladas y consultorías, bienaventurados aquellos que están en el círculo concéntrico más cercano. Pero esto lo veremos a partir del siguiente artículo, en donde iremos presentando, uno a uno, los contratos más jugosos de esta exitosa empresa con algunas instituciones del Estado. Esperemos que como está de moda últimamente con algunos implicados en contratos poco transparentes, no salgan cantando al estilo Thalia: Pero no me acuerdo, no me acuerdo. Y si no me acuerdo, no pasó. Eso no pasó”. Porque sí pasó, y bastantes veces.

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