Política

LAS RAZONES DEL OIDOR

Por: José Romero

Estamos ad portas de que se vuelva discutir sobre la admisibilidad del pedido de vacancia por permanente incapacidad moral del llamado SPR. A ciencia cierta no se sabe si alcanzarán los votos requeridos para debatir esta posibilidad y no porque no haya sobradas razones sino en mérito de “la firmeza y consecuencia” de quienes tienen en sus manos esta decisión.

Entre tanto el gobierno y sus alfiles actúan de acuerdo a cómo se mueve el ambiente. La más reciente estrategia es ridiculizar el pedido (¿ cuántos pedidos más se harán de aquí a julio?). Frente al cambio de algunos guaripoleros se habría pasado desde la victimización (“me quieren ver en la cárcel”), luego apelando al “respeto del Orden Constitucional” (no permitamos un golpe por parte de políticos que quieren quedarse después de 28 de julio del 2021″); al pragmatismo (“faltan sólo 8 meses”) ; a la ingenuidad (“se irá luego de elecciones limpias”) ; al miedo (“tras la vacancia vendrá el caos”); el negacionismo (“no hay razón alguna”) ; el principio de la inocencia (“se quiere condenar con meros dichos y presunciones”) e incluso el silenciamiento de las denuncias.

Pero veamos una por una esas “razones” esgrimidas por los defensores.

Seguramente habrán tantos pedidos como denuncias existan y hasta que por fin sea insostenible el presunto corrupto. Purgará carcelería si tras un juicio justo se llegara a comprobar las serias acusaciones que penden por decenas sobre su cabeza. Ojalá nomás que existan fiscales y jueces probos.

La pretendida victimización al decir que gente angurrienta de poder quiere darle un golpe es casi un chiste de mal gusto, hecho por alguien que accedió al poder a través de una conspiración y luego se atornilló a él como consecuencia de la ruptura del Orden Constitucional.

Hablar que la vacancia del Accesitario traerá consigo el caos es obviar la realidad. Vivimos en un completo desgobierno producto de la incapacidad, inacción y corrupción. Millones de desempleados y miles de muertos lo señalan con el dedo.

La ingenuidad de creer que “se irá tras llevar a cabo elecciones limpias” es digna de mejores causas. No olvidemos “las elecciones limpias” que lo llevaron al poder y su permanente ingerencia no sólo en los procesos electorales sino también en esta precampaña cuando insta a “votar por candidatos jóvenes” en clara alusión al mediocre ex arquero. Solo faltó que dijera “guapos” y lanzara un profundo suspiro con mucho swing. Otro caso son las acusaciones sin pruebas del “SPR” contra AP y APP a quienes sindica dizque de “querer quedarse”.

Otros nos creen tontos cuando dicen que “solo faltan ocho meses para que el Accesitario se vaya”. Faltan sí ocho meses pero no sabemos si se irá y más aún, ¿seremos tan babosos para dejar que termine de destruir el Perú en estos ocho meses?

Finalmente los negacionistas quieren hacer que creamos que “lo que escuchamos tramar a Vizcarra son sólo suposiciones” y que “no podemos vacar a alguien por suposiciones o dichos de colaboradores eficaces”, como si por menos no hubieran sido detenidos por meses diversas personas, para quienes no existió “la presunción de inocencia”. Lo cierto es que los cómplices e ingenuos creen que “nos chupamos el dedo”.

Las tres únicas razones por las que Vizcarra no quiere irse son las que tenía el Oidor (“Por miedo, por miedo y por miedo”). Cuidado que tarde o temprano tendrá que tomar “la chicha canera” por largos años si no es ya de por vida.

Hoy como en los aciagos años del terrorismo, el golpista es apoyado por cómplices militantes, asolapados, silentes y tontos útiles. Mañana seguro volverán a querer reescribir la historia y decir que el Accesitario fue un “demócrata” como algunos hablan de “conflicto armado interno” en vez de llamarlo terrorismo.

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