La columna del Director

LA DERECHA CON VALORES Y LA DERECHA MERCANTILISTA

Por: Luciano Revoredo

El intercambio de comunicados entre Fuerza Popular y Renovación Popular, a raíz del ChifaGate y de la posibilidad de una vacancia presidencial, no ha sido un simple desencuentro retórico. Ha sido, más bien, una revelación de fondo. Ha quedado expuesta con crudeza la existencia de dos derechas irreconciliables en el Perú, una que se ampara en el cálculo y otra que se sostiene en los principios y valores.

El comunicado de Fuerza Popular pretende vestir de institucionalidad lo que en el fondo es una coartada política. Bajo el argumento de “esperar más evidencias” y “cuidar la estabilidad”, el fujimorismo opta por blindar a un presidente seriamente cuestionado, mientras lanza una acusación tan reveladora como torpe contra la llamada “derecha moralista”, a la que intenta mezclar interesadamente con el coro caviar y desestabilizador. No es un error de redacción, es una confesión ideológica.

Cuando se descalifica la exigencia ética como moralismo, lo que se está diciendo es que la moral estorba. Y cuando se invoca la estabilidad para justificar la inacción frente a indicios graves de corrupción, lo que se defiende no es el orden democrático, sino la continuidad del negocio político. Esa ha sido, lamentablemente, una constante en nuestra historia reciente.

La respuesta de Renovación Popular, plasmada en el comunicado “En contra del ChifaGate”, es todo lo contrario. No se esconde detrás de eufemismos ni relativiza los hechos. Afirma con claridad que existe una derecha que no transa con la corrupción, que no utiliza el poder como mercancía y que no acepta la lógica perversa de que todo vale si conviene. Esa posición no es populista ni oportunista, es simplemente decente.

El intento de Fuerza Popular por colocar a Renovación Popular en el mismo saco que el progresismo caviar fracasa por una razón elemental, mientras unos utilizan la moral como discurso selectivo, otros la asumen como principio permanente. La diferencia no está en la denuncia, sino en la coherencia de la conducta.

Más grave aún es el uso cínico del concepto de estabilidad. La estabilidad no se construye encubriendo escándalos ni atacando a quienes exigen explicaciones. La verdadera inestabilidad nace cuando la corrupción se normaliza y el poder se desacopla de toda responsabilidad ética. Defender gobiernos débiles moralmente no fortalece la democracia, la carcome desde dentro.

Renovación Popular ha hecho lo que correspondía hacer, marcar una frontera política y moral. Ha dejado claro que no será cómplice ni de la izquierda ideologizada ni de una derecha mercantilista que ve en el Estado un espacio de transacción. Esa claridad incomoda, y por eso se la ataca.

Hoy el país no necesita comunicados ambiguos ni equilibrios fingidos. Necesita definiciones. Y la definición es sencilla, o se está del lado de la tolerancia con la corrupción, o del lado de los principios. No hay estabilidad posible cuando se renuncia a lo esencial.

2 Comentarios

  1. En política debe primar criterios pragmáticos que traten de ver cual es el mejor camino para el país. El extremismo moralista nos conduce en este caso a un alto riesgo de inestabilidad política en perjuicio del Perú. El nuevo presidente y el nuevo Consejo de Ministros empezarían nuevamente desde cero, cual mito de Sísifo y con la jauría de comunistas y caviares envalentonándose para hacer disturbios vía la violencia e intentar un “golpe de octubre”. Esto no significa que se le va a perdonar a Jerí. Seguirá su proceso y de ser hallado culpable, será castigado a partir de agosto 2026. Si aplicáramos este criterio moralista, deberían criticar ácidamente a Trump por aceptar que Delcy asuma la presidencia de Venezuela y no entender que se requiere un periodo de transición. Hasta el Señor se vale de pecadores para lograr el beneficio de su pueblo (ejemplo Babilonia), o los soldados que combatieron en Lepanto. Si hubiese sido RL les hubiese pedido a los soldados que primero todos sean católicos y libres de pecado para poder defender la fe católica y frenar el islamismo. A los conquistadores, antes que inicien la evangelización que sean santos. Finalmente, no debemos llevarnos por el cálculo político electoral del momento (¿Qué me conviene más para jalar más votos). Sensatez, prudencia, tino es lo que requiere el Perú y no arrebatos pasionales.

  2. El primer comentarista no sabe lo que dice. Mezcla tantas cosas para tratar de lavar la cara de la perdedora keiko y sus mantenedores. Esa señora incapaz de olfato político que como no sabe hacer nada, aprovecha el caudal fujimorista para llevar candidatos al congreso que una vez elegidos la mantienen. Si razonara políticamente se hubiera largado del Perú tan pronto perdió la primera elección, hubiera hecho empresa en EEUU y exitosa vuelve a Perú 15 años después y se convierte en presidente, como ha hecho el hijo del dictador filipino homónimo Ferdinand Marcos o un ejemplo en el Perú con Alan García. De haberlo hecho sus enemigos ya habrían desaparecido. De otra parte, Fuerza Popular ha dado sobradas muestras de que la corrupción no le molesta.

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