

Hay que ser muy caradura y sinvergüenza para pretender influir en el destino de un país a miles de kilómetros de distancia. Esta vez , el máximo galardón de nuestra sección, el ZdM de la Semana se lo lleva con absoluta justicia el rojete Javier Maza, el «consultor político» y orgulloso ciudadano estadounidense que ha decidido convertir sus redes sociales en una trinchera de campaña permanente contra el Perú.
Maza ha descubierto que pontificar sobre la realidad peruana es bastante más grato cuando se hace con aire acondicionado en Florida, lejos del tráfico limeño y por supuesto, de los estragos directos de los gobiernos que él mismo promociona.
El historial de nuestro premiado es digno de estudio sociológico. Mientras disfrutaba del capitalismo gringo y las bondades del American Way of Life, Maza no tuvo empacho en erigirse como un férreo defensor de Pedro Castillo, vendiendo la ilusión de un «gobierno del pueblo» mientras el chotano desarmaba la institucionalidad del país y terminaba como un vulgar delincuente y golpista.
Pero su fijación no quedó ahí. Con el calendario electoral peruano encima, Maza ha apretado el acelerador en sus redes para armar psicosociales a pedido y pretender manipular la opinión pública.
Resulta insólito que un nacionalizado estadounidense, experto odiador y fracasado «analista» pretenda dictarles el voto a los peruanos, operando como un opinólogo de alquiler al servicio de la narrativa caviar e izquierdista.
Ahora se encuentra en una campaña patética tratando de apuntalar la frustrada campaña de Francis Allison y vendiéndose como el artífice de su crecimiento electoral. Mejor haría Francis en decirle: ¡No me defiendas compadre! y dejar de frecuentar a ese ZdM.





