Política

EL CHOQUE CON LA IZQUIERDA RECIÉN COMIENZA

Por: Hugo Guerra Arteaga

El incidente que puso frente a frente al senador y almirante Calisto Giampietri y al también senador y actor Iber Maraví tiene un simbolismo enorme. Uno representa la más acrisolada y respetable institucionalidad republicana y el otro es cabecilla de una organización profundamente vinculada con el terrorismo genocida.

Si el choque se hubiese producido hace pocos años, uno de los protagonistas habría terminado muerto. De acuerdo con la historia de lo ocurrido entre 1980 y el 2000, muy probablemente el cadáver sería el de Maraví, lo cual el país celebraría porque ese personaje malcriado, violentista y provocador representa la miasma de Sendero Luminoso.

Pero estamos en el 2026, un año de situaciones tan increíbles como despreciables, porque en el Parlamento peruano se ha permitido no solamente la intrusión de una serie de analfabetos, sino también de 12 sujetos directamente ligados a la subversión, el antisistema y el terror comunista. Todo como consecuencia de la destrucción de la estructura democrática a manos de la basura caviar y la indolencia de los últimos gobiernos que, lejos de devolver el orden y concierto al Legislativo, han permitido que emerjan dos cámaras, de diputados y senadores, donde se parapetan personajes deleznables, carentes de experiencia política, ignorantes del orden constitucional y hasta representantes del crimen organizado.

Los diputados han sido incapaces de analizar con ponderación y rapidez la solicitud de delegación de facultades legislativas extraordinarias del Ejecutivo, ignorando escandalosamente las dos amenazas contra la vida de los peruanos: la desbocada inseguridad ciudadana y los inminentes desastres de un fenómeno de El Niño que se anuncia como uno de los más peligrosos en décadas.

Los senadores, a su turno, tampoco han tenido la celeridad para dotar al gobierno de las facultades mínimas que requiere para atender las urgencias nacionales.

El problema no ha terminado con el amago de trompeadura entre senadores. El país está notificado de que hasta el 2031 veremos choques cada vez más fuertes y frecuentes porque la izquierda no ha llegado al Congreso para legislar decente y patrióticamente, sino para desplegar todos sus métodos de lucha ya conocidos: el obstruccionismo total, la confrontación radical, la agitación social, el recambio drástico en la correlación de fuerzas, la violencia física y la implosión de un poder del Estado al que desprecian mientras lo exprimen económicamente. La única alternativa es impulsar la unidad democrática y la eficiencia del Ejecutivo para aniquilar políticamente la perversidad comunista en todos los campos.

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