Política

KEIKO, EL PODER Y LA SOLEDAD

Por: Hugo Guerra Arteaga

Keiko Fujimori debe recordar a Maquiavelo cuando advierte: “Quien ostenta el poder tiene la obligación pragmática de ejercerlo con firmeza y astucia para mantener el orden y la estabilidad del Estado”. Eso implica soledad, serenidad y energía interior.

En este momento debe haber mil y un consejeros a quienes la presidenta debe oír, pero sin olvidar que las decisiones finales son suyas, incluso a riesgo de cometer errores.

Ahora, por ejemplo, algunos plantean que el nuevo PCM debería ser el socialista Nieto Montesinos. La intención sería que el gobierno sea percibido como de centroizquierda, pero eso constituiría un grave error. Desde el minuto uno, Fuerza Popular debe mantenerse fiel a su doctrina, desglosada en tres pilares: incentivo del capitalismo popular dentro de una economía social de mercado; conservadurismo social y familiar opuesto a la progresía; y anticomunismo.

Dentro de este marco, el mandato de Keiko no debe ser interpretado como el segundo fujimorismo. El legado de Alberto Fujimori debe valorarse en el contexto de la década del 90, la lucha antiterrorista y el fin del estatismo. El keikismo tiene personalidad propia, y su régimen deberá desarrollarse en un contexto diferente al de hace tres décadas.

Hoy debe insertarse al Perú en la neutralidad activa frente a la confrontación geoestratégica de EE. UU. y China, más la decadencia de la Unión Europea. También hay que guiar al Perú en el modelo posindustrial y el fin de la globalización; y debe construirse el liderazgo de nuestro país como potencia en el hemisferio.

Por otra parte, urge frenar al neoindigenismo teñido de posturas marxistas y gramscianas, que apuntan al separatismo territorial y a la ruptura del Estado liberal y unitario. La presidenta necesitará, asimismo, satisfacer las necesidades de una nación compuesta por más de 34 millones de personas, con dos polos marcados: 46,7 % menores de 30 años y 14,8 % de adultos mayores de más de 60 años de edad, con un bono de recambio demográfico muy apretado en el próximo quinquenio.

El conflicto social presente es poco frente a las tensiones que vienen. Y, a partir del 28 de julio, será Keiko la única responsable de lidiar con el toro bravo. Concertar con otras fuerzas políticas y los gremios siempre será útil, pero la mandataria nunca debe olvidar que solo tendrá tres aliados reales hasta el 2031: la Constitución, las FF. AA. y la PNP. Todos los demás solo jugarán en función de intereses circunstanciales.

1 comentario

  1. Cantos de sirena a los que no debe hacer caso, los peruanos la han elegido para que mantenga a raya a aquellos aliados de jp, el Perú no desea comunismo, ni explícito ni disfrazado

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