La columna del Director

¿ES REPETIBLE EN EL PERÚ LA FÓRMULA CHILENA DE PROTESTA, VIOLENCIA, IMPUNIDAD Y CAMBIO DE CONSTITUCIÓN? 

Por: Luciano Revoredo

¿Puede generarse un consenso de cambio constitucional en el Perú tal como ha acontecido en Chile?  ¿Existen las mismas condiciones? ¿Cómo un país con envidiable infraestructura, con funcionamiento de sus instituciones por sobre la media latinoamericana, miembro de la OCDE, con predictibilidad y seguridad jurídica gracias a su Constitución, ha cambiado de rumbo? ¿No valieron de nada los índices macroeconómicos y los grados de inversión?

¿Los cambios han sido espontáneos o ha sido determinante el trabajo de décadas, cultural y políticamente de parte de la izquierda chilena que ha transitado por un victimismo y una actitud reivindicativa igualitaria luego de la dictadura pinochetista?

En algunas cosas el Perú puede parecerse a Chile pero las condiciones no son las mismas. Entre otras causas, dado nuestro grado de informalidad y autoempleo. Ahora bien, no por ello debe negarse la posibilidad de que lleguemos al mismo resultado siempre que se den determinadas condiciones,  siendo una de ellas transversal: el hacer creíble que todos los males del Perú son resultado del régimen económico de la Constitución.

Con esa base y creando desprestigio e impopularidad de las fuerzas del orden ante  cualquier reclamo exacerbado, las protestas podrán ser masivas si las revisten de dosis necesarias de victimismo y/o “heroicidad”.

Años de protestas en los aniversarios del golpe contra Allende, demonización constante de la actividad empresarial privada, protestas por la “educación gratuita” primero de universitarios y luego de escolares; protestas de los mapuches, denuncias de criminalización de la protesta, intervención de ONGs pro derechos humanos, protesta contra las AFPs, protestas por un aumento en la tarifa del metro y ¡zas!, se prendió la mecha en Chile para una nueva constitución.

La violencia destructiva del ornato e infraestructura pública, muertes y un prurito de profundo odio a la Iglesia Católica  digno de los incendiarios y asesinos izquierdistas y anarquistas españoles del 36; pues nada, cosa  trivial, diminuta y anecdótica.

En el Perú el camino está trazado. La receta es gramsciana, la conquista previa de las universidades y de los medios de comunicación, está avanzada y en marcha. Clave en este asunto es el rol de propaganda en el que los progresistas de izquierda se han enfrascado en el Estado. No es casualidad la promoción de películas “reivindicativas socialmente” y que son tomadas como verdades absolutas por muchos medios y cátedras que castigan en su entorno y en redes sociales a los disidentes del pensamiento que pretenden hegemónico, etiquetando la discrepancia con rótulos referidos a “escasa formación”, embrutecimiento y achoramiento de derecha o de abierto fascismo o conservadurismo extremista, prejuicioso y reaccionario.

Agreguemos la opinión masiva respecto de los efectos contaminantes y de explotación de la minería y que la falta de infraestructura hospitalaria y educativa se debe a un modelo fallido neoliberal entreguista de servicios públicos a capitales privados y que niega al Estado su rol natural en actividades económicas que no debieran ser materia de lucro, sino por lo contrario gratuitas o con tarifas sociales. Añadamos los cuestionamientos también a las AFPs, marchas de jubilados y cualquier reclamo sindical. Tendremos entonces un ambiente propicio para la “protesta popular”.

No valdrán ratios, cuadros, estadísticas, estudios económicos de superación de la pobreza ni la explicación de ilustres economistas y empresarios. Influirá la coyuntura, real, exacerbada o falaz, da igual, igual tendrán caja de resonancia, igual habrá complicidad de los medios tomados por la progresía, y se dirá que los peruanos emprendedores han sido afectados por la pandemia,  el auto sostenimiento informal está en el nivel de los 80s, el mercado se cierra cada vez más, sube el desempleo formal y la desigualdad, la delincuencia, la violencia machista de “género”, la negación de “derechos sexuales y reproductivos”, el racismo, el machismo, la discriminación, el calentamiento global, la minería ilegal y la deforestación, la no suscripción del Acuerdo de Escazú, el clasismo, la explotación de las empleadas del hogar, la estabilidad laboral y el régimen CAS, el FONAVI,  todo en lo absoluto atribuible al modelo económico neo liberal de la Constitución. En ese cuadro, el cambio de la “carta espuria de la dictadura fujimorista”, sería de consenso, imperativo.

Si no se empieza con una contracampaña en valores democráticos, en las bondades de la constitución y en la economía social del mercado; si no se empieza  a desmentir frontalmente la distorsión de la realidad que presenta como luchadores sociales a subversivos o simpatizantes de terroristas y a parásitos que vivieron de desestabilizar el sistema; si no se empieza a apoyar a los micro empresarios y a desarrollar urgentemente hospitales y colegios vía obras por impuestos y que ello sea debidamente difundido, precisando además que nuestros males tienen otros orígenes y corrigiendolos; si nadie se ocupa de todo ello, entonces no se  evitarán las condiciones ya puestas en marcha para un cambio de mentalidad originado por el activismo subversivo y soterrado de la izquierda que además de aprovecharse de algunos tontos útiles liberales que coinciden con sus protestas culturales y sobre todo que focaliza su labor en la juventud desinformada, frustrada y con un ímpetu natural de cambios; no tendremos dónde ni cómo quejarnos.

La inacción nos pasará factura. Depende mucho de las próximas elecciones en las que domina actualmente la incertidumbre. Está en agenda y bien presupuestada, el cambio de nuestra Constitución.

3 Comentarios

  1. Ya había preguntado años ha, Zavalita, por el momento, en qué se jodió el Perú. Si la pregunta ya existía en 1969, no se puede culpar a la constitución del 93. La situación es anterior y el golpista Velasco y sus ultras no han solucionado el asunto, así que es poco probable que suceda. Cómo bien reconoce, la informalidad de algún modo nos protege. La gente no espera nada de las “autoridades”, y trata de solucionar su vida como puede. El mejor ejemplo, es la reducción de la tasa de contagio del corona, pues muchos, han optado por tomar ivermectina como preventivo. No esperan nada de los burócratas. Y eso los asusta, por eso tratan de desprestigiar los medicamentos que les impiden hacer su negociado.

  2. ES PROBABLE Q SUCEDE ALGO ASÍ EN NUESTRO PAÍS TAMBIÉN PORQUE LOS MANIFESTANTES VIOLENTOS EN CHILE NO ERAN PRECISAMENTE CHILENOS SINO VENEZOLANOS CONTRATADOS POR LOS PROGRES EN ESTE CASO “ANTIFA” GRUPO Q YA ES MUY CONOCIDO EN OTROS PAÍSES. POR CIERTO, MIREN EL DÍA A DÍA DE LA FRONTERA CON ECUADOR, TODOS LOS DÍAS ENTRAN CIENTOS DE VENEZOLANOS A PIE… ESTO NO ES GRATIS Y ALGO SE ESTÁ COCINANDO. LOS PROGRES POSEEN THINK THANKS TAMBIÉN, NO OLVIDEMOS ESE DETALLE.

  3. Una mezcla explosiva está llevandose a cabo y esta mezcla la está alimentando la clase política. De el tiempo de tu artículo a la fecha, mucha agua con basura ha pasado bajo el puente. Vizcarra ha sido vacado, Sube Merino y nombra a un derechista conservador como Premier, coincidentemente, sus estudio lleva casos de Telesup y, en un de sus primeras declaraciones afirma que “merecen una segunda oportunidad”. Su hija es Gerente General de Kallpa, empresa beneficisria de esa mafia de la energia electrica a la que el Minem no ha acatado la resulucion del la Corte Suprema de resolver. La conformación de un gabinete que responde a los intereses de esa clase económica, estan elevando la indignación y hartazgo de la población, juvenil inicialmente, y ahora, aumentada por personas de toda edad. Todo hace pensar que Merino de Lama ha sido el Caballo de Troya de la derecha peruana y, es muy probable que tenga que pagar factura. Las protestas se incrementan y expanden a nivel nacional, grupos extremistas buscan sacar provecho y sembrar caos. Si esto no se corrige por parte de Merino, estaríamos llegando a un escenario violento y generalizadoen el Perú, no en favor de Vizcarra, sino en favor de cambiar lo que ya se empieza a ver como la matriz de esta catastrofe politica y social: la constitución. La tendencia histórica estaría siendo cocinada a fuego alto por quienes consideran que al pueblo se le gobierna a la buena o a la mala, sin importar los intereses de la nación, sino los propios.

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