
Por: Carlos Vermejo
Ahora que nos encontramos en plena campaña electoral, nos preocupa la carencia de ideas fundamentales de varios candidatos y el desconocimiento gigantesco incluso de nuestra forma de gobierno descrita expresamente en la constitución, es por ello que deseo señalar aquí algunos puntos indispensables pensando en nuestro País.
El Estado es por naturaleza incoherente y ahora más que nunca extremadamente desorganizado, los últimos 20 años han sido muy mal gestionados, creciendo en servidores públicos formales en más del 100% y observándose un crecimiento importante en forma de contratación informal mediante consultorías que puede bordear el 200% adicional donde mayormente el requisito ha sido la consigna partidaria, la amistad o el parentesco, aunque existe una exigua minoría que si se contrata para realizar el trabajo real.
El primer enfoque es ver el modelo de negocio, a nivel organizativo se realizó un trabajo muy importante por la consultoría de Corea del Sur sobre Arquitectura Empresarial el 2019 relevándose que el Perú a nivel funcional cuenta con 19 Sectores o ministerios, 136 entidades de segundo nivel y 594 entidades de tercer nivel o direcciones. Comparativamente, Estados Unidos cuenta con 10 ministerios, 57 entidades de segundo nivel y 193 entidades de tercer nivel.
En pocas palabras, comparativamente, nuestro gobierno tiene un mayor alcance funcional que otros Países, si se ve el detalle organizativo, podemos observar que la clasificación de funciones del Gobierno Peruano a nivel de unidades orgánicas, tienen una mayor concentración en las categorías del Nivel 1 que van de Bienestar Social, Administración Publica en general, Industria y PyMes, Relaciones Exteriores y Comercio Exterior, Salud, Seguridad Ciudadana y Orden Publico, Agricultura y Pesquería.
Por si fuera poco, en el transcurso de los años siguientes, se ha expandido el alcance especialmente en nuevas direcciones con los temas de género, el control cultural y la hiperregulación, además se ha casi duplicado las contrataciones de favor. Teniendo en cuenta todo este aspecto el objetivo es claro, hay que reducir el número de entidades de tercer nivel por lo menos a la mitad y reordenarlas en la mitad de ministerios, con esto no solo se reduce gastos, se aumenta control, eficiencia y efectividad.
Junto con ésta medida, se debe incorporar dos principios administrativos indispensables, el liderazgo y la medición del desempeño, en el caso de la Arquitectura Empresarial de Estados Unidos se emplea lo que se llama el Modelo de Performance, esto es que se va midiendo el desempeño de los proyectos de TI en relación al logro de las metas estratégicas del Plan de Gobierno, de acuerdo a la evaluación del desempeño global (La Meta) se asignan los presupuestos y no copiando lo gastado en el año anterior con un crecimiento vegetativo como se hace en el Perú.
El control deja de ser presupuestal pero para ello se requiere establecer indicadores de gestión que puedan medir con precisión el desempeño de los funcionarios, en ingles se llama accountability y es la capacidad de poder medir con exactitud la gestión de un empleado, esto incluye su responsabilidad y los logros obtenidos contra las metas estratégicas establecidas.
El otro punto es el del liderazgo, y éste no es exclusivo ni excluyente del presidente, se requiere liderar, guiar enrumbar y eso también requiere tener la habilidad de poner las pequeñas metas u objetivos y hacerlos conocer a sus subordinados para lograr el objetivo principal, esta es una carencia muy grande en el gobierno actual, no existe mucha comunicación de los jefes con sus empleados, y es muy lógico que si a un empleado no se le dice que debe hacer y no está informado de los problemas que atraviesa su institución o su equipo de trabajo, es casi imposible que los resuelva o haga lo que el jefe espera, es necesario aprender a trabajar en equipo, comunicarse, enterarse y poner manos a la obra para que las cosas salgan adelante, es por ello que la organización de tipo silo y con muchos niveles jerárquicos en los Países que priorizan la eficiencia se simplifican a tres niveles y se ordenan por equipos de trabajo encargados de funciones específicas.
Estas pocas acciones buscan reencontrar el quehacer de la gestión pública para que se oriente a la búsqueda de la eficiencia y para ello la tecnología es el medio de apoyo, y no al revés, la tecnología no marca el rumbo del desarrollo del negocio ni de la organización, es solo un medio de apoyo y es por ello que debe estar siempre alineado al negocio, así se desarrolló la Tecnología de la Información desde hace años primero con la Arquitectura Orientada al Servicio y luego la Arquitectura Empresarial que son empleadas con el objetivo de ordenar los proyectos tecnológicos del Estado y alinearlos al negocio, en soporte a la obtención de sus objetivos estratégicos. La visión y las metodologías estandarizadas mencionadas se aplican en los Países con mejor desempeño gubernamental, me refiero a Estados Unidos y el Asia con presiones tributarias bajas de entre 10% al 15% del PBI.
Evidentemente, hay muchas cosas que arreglar dentro del Estado, por ejemplo el manejo de los Tupa y los ingresos directamente recaudados por muchas entidades estatales ha creado una especie de grupos de poder independientes que no entienden que están manejando dinero público y pretenden manejar el presupuesto de su institución para gastos y gollerías extrañas por decir lo menos, ni que decir del control presupuestal, la presión de ejecución presupuestal muchas veces lleva a realizar gastos superfluos o que no revierten en beneficios al Estado y a esto se debe añadir la falta de control de la corrupción donde muchas veces un corrupto solo se le pide la renuncia, o se les enjuicia pero luego de varios cambios administrativos se retiran los cargos y se vuelve a reciclar en otro sitio volviéndose cada vez más avezados y sin vergüenzas.
Con respecto al quehacer del negocio principal del País, este es definitivamente el de un País minero y esto porque somos un País que a diferencia de la mayoría tiene una sierra muy alta llena de minerales y por ello con mucha capacidad, si bien es cierto la mayoría de los ingresos vienen de la minería, este no es excluyente de otras industrias, al contrario, las complementa y las potencia como la logística, la construcción, la producción agrícola, etc. La minería tiene un impacto positivo muy grande sobre las otras industrias debido a que toda nuestra economía está integrada, teniendo esto en cuenta, todo lo que potencie a la minería, tendrá un efecto mucho mayor en las otras industrias por ejemplo, con la estrategia de integración vertical, si se llega al desarrollo de baterías de Litio o baterías de celdas de zinc o de cobre, la fundición, desarrollo de alambre, perfiles, vigas, etc. tiene un efecto también multiplicador sobre todo el País, finalmente, la minería y la producción agrícola necesita transporte, un problema muy grande en nuestra patria por su difícil geografía, una solución como el transporte ferroviario permitiría poder transportar la producción agrícola, minera y ganadera de Selva y Sierra a la Costa a unos costos y tiempos muy convenientes.
El último punto es el de la simplificación y automatización de los trámites administrativos, éstos, por ejemplo, hacen que los procesos de exportación e importación, entre otros, demoren semanas en vez de días, si logramos reducir la estadía de los Barcos de Transporte de Carga de 8 a 4 semanas podemos duplicar nuestra capacidad exportadora, el impacto positivo hacia la reducción de todos los trámites a tiempos ínfimos, repotencia y reactiva al sector privado, lo vuelve más competitivo, el impacto positivo es muy grande, estos son solo algunos de los puntos que considero los más importantes y que sé que los están tomando en cuenta para el bien del País. El filósofo de la Administración moderna Peter Drucker decía “No existen Países Sub-desarrollados, solo Países mal gestionados” me alegro que ahora la propuesta se enfoque en mejorar la gestión del Estado y lo oriente al objetivo de ser más eficiente, honesto y solidario.





