Vida y familia

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE GUILLERMO EN LA ERA DE LA POSVERDAD

Por: Carlos Vermejo

Cada vez que veo los argumentos que sustentan cada nueva ley que nos imponen por la fuerza, ese grupo minoritario de cacasenos, incompetentes, pervertidos y ladrones que nos gobiernan, me dan ganas de aclarar su estupidez, pero es perder el tiempo, esa gente no entiende de razones solo entiende de fuerza, intereses y sentimentalismo barato.

Sin embargo cada día, le dan una vuelta más al avance de la agenda cultural, el relativismo imperante en nuestras mentes, pretenden convertirnos en personas cool, open minded, o libre pensadores y humanistas como se disfrazan en español, y esto tiene que ver con el hecho de que con una mano te dicen “todo se debe permitir, total que cada uno haga lo que le dé la gana” mientras que con la otra mano te dicen “si te opones, muerte civil, perdida de cargos, perdida de trabajo, perdida de tus hijos, perdida de tu libertad”.

Es que siempre fue así, los progres siempre fueron la antítesis de su tesis, “el rico ya no comerá de tu pobreza” pero bien que ellos se acomodaron para estar arriba y gozar de todos los lujos inimaginables, yates, joyas, propiedades, etc. “luchamos por la justicia social”, pero a mis opositores los tengo en los Gulags por el crimen de pensar diferente, y prisión a los que se encuentran en la oposición aunque no exista nada, solo una supuesta llamada, la asistencia a un almuerzo, ni que decir de las elecciones, anuladas con pillos usurpando puestos por más de dos años y sin elecciones a la vista o elecciones fraudulentas donde hay reglas draconianas para la oposición y muy benignas y flexibles para los amigos y con maquinitas que cuentan dos más dos igual cinco para mi candidato y dos más dos igual a tres para mis opositores, hasta la última tecnología de Venezuela que vas a votar y figura que ya votaste, si pues los progres son demócratas.

La última de estas poses progres que luchan en contra de “la violencia de género” que muy bonito emplean el lenguaje “inclusivo” es justo la de que los lideres defensores de éstas nobles causas, sean los primeros abusadores y golpeadores de sus esposas, acosadores de cuantas empleadas se les presente en el camino, cuando no violadores e incluso encontrados bien metidos en las redes del tráfico de niños, y la esclavización sexual de seres humanos.

Pero los vemos ahora en TV, limpiecitos, con su lenguaje poético, incapaces de matar una mosca, con la careta de demócratas y libertarios, pero mientras tanto avanzan en la agenda mundialista implementando el estado policiaco, el gran hermano que tiene el ojo que todo lo ve, siguen con el copamiento de las instituciones, manoseando el poder judicial para destituir a un fiscal incómodo y manoseando las elecciones para dejar al amigo aunque este sea un ladrón y mentiroso comprobado mientras saca a cualquier otro por una omisión irrelevante, y en paralelo te siguen imponiendo el pensamiento único, que te dice lo mismo es Chana que Juana, lo mismo es Guillermo que Gabriela, total no tiene nada de malo fumarse un porro de marihuana, tenemos que eliminar los tabúes y los mitos, etc.

Veamos; El nombre de las personas es importante, de hecho es parte de tu identidad, lo que te identifica y la que permite que otros te identifiquen, por eso se encuentra en nuestra ley y constitución, porque abarca el ámbito público y es un derecho el que cada uno tenga una identidad y esta sea registrada y protegida por las leyes, si no fuese así, yo podría llamarme Bill Gates y hacer que Uds. me llamen así, y ¿por qué no?, hacerme pasar por él y acceder a sus bienes, a su imagen y su reputación.

En el ámbito público, también se da el caso del nombre artístico o seudónimo, que como dice la definición de la RAE, es aquel “Que oculta con un nombre falso el suyo propio” y el otro caso es el del apelativo o sobrenombre que como indica la RAE es el “Nombre calificativo con que se distingue a una persona”, o la del apodo que como indica la RAE es el “Nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia”.

Pero como bien se puede apreciar, si bien es cierto que existen casos en que una persona pueda tener un apelativo o un apodo o un nombre artístico, no dejan de tener su propio nombre el cual es único y para todos sus efectos es el que se encuentra registrado legalmente, por lo que llamar a alguien por su nombre verdadero no es para nada un insulto o un crimen o un acto de violencia como mal se pretende indicar desde el Estado.

Lo mismo sucede con el sexo, una persona homosexual por más que se vista, opere y luzca pretendiendo mostrarse como una mujer, sigue siendo un hombre, por cierto un hombre castrado, con tetas y hormonas sigue siendo un hombre, lo que es más cuando muera y unos arqueólogos lo desentierren 200 años después dirán que era un hombre; No podemos ser desleales con la verdad, eso es engañarse a uno mismo y engañar a los demás, si esta nueva cultura quiere arrasar con la verdad el futuro que promete no llegara muy lejos, la historia de la humanidad está llena de estos casos, la realidad no la puedes ocultar al igual que la luz de la verdad, los que creen lo contrario no tienen futuro.

Solamente quiero terminar que para nada estamos en contra del homosexual que sufre y es acogido con amor dentro de su familia y en su comunidad, de hecho muchos homosexuales concuerdan conmigo en la defensa de la vida y la familia, pero si estamos en contra del uso y abuso político de estos seres humanos que tiene su propia cruz por el lobby LGTBIQ+ que persigue la imposición de políticas públicas de creación de privilegios, persecución del que piensa diferente y de la alienación cultural desde el Estado del pensamiento único destinado a promover el homosexualismo entre otros como herramienta de control poblacional.

Dejar una respuesta