
Por: Frank Krklec
Es increíble que algunos puedan creer que la Ministra Alva es “neoliberal” o peor aún seguidora de las ideas del Premio Nobel de Economía Milton Friedman.
Al margen que les guste el liberalismo o no, esa ideología defiende la reducción del papel del Estado en la Economía. Por ejemplo, reduciendo el aparato estatal, despidiendo burocracia pública en exceso, privatizando empresas públicas, disminuyendo gasto público, reduciendo impuestos y regulaciones laborales a empresas, etc.
Ahora bien, ¿acaso este gobierno ha hecho alguna de esas acciones? Muy al contrario, ha regalado miles de millones en bonos, disminuido la actividad económica de las empresas y los consumidores al mínimo posible por meses, evitado la inversión extranjera en sectores como el minero y hasta ahora no las deja trabajar en toda su capacidad con restricciones absurdas.
No ha habido ningún sol de reducción en el gasto público, y muy al contrario ha habido uno de los mayores gastos públicos del mundo junto con un endeudamiento por decenas de miles de millones en el extranjero, que no han tenido ninguna eficacia en controlar la pandemia y más bien han generado una de las peores contracciones de PBI y de empleo en todo el mundo.
¿Qué de “neoliberal” se supone que tiene todo eso? ¿Acaso creen que las empresas grandes, medianas y pequeñas están felices que se haya contraído la demanda y capacidad de consumo de los peruanos y tengamos la peor recesión económica del mundo?
No pues, hasta para criticar hay que hacerlo con fundamento. Alva y Vizcarra no son neoliberales, son unos completos ineptos cuyos resultados desastrosos son funcionales a la agenda empobrecedora de la izquierda.
Si quieren ver lo que es el “neoliberalismo” en la práctica, habría que analizar las reformas económicas estructurales de Carlos Boloña en 1992 en Perú y de los Chicago Boys en Chile entre 1970 y 1990 (llamados así porque la mayoría eran egresados de la Universidad de Chicago donde Milton Friedman era profesor). Esas reformas justamente solucionaron el desastre que habían dejado previamente el primer gobierno de Alan y de Allende respectivamente, con sus medidas estatistas y socialistoides.
Por otro lado, la Constitución Política de Perú de 1993 tampoco es “neoliberal”, claramente establece que nuestro modelo es el de la Economía Social de Mercado, tomado a su vez de Alemania, que establece que el Estado tiene un papel regulador en el mercado, y que únicamente interviene en situaciones en las cuales el sector privado no tiene ningún interés en hacerlo porque no existe demanda (personas con capacidad económica para adquirir sus bienes o servicios), también llamado principio de subsidiarias. Ejemplo: Cuando el Estado pone una oficina de Banco de la Nación en un pueblo alejado de la Sierra, para que los pocos habitantes de ahí reciban servicios financiero o cuándo la Marina de Guerra envía sus Plataformas de Acción Social a través de ríos a pueblos alejados de la selva para brindarles servicios y programas sociales.
Haciendo estas precisiones se puede ver que la economía y el sector privado no son los que han fallado en esta pandemia, quien ha fallado estrepitosamente en su rol ha sido el Estado, tanto en su rol regulador de la economía como en su rol subsidiario de ayuda a las personas más pobres y vulnerables. Tengamos los conceptos claros.





