Internacional

UN VIOLADOR EN TU CAMINO

Por: P. Federico Highton

Más de 30 actrices de Hollywood han firmado una carta de apoyo al subversivo “Colectivo Las Tesis” -autoras del horrible jingle feminista ”Un violador en tu camino“.

El Colectivo Las Tesis pergeñado por Dafne Valdés, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres, nativas de Valparaíso, busca la difusión de la ideología anarco-feminista. Así se definen a se mesmas: “Nos llamamos Lastesis porque nuestra premisa es usar tesis de teóricas feministas y llevarlos a puestas en escena para que se difunda este mensaje”.

Desde Hollywood, una de las sedes del mundialismo cabalista, una treintena de doñas escribe un texto para que presionar al gobierno chileno a retire la denuncia que el glorioso cuerpo de Carabineros interpuso contra ellas en junio ante la Fiscalía de Valparaíso.

Entre las treinta doñas, se “destacan” Natalie Portman, Julianne Moore, Milla Jovovich, Eva Longoria, Amber Tamblyn, Olivia Wilde, Amy Poehler y Leonor Varela.

La policía chilena, con toda razón, acusa al subversivo grupo anarco-feminista de “amenazas a la institución“, de “atentado contra la autoridad” y de “incitación al odio y a la violencia” por las letras del jingle Un violador en tu camino“.

Cualquier persona racional puede darse cuenta sin esfuerzo que la mentira y la imbecilidad dominan el dicho jingle, cuya letra reproducimos a continuación:

El patriarcado es un juez
que nos juzga por nacer,
y nuestro castigo
es la violencia que no ves.
El patriarcado es un juez
que nos juzga por nacer,
y nuestro castigo
es la violencia que ya ves.
Es feminicidio.
Impunidad para mi asesino.
Es la desaparición.
Es la violación.
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.
Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía.
El violador eras tú.
El violador eres tú.
Son los pacos,
los jueces,
el Estado,
el presidente.
El Estado opresor es un macho violador.
El Estado opresor es un macho violador.
El violador eras tú.
El violador eres tú.
Duerme tranquila, niña inocente,
sin preocuparte del bandolero,
que por tu sueño dulce y sonriente
vela tu amante carabinero.
El violador eres tú.
El violador eres tú.
El violador eres tú.
El violador eres tú.

Se trataría de un exabrupto de unas dementes sino fuera porque hoy la prensa masiva (como la BBC) dice que ese jingle devino “el exitoso himno feminista”.

Evidentemente, si este es el Himno de las Mujeres, el sexo bello queda muy mal parado pues ese “himno” no denota sino estulticia y escasez neuronal.

El “himno” claramente ataca a la Policía y exhorta a destruir la Institución pues dice “El violador eres tú. Son los pacos” (pacos en Chile significa policía o carabineros), pero la carta de las actrices estúpidamente dice “Las Tesis han sido injustamente acusadas de incitar a la violencia y de amenazas contra la policía, que dijo sentirse intimidada y temerosa de futuros ataques”.

Fuego a los pacos” (policía, en Chile), “fuego a la yuta” (otra expresión para referirse a la policía), son parte de las frases apuntadas por Carabineros que motivaron la denuncia.

La población chilena sensata apoya plenamente la denuncia contra el “Colectivo Las Tesis” y espera que ellas reciban el justo castigo.

Para terminar, si cabe hablar de un himno de las mujeres, ese no es una canción anarco-subversiva, sino el Magnificat, que cantó la Madre de Dios para festejar la Encarnación del Verbo (Lc I, 46-55):

«Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,

porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,

porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».

 

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